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Atletismo

Xoel Franco, en el multiverso; campeón en 1.500 y encaminado en 800 y 3.000

Xoel Franco está confirmando, en el paso del Beade al Celta y de la categoría sub 16 a la sub 18, todo el talento que ha entusiasmado al atletismo gallego. El vigués ha conquistado la medalla de oro del Campeonato de España Short-Track en 1.500 con mínima para el Europeo al aire libre. Y apunta a lo mismo en 800 y 3.000.

Xeol Franco, con su medalla, y Manu Ageitos, en Antequera

Xeol Franco, con su medalla, y Manu Ageitos, en Antequera / FdV

Armando Álvarez

Armando Álvarez

Vigo

Aquel Xoel Franco criado en el Beade está cuajando sus promesas en el Celta. Aquel chiquillo que corría bajo los cerezos domina al aire libre y bajo techo. E igual que anticipa la mínima para el Europeo Sub 18 en 1.500, las acaricia o insinúa en 800 y 3.000. Mediofondista versátil, se prepara para golpear al esprint y aguanta el ritmo más infernal. Disputa la prueba real y la hipotética. Más que versátil, Xoel habita en un multiverso.

Calienta el adolescente vigués en Antequera, en el Campeonato de España Sub 18 Short-Track. Ha firmado en las semifinales de 1.500 un 4.04.21. Álex Sangil, su gran rival generacional, ha ganado otra con 4.11.21. Marcas holgadas, sin forzar, limitando el desgaste. Calienta Xoel y Manu Ageitos le susurra sus consejos.

Xoel Franco, en una foto de archivo.

Xoel Franco, en una foto de archivo. / Marta G. Brea

Ageitos adiestra a Xoel desde el pasado verano. Su entrenador de siempre, Fito Fernández, aceptó con naturalidad su mudanza al grupo del céltico, hacedor de campeones jóvenes e incluso asomado a medallas olímpicas como con Alice Finot en París. La calidad de la camada celeste, por entorno y emulación, se antojaba necesaria en esa fase de su aprendizaje. «Se ha adaptado estupendamente tanto al método de entreno como al grupo», celebra Ageitos. Xoel ha llegado a sus manos con excelentes costumbres, propias e inculcadas. «Es un chaval muy tranquilo, muy maduro para la edad que tiene, bastante responsable con los entrenos, puntual...», enumera. «No falla ningún día y lo complementa bien con los estudios, que es importante».

Ahí están los dos, en ese Centro de Tecnificación de Atletismo antequerano, elaborando la táctica que en breve aplicarán sobre el tartán. «Llegaba muy en forma, muy rápido», recuerda ahora Ageitos. «Mientras calentaba planteamos dos escenarios posibles».

–Puede ser una carrera lenta, en cuyo caso deja que vayan haciendo y corres al final. Eres el más rápido de todos. No te preocupes –le instruye. –Si sale rápido, aguanta, deja que Álex dé su cambio final y a falta de 200 o 300, en función de las fuerzas que te queden, das un cambio seco y ya está.

Un final explosivo

Xoel siempre ha sobresalido por ese epílogo avasallador que desmonta a sus adversarios si le han aguantado el galope hasta la última vuelta. Ageitos ha centrado su programa en potenciar esta cualidad. «Hemos trabajado alguna cosa que él a lo mejor no trabajaba tanto como el tema de la velocidad, por ejemplo. También se ha adaptado muy bien a las nuevas distancias».

El salto de categoría se puede indigestar. Los quinceañeros acostumbrados al 1.000 se enfrentan al 800, «mucho más explosivo», con el ácido láctico infligiéndoles dolor, y al 1.500, «con un factor de resistencia importante»,acota. «Pudimos meter entrenamientos de calidad pese al invierno que hemos tenido y potenciar esa velocidad punta que él ya poseía. Es un chaval muy rápido. Trabajar la fuerza en el gimnasio le ha venido muy bien».

Ageitos había anticipado como más probable un 1.500 febril, impulsado por Sangil. Le sorprendió, con todo, la bravura del valenciano, que elogia. «Álex le echó mucho valor. Salió corriendo muy rápido. Era la única alternativa para intentar soltar a Xoel». Pero no se inquietó mientras observaba a su pupilo, obeciendo con disciplina el plan. «Son ritmos que él tiene muy dominados, de la marca persona que tiene ahora mismo».

–A chupar rueda.

Suena el pistoletazo, el corredor sale y al cabo llegará a la meta. En ese recorrido ovalado, tan sencillo en apariencia, se desarrolla un ajedrez, bien que con piezas de carne, que se ha calculado al milímetro durante muchas semanas. Xoel, en su primer y único 800, «que suele ser el peor», había detenido el crono a centésimas del 52.00. Aunque no pudo participar en ningún 3.000 competitivo –por marca lo pusieron en la serie B en Portugal (8.40) y en el Gallego absoluto, sin nadie como referencia–, Ageitos le calcula un 8.20 actual. Son mínimas para el Europeo Sub 18 cuando aún ni aprieta el calor. «Eso dice mucho del nivel de un atleta de primer año».

Dos opciones sobre el tapete

Tal aduana continental se traspasa en Antequera. Ataca Xoel, como Ageitos había diseñado, y cruza la meta en 3.51.49, con Sangil (3.53.23) a su estela. Los demás habitan ya en otro planeta –Aritz Blasco será bronce con 4.02.01–. Y aún confiesa Ageitos sus «expectativas altas», de 1.50, 3.50 y 8.10 en verano. De hecho, no ha decidido si apostará por el 1.500 o el 3.000 en su asalto al Europeo, que se celebra en la localidad italiana de Rieti del 16 al 19 de julio: «Correrá lo que corramos en el Nacional. Habrá que ver cómo están los rankings para intentar una medalla. Lo puede hacer», evalúa el entrenador, que tiene una última orden: «Ahora, a descansar un poquito».

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