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Fútbol / Segunda RFEF

El Coruxo frena en Ávila

Los de O Vao se adelantaron en el marcador a los cuatro minutos con un gol de Santos | Los castellanos le dieron la vuelta al partido en nueve minutos

Añón, durante el partido de la primera vuelta ante el Ávila en O Vao.

Añón, durante el partido de la primera vuelta ante el Ávila en O Vao. / Marta G. Brea

Área 11

Ávila

2 ÁVILA: Óscar; Jesús Del Amo, Carlos Pascual, Víctor Manuel (Gonzalo Serrano, minuto 80), Diego Lorenzo (Prince, minuto 80), Carlos Pérez (Vitolo, minuto 69), Markel Ruiz (Álex Moreno, minuto 84), Grillo, Fer Díaz, Urbina y Sarr (Carrión, minuto 69).

1 CORUXO: Ruiz Díaz; Roque (Hugo Losada, minuto 73), Álvaro, Borja, Ganda, Añón (Pelayo, minuto 85), Santos, Nacho Fariña (Hugo Rodri, minuto 67), Juan Rodríguez (Rai, minuto 85), Naveira (Xavi Cidre, minuto 73) y Guille Pinin.

GOLES: 0-1, minuto 4: Santos. 1-1, minuto 28: Sarr. 2-1, minuto 37: Markel Ruiz.

El encuentro en el Adolfo Suárez no pudo comenzar con un guión más inesperado para la parroquia local. Apenas se habían cumplido los cuatro minutos de juego cuando el Coruxo, en una demostración de efectividad letal, aprovechó su primera incursión en campo contrario para inaugurar el marcador. El conjunto gallego golpeó primero silenciando a la grada y obligando al Real Ávila a remar contracorriente desde los compases iniciales. Lejos de amilanarse, los castellanos encajaron el golpe con entereza y dieron un paso adelante, asumiendo los riesgos necesarios para recuperar el terreno perdido.

La defensa viguesa, que hasta entonces se había mostrado como un muro infranqueable custodiando la meta de Ruiz Díaz, empezó a sentir el aliento de un Ávila volcado en ataque. El asedio era constante y el premio a la insistencia terminó llegando antes de cumplirse la primera media hora. Sarr, atento y oportunista, cazó un balón dividido dentro del área para batir al guardameta visitante, poniendo las tablas y devolviendo el rugido a las gradas. El empate actuó como un catalizador para los locales, que olieron la sangre y detectaron las dudas en un Coruxo que empezaba a perder el sitio en el campo.

Con el ímpetu de quien se sabe superior en ese tramo del choque, el Real Ávila mantuvo la presión asfixiante sobre la salida de balón gallega. En los minutos finales del primer acto, la insistencia tuvo su recompensa definitiva. Tras un rechace del portero a un disparo previo, Makel apareció con fe para conectar un testarazo certero que mandó el cuero al fondo de las mallas. La remontada se consumaba justo antes del paso por vestuarios, dejando a un Coruxo aturdido y sin capacidad de respuesta. El pitido del árbitro marcó el final de unos 45 minutos vibrantes, donde la solidez inicial del equipo vigués claudicó ante el empuje y la castiga de un Ávila que se fue al descanso con los deberes hechos.

Tras el paso por los vestuarios, los abulenses no se conformaron con su mínima renta a favor y buscaron más goles. En el minuto 57, Diego Lorenzo intentó sorprender a Ruiz Díaz con un disparo seco. El Coruxo, con el marcador en su contra, no le quedó más remedio que abrir líneas e intentar generar peligro en la portería de Óscar, adelantando su presión y asumiendo riesgos excesivos en la retaguardia.

Sin embargo, nada cambió y los minutos se fueron consumiendo entre la impotencia gallega y el orden local. Los del vigués lo intentaron de todas las maneras posibles, moviendo el esférico de banda a banda, pero apenas pudieron romper una defensa local que no dio facilidades y se mostró inexpugnable en cada duelo individual. El Real Ávila, lejos de amedrentarse por el empuje visitante, supo leer el encuentro a la perfección, cerrando los pasillos interiores y obligando a su rival a colgar balones laterales que Óscar atrapaba con una autoridad insultante.

El técnico visitante movió el banquillo buscando una chispa de genialidad que nunca llegó, mientras que los encarnados refrescaron su ataque para intentar matar el partido a la contra. En el tramo final, la tensión aumentó y el juego se volvió más bronco, con interrupciones que favorecieron los intereses de un conjunto local, más cómodo en el cuerpo a cuerpo.

Al final, la solidez defensiva y el sacrificio colectivo del equipo abulense fueron suficientes para neutralizar a un Coruxo que, pese a su dominio estéril, se marchó de vacío.

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