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Balonmano

El Porriño no encuentra consuelo

Un pésimo arranque y un apagón en los últimos cinco minutos dejan al equipo de Isma Martínez a las puertas de amargarle la tarde al líder Rocasa

Adriana Rial culmina un contragolpe en el segundo tiempo. | BALONMÁN PORRIÑO

Adriana Rial culmina un contragolpe en el segundo tiempo. | BALONMÁN PORRIÑO

Redacción

Vigo

18 CONSERVAS ORBE ZENDAL: Palomino. Adriana Mallo (3), Zhukova (1), Caro Bono (3), Juliana, Alicia Campo, Pestana (2), Zsembery (3), Bruna Dias (2), Rial (2), Prelchi (2), Isabela Rodrigues, Manterola, Lucía Laguna.

20 ROCASA: Silvia Navarro, Sundholm (3), Almudena Rodríguez, Martina Lang (5), Larissa da Silva (3), María Victoria de Oliveira (3), Sothe (1), Bocchieri, Zaldua (2), Rosales, María González (1), Eider Olucha (2).

MARCADOR CADA CINCO MINUTOS: 0-2, 1-6, 3-6, 4-8, 4-8, 6-11, descanso, 9-11, 11-13, 13-15, 15-16, 17-18, 18-20, final.

El viento no cambia para el Conservas Orbe Zendal. Hoy rozó por momentos un triunfo sanador ante el líder, pero acabó cediendo frente a un Rocasa que vivió de las rentas del primer tiempo y del desacierto de las porriñesas en esos últimos cinco minutos en los que, después de ponerse a un gol de distancia, fueron incapaces de anotar otro que les hubiera regalado un final aún más angustioso, eso que parecía una quimera al final del primer tiempo.

Porque los primeros treinta minutos del equipo de Isma Martínez fueron un dolor. El Rocasa ejerció de líder en esa presentación en el municipal porriñés donde abrieron la función con un 0-5 concluyente que dejó conmocionado a un Porriño que, como es habitual desde hace semanas, no encuentra el camino hacia la portería. Llegar a veinte goles es un martirio para ellas y eso lamina sus esperanzas de puntuar frente a rivales que de cara a portería ofrecen más recursos. Para las de Isma cada gol a favor es una ciencia. Remando en ese primer tiempo fueron capaces de recortar distancias (6-9) pero un par de despistes justo antes del descanso llevaron el partido al 6-11 en el ecuador.

El Porriño demostró orgullo en el segundo tiempo y su salida poco tuvo que ver con lo que se había visto hasta el momento. Más verticales en sus ataques, más firmes en la defensa en el centro donde al Rocasa ya no le resultó tan sencilla la anotación. En el otro lado Caro Bono, Adriano Mallo y Adriana Rial encontraban la portería con más facilidad. Un parcial de 4-0 puso el partido en un palmo (10-11) aunque las porriñesas siempre fallaron cuando se enfrentaron a la posibilidad de empatar el duelo. Pero el principal trabajo -cerrar su portería-ya estaba cumplido. Ahora se trataba de aumentar la frecuencia anotadora para encender las alarmas de unas canarias que no se sentían cómodas, sobre todo por la firmeza defensiva de las porriñesas.

Las de Isma Martínez sujetaron los intentos de despegarse del Rocasa y cuando Bruna Dias anotó el 17-18 para entrar en los últimos cinco minutos, se veía la puerta abierta a un triunfo que rompiese la mala racha que las acompaña desde hace un mes. El problema es que las porriñesas estuvieron más de cuatro minutos sin anotar y casi sin lanzar porque en ese tramo los dos equipos se contagiaron y rivalizaron en pérdidas algo absurdas. El Rocasa, casi sin querer, se llevó un partido que había comenzado a ver oscurecerse en ese segundo tiempo en el que el Porriño fue mejor pero no lo suficiente.

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