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Menos es más

La Federación Española ha puesto en marcha una competición de rugby diez para luchar contra el abandono femenino en la adolescencia

El Kaleido se ha impuesto al CRAT en la jornada inaugural gallega

Corrillo de ambos equipos al final del partido en As Lagoas.

Corrillo de ambos equipos al final del partido en As Lagoas. / Vigo RC

Armando Álvarez

Armando Álvarez

Vigo

Kaleido Universidade de Vigo y CRAT sólo alinean a diez titulares sobre el césped de As Lagoas en vez de las quince que hubiera exigido el reglamento convencional del rugby. Esta operación aritmética trasciende la resta para sumar y prolongar. Una decena de clubes gallegos se han amalgamado en esas franjas rojas y azules sobre blanco. Treinta y una jugadoras felices y embarradas se abrazarán una hora después, en el corrillo, a la espera de que otras se sumen. Se busca que la mayoría persevere, ahora que la adolescencia las tienta o los estudios las estresan. Dos partidos, con victoria olívica, han inaugurado en Galicia el campeonato M17 que la Federación Española está difundiendo por las autonomías. Se siembra que con menos se acabe siendo más.

La maniobra obedece al análisis de una situación general del rugby español, que en el Vigo R.C. igualmente han identificado. La recluta femenina ha progresado. «Sí están llegando más niñas. Vienen más chicos, pero la gente está viendo que también es una buena opción para las chicas. Incluso séniors que quieren probar un deporte nuevo se interesan. Antes costaba más», destaca el director deportivo del club olívico, Óscar Ferreras.

Los dos equipos posan juntos.

Los dos equipos posan juntos. / Vigo RC

Además de la veintena adulta, en su cantera militan actualmente tres jugadoras M18, seis M16 y tres M14. Otra docena está cuajando en las escuelas. Las jóvenes con licencia se integran y compiten en equipos mixtos. En Galicia se permiten hasta M18 –en comunidades más pobladas, hasta M16–. Las jugadoras en primer año de cada categoría pueden actuar, además, en la inferior.

Este mecanismo, sin embargo, no remedia el gran agujero al que se sigue enfrentando el rugby femenino. Aparte de las cuestiones propias de la edad, que también afectan a ellos, el abandono se dispara entre las adolescentes por tener que enfrentarse en ese rugby mixto a rivales cuyo poderío físico ya se ha desplegado. «Son edades complicadas. Jugar contra chicos se les hace cuesta arriba», diagnostica Ferreras.

Adaptación de las normas

Habiendo detectado el problema, la Federación Española ha decidido apostar por crear también competiciones exclusivamente femeninas, adaptando los requisitos a las posibilidades. Y está promocionando el rugby a diez. Se disputa sobre campos más pequeños (entre 60x45 y 50x40). Mantiene las fases de conquista del rugby union, pero reduciendo las formaciones en melé y saques de touch. El juego combina así la solidez estructural con un juego más dinámico y móvil, como en el rugby 7s. Ferreras conviene: «La idea es poner sobre la mesa la destreza y las habilidades técnicas».

Además, aunque participan clubes, se ha alentado la integración donde resulte necesario. Y así, Kaleido y CRAT, ya que entidades con más licencias femeninas, se enfrentan en el Campeonato Gallego M17 –que admite hasta segundo año de M14– con sus símbolos, pero enrolando a jugadoras de otros clubes. En el Kaleido converge el territorio sur: PCR, Mareantes, Os Ingleses, Coreti Lalín y Ourense.

Con todos ellos han podido reunir a 18 jugadoras para ese duelo inicial en As Lagoas. Desde el norte han llegado 13. Disputan dos partidos de media hora. Las anfitrionas se imponen en ambos (40-15 y 30-15). El campeonato concluirá el 19 y 20 de abril, aprovechando otro parón en las ligas mixtas. En esa segunda fecha, en A Coruña, además de disputarse tres partidos, «se aprovechará para realizar un fin de semana de convivencia y entrenamientos, dándole más contenido a la actividad», revela Ferreras. El campeón se clasificará para disputar la fase estatal en Madrid.

El director deportivo del Vigo RC ha quedado satisfecho con esta experiencia inicial. «La valoración es muy buena, con una gran acogida. Las chicas se fueron muy contentas y al público le gustó también la propuesta y la modalidad», describe. «Salió muy bien para ser la primera jornada. Cuando pones algo en marcha siempre puede costar un poco. Se vio un buen rugby, con dos partidos con cierto nivel». Se trata, en cualquier caso, de una siembra paciente y diversa, que sólo con el tiempo podrá precisar el resultado de su cuenta.

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