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Balonmano / División de Honor

Autosabotaje en O Porriño

La falta de eficacia en el tiro y una última pérdida dejan al Orbe Zendal sin la victoria

Zsembery, obstaculizada al intentar lanzar.

Zsembery, obstaculizada al intentar lanzar. / Jose Lores

Armando Álvarez

Armando Álvarez

Vigo

Porriño 20

Valladolid 20

ORBE ZENDAL: Isabela, Palomino, Mallo (1); Zhukova (1), Bono (5), Juliana, Campo (1), Benaches, Gallego, Pestana, Zsembery (3), Ribeiro (2), Aroa (2), Prelchi (1), Manterola (1), Laguna (3).

AULA VALLADOLID: Patiño (2), Gutiérrez, Lucio (3), Sanz, Gina, Arriaga, Jallow (1), Baquedano (2), Monteagudo (3), Bergara (1), Alejandra, De Garibay (3), Gorbatsjova (4), Carratu, Guerra.

PARCIALES: 3-1, 5-3, 6-5, 8-5, 10-7, 11-9 (descanso), 12-11, 13-14, 14-16, 17-16, 19-18, 20-20.

ÁRBITROS: Juncal y Mateos. Excluyeron a Juliana y a las visitantes Bergara y Guerra. Roja directa a Gina (min 7).

«¿Qué nos ha pasado?», debieron pensar las jugadoras del Orbe Zendal en el minuto 40. Su defensa agresiva y variada se había mostrado invulnerable. Las circulancias largas desde los extremos y la alternativa del doble pivote habían horadado en ataque. El 11-7, su máxima ventaja, se antojaba incluso corta. Y sin embargo, el electrónico del Municipal les escupía en ese instante un 13-14.

«¿Qué nos ha pasado?», se preguntan desde enero. A la marcha de Buforn y Santomé a Rumanía le ha seguido la futura marcha de Isma. Las louriñesas no ganan desde entonces. No lo consiguen sobre el Valladolid, que las eliminó de la Copa de la Reina.

Caminos desaprovechados

Lo cierto es que Isma, hay que disfrutarlo en cada partido que reste, ha ido cosiendo sus rotos con retales tácticos que al menos protegen del frío. Ha conseguido que sus jugadoras, en una apuesta por guarismos bajos, vuelvan a disponer de caminos hacia la portería pese a la condición manca del equipo, sin lateral zurda nata. De nada sirve si no los aprovechan.

Caro Bono, frenada en falta.

Caro Bono, frenada en falta. / Jose Lores

El Orbe Zendal arrancó con fuerza. Sobrevivió incluso a la lesión de Pestana, a la que Gina, descalificada, torció el tobillo. Sin embargo, todo esa caudal de juego acabó desperdiciado. El infortunio o el acierto de la portera rival acabaron convirtiéndose en decaimiento y obsesión (14-16).

Aún rebañó recursos Isma –ataque con siete, mixta defensiva– para recobrar impulso (20-18). Lo concretó Palomino, deteniendo dos penaltis entre otras paradas. No lo logró con el definitivo. Se lo habían regalado sus compañeras al Aula Valladolid en un mal pase horizontal cuando atacaban a falta de 30 segundos, con 20-19. Un auténtico autosabotaje. De todo le está pasando al Porriño.

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