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Balonmano / División de Honor Femenina

La rutina de lo alternativo

El Orbe Zendal puntúa en el primer partido tras el anuncio de la marcha de Isma Martínez, que ha tenido que reconfigurar su libreto sin Buforn y Santomé

Prelchi se dispone a lanzar a puerta.

Prelchi se dispone a lanzar a puerta. / Balonmán Porriño

Armando Álvarez

Armando Álvarez

Vigo

La valoración depende del contexto. Un punto insatisfactorio para un Conservas Orbe Zendal que aún aspira a meterse entre los cuatro primeros. Un punto que amarga en el recuerdo del 15-20 que se llegó a disfrutar o el recobrado 22-25 . Un punto valioso en una época de zozobra, casi la primera buena noticia desde enero, y en cancha de una escuadra rival que marcha novena pero que se había diseñado para mayores ambiciones –ahí están Bengoetxea y Valles, que pelearon con el Porriño por ganar la EHF European Cup–. Es un punto, en suma, que igual estanca que impulsa, según se entienda.

Desde lo positivo, se asimila como un indicio de recuperación en la conmoción que atraviesa el Orbe Zendal desde aquel 23 de enero en que Aitana Santomé y Paulina Pérez Buforn pagaron sus cláusulas para fichar por el Targu Jiu rumano. Dos días antes se había logrado la última victoria hasta ahora (23-22 sobre el Beti-Onak).

Aunque compitiese bien, el Porriño enlazó después la derrota liguera en Málaga (24-21) y la eliminación copera en Valladolid (24-22). Ayer tocaba una nueva prueba: el primer partido tras el anuncio oficial de que Isma Martínez abandonará el banquillo al final de la temporada.

Ventajas desaprovechadas

Las jugadoras, con contrato en vigor en su mayoría, no parecen haberse desorientado por ignorar quién las dirigirá en unos meses. El Orbe Zendal mantuvo el choque en el ritmo y los guarismos que le interesan en la primera mitad, que acabó pujante (12-16). Y tampoco sería justo atribuir a un desequilibrio emocional los vaivenes de la segunda mitad. Porque las visitantes supieron rehacerse de un doloroso 6-0 (15-20 a 21-20) para situarse otra vez con tres tantos de ventaja y al menos, desde el 25-25, conservar siempre la iniciativa.

El problema del equipo louriñés es el que afronta toda revolución: sobrevivir a sí misma en la inevitable institucionalización. Isma, ante la pérdida de sus dos laterales principales y entre ellas, la única zurda, ha tenido que convertir en convencional lo alternativo. Aunque está incrementando la cuota de participación de piezas antes secundarias y ha acelerado el debut de Bruna Ribeiro, atrevida sin duda pero aún desconectada de los sistemas, el entrenador frecuenta ahora la aplicación de recursos como el ataque con siete, con dos e incluso tres pivotes. Situaciones que antes manejaba para impactar, transformadas en rutina. Faltó fluidez en las últimas acciones, incluyendo la última, aunque también sobrase algún siete metros a favor del Elda.

Es la realidad con la que el Orbe Zendal tendrá que ir manejándose en lo que resta de temporada. El punto vale para asegurar otro trocito de play off. Que es lo mínimo que merece Isma para clausurar la etapa más hermosa del club.

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