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Juegos Olímpicos de Invierno

Castellet vive una pesadilla que le deja sin diploma

La «rider», plata en en Pekín 2022, acaba décima sin completar ninguno de sus intentos

sergio r.viñas

Madrid

La veteranía ayuda a relativizar los disgustos con los que golpea el deporte. La Queralt Castellet de hace cuatro o cinco Juegos Olímpicos, cuando todavía era una cría, seguramente se habría roto en desconsuelo tras no poder completar ninguno de los tres intentos de la final. En 2026, con 36 años, seis citas olímpicas en su palmarés y la plata de Pekín 2022 para la historia, Queralt sonrió. Sí, se puede reaccionar a una pesadilla con una sonrisa.

«No he conseguido planchar ninguna de las rondas, pero estoy contenta con lo que hemos hecho en los últimos días. Estoy contenta, en general», decía después, con esa manera tan suya de decir las cosas, pues Queralt es de esas personas que no enfurece cuando la tostada se le cae del lado de la mermelada.

No hubo una nueva medalla que la habría canonizado (aún más) en el olimpismo español, tampoco un segundo diploma. La leyenda Castellet, en un medio tubo bajo unas condiciones traicioneras, la nieve cayendo a plomo sobre Livigno, acabó la final en décima posición. Otro remate al palo para el snow español, después de que una maniobra ilegal de un rival expulsara a Lucas Eguibar (9º) de la lucha por las medallas en cross unas horas antes. Un mal día, en resumen.

La primera ronda de una extraña final del half pipe, disputada bajo una intensa nevada que obstruía la visibilidad de las riders, fue una escabechina total. Solo cinco de las 12 finalistas pudieron completar su ejercicio. Dejó de nevar durante unos minutos y la segunda ronda dio un respiro a las competidoras. Queralt llegó a completar los cinco trucos que tenía en su programa, pero en el descenso del tercero de ellos perdió por un instante el equilibrio y tuvo que apoyar su mano sobre la pared del tubo.

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