Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Fútbol | Segunda Federación

La racha del Coruxo acaba a destiempo

El equipo vigués pierde su primer partido oficial desde el mes de noviembre tras recibir un gol en el minuto 92 | Mateo adelantó a los vigueses a los trece minutos de juego

Un momento del partido jugado ayer en Abegondo.

Un momento del partido jugado ayer en Abegondo. / Pardellas

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Redacción

A Coruña

2 FABRIL: Ríos; Pablo, Aarón, Quique, Hugo Torres (Manu, minuto 46), Noé (Garrido, minuto 82), Estévez (Enrique, minuto 72), Domínguez, Fabi (Cortés, minuto 40), Mané y Nájera (Areosa, minuto 82).

1 CORUXO: Ruiz Díaz; Roque, Borja, Nacho Fariña (Hugo, minuto 58), Juan Rodríguez, Naveira (Miguel, minuto 82), Alonso, Guille Pinín, Javi González (Losada, minuto 76), Ganda (Santos, minuto 76) y Sola (Cidré, minuto 82).

GOLES: 0-1, minuto 12: Ganda. 1-1, minuto 19: Nájera. 2-1, minuto 92: Cortés.

El Coruxo se fue de Abegondo con las manos vacías y la sensación amarga de haber tenido el partido bajo control durante varios minutos. Un gol en el tiempo añadido, cuando el empate ya parecía un botín justo, dio la victoria al Fabril por 2-1 y dejó sin premio a un conjunto vigués serio, ordenado y muy competitivo.

El equipo de Javier Pereira salió al Arsenio Iglesias con personalidad, sin complejos y dispuesto a incomodar a un filial llamado a pelear por la zona alta. El guion inicial fue de máxima igualdad, con ritmo, disputas constantes y mucho respeto entre ambos equipos. El Coruxo encontró pronto recompensa a su buen arranque. En el minuto 12, Mateo apareció solo dentro del área para conectar un certero remate de cabeza que batió a Ríos y adelantó a los verdes, confirmando la buena puesta en escena visitante. El tanto reforzó al Coruxo, que se mostró seguro atrás y con criterio para mover el balón cuando encontraba espacios, ante un Fabril al que le costaba imponer su juego.

La reacción local no se hizo esperar y llegó siete minutos después. Nájera firmó el empate en una acción aérea en la que el balón tocó en un defensor del Coruxo, cambiando la trayectoria y dejando sin opciones a Ruiz Díaz. El 1-1 devolvió el partido al punto de partida, pero no alteró el plan de un Coruxo que siguió compitiendo con seriedad, cerrando líneas y evitando concesiones.

El tramo final de la primera mitad transcurrió con mucha intensidad y pocas ocasiones, en un duelo marcado por el rigor defensivo y la exigencia física. Ninguno de los dos equipos logró volver a golpear antes del descanso.

La segunda parte arrancó con un Fabril más decidido, tras los ajustes introducidos por Manuel Pablo, que buscaba mayor presencia ofensiva. El Coruxo, aún acomodándose tras el paso por vestuarios, tuvo que achicar agua en los primeros minutos. Con el paso del tiempo, el conjunto local se adueñó del balón, obligando al Coruxo a replegarse y a sostener el partido desde el orden y el sacrificio.

El partido avanzó hacia un escenario cada vez más cerrado, con el Fabril empujando y el Coruxo esperando su opción al contragolpe, sin perder nunca la compostura. Ruiz Díaz emergió como figura clave en el minuto 57, cuando firmó una intervención de mucho mérito a bocajarro, manteniendo con vida a los suyos en el momento de mayor empuje rival. La tensión se palpó en el tramo final, con acciones duras, tarjetas y un ritmo elevado que fue pasando factura en lo físico.

El Coruxo sufrió un golpe importante en el minuto 80, cuando Roque vio la tarjeta roja directa, obligando a los verdes a afrontar los últimos minutos en inferioridad numérica. Pese a ello, el equipo vigués resistió con entereza, cerrando espacios y defendiendo el empate con disciplina.

Cuando el reparto de puntos parecía inevitable, el Fabril encontró el premio en el tiempo añadido. En el minuto 92, Cortés aprovechó una acción en el área para definir de primeras con una elegante vaselina que superó a Ruiz Díaz. El gol dejó helado al Coruxo, que había sostenido el partido con solvencia durante más de 90 minutos y veía escapar un punto valioso en la última acción.

El pitido final certificó una derrota cruel para los verdes, decidida por un detalle en el momento más inoportuno. El Coruxo se marchó con el orgullo intacto por su rendimiento, pero con la frustración lógica de no haber podido transformar su esfuerzo en premio. Un tropiezo doloroso que no borra la imagen de un equipo fiable y competitivo.

Tracking Pixel Contents