Balonmano | División de Honor Femenina
Los retoques de «Aníbal» Martínez
Exhibición del Orbe Zendal en Granollers y de su entrenador en el manejo del partido

Isma, durante un tiempo muerto en un partido en casa. / Marta G. Brea

Seguramente jamás se produjo este diálogo que Apiano narra, pero tampoco importa. Escipión, acordada la rendición de Cartago, le preguntó a Aníbal quién era el mejor general. «Alejandro Magno», contestó, añadiendo sus razones. Insistió el romano cuál después, queriendo que su admirado enemigo lo mencionase. «Pirro». Y de tercero: «Yo mismo», aseguró Aníbal. Cuando Escipión le recordó que él lo había derrotado en Zama, Aníbal replicó: «De no ser así, yo estaría por delante de Alejandro».
Siempre ha perdido al final Isma Martínez. También cuando más cerca estuvo de la victoria, en la European Cup. Habrá sin duda mejores entrenadores. Pero ni tantos ni tanto. Pocos, en realidad, habrían ideado estrategia tan precisa en la construcción de su escuadra y táctica tan brillante en su ejecución como la del Orbe Zendal en el palau vallesano.
Dominaron de principio a fin las porriñesas sin una sola exclusión; desde el 0-3 al 14-24 del minuto 49. Si el Granollers se acercó a los 25,55 goles que había promediado fue gracias a cierta relajación (18-24), que Isma espantó en su última arenga. «Los parones son siempre raros. No sabes cómo va a responder tu equipo», había declarado el morracense. La Liga se reanudaba tras el parón del Mundial. «Hemos localizado qué tocar y esperamos haberlo tocado de forma correcta», anhelaba. ¡Touché!
Penúltimas arriba, centro blindado
Tantas veces limitado por las lesiones, especialmente en primera línea, Isma aprovechó la recuperación de jugadoras para exprimir su libreto. Planteó dos cambios defensa-ataque. Como en Cannas, cuando Aníbal masacró a ocho legiones, elevó la presión de sus penúltimas para que las catalanas chocasen contra el centro blindado de Zhukova y Prelchi. Como en Tesino, tras el cruce de los Alpes, sorprendió al Granollers en la emboscada de las transiciones.
Pero siempre se necesitan alternativas. «Ningún plan, por bueno que sea, sobrevive al contacto con el enemigo», afirmaba Moltke el Viejo. Cuando Robert Cuesta reordenó a las suyas (de 3-7 a 6-7), Isma agitó su pizarra (de 6-7 a 7-11 al descanso). Si Zhukova no podía salir, Aitana se situaba de adelantada; si la circulación se estancaba, Prelchi se ofrecía en seis metros; si la rutina amenazaba, atacaban con siete.
Al Granollers se la acabaron abriendo las costuras en la segunda mitad. Contribuyó Isabela Rodrigues con media docena de intervenciones. Después paró sin parar, por la obsesión de las lanzadoras en evitarla. Ya que el rival es la medida, el Orbe se agiganta. Hizo parecer menor a una escuadra diseñada para la grandeza.
¿Quién es el mejor entrenador de la Liga? Isma figura entre los que cada uno quiera mencionar. El día que gane, sobre ellos.
21-27
Granollers - Orbe Zendal
KH-7 GRANOLLERS: Vila, Mera, Vizuete (1), López Quer, Torras (1), González Cortada (2), Rodríguez Lario, Gassama, Pérez Carbo, Hombrado, Moré (3), Polonio (1), Itziar (1), De Andrés (3), Juan (3), Capdevila (6).
ORBE ZENDAL: Rodrigues, Palomino, Mallo (2), Zhukova, Bono (7), Juliana, Campo (1), Figueira), Santomé (3), Zsembery (2), Aroa, Rial (1), Buforn (3), Prelchi (3), Manterola (3), Laguna (2).
PARCIALES: 1-3, 2-4, 3-6, 6-7, 6-8, 7-11 (descanso), 8-13, 10-15, 11-19, 14-14, 18-25, 21-27.
ÁRBITROS: Rollán y Sánchez. Excluyeron a la local Moré.
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