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Fútbol | Liga de Campeones

Haraquiri en Stamford Bridge

El Barça, lastrado por la expulsión de Araujo, claudicó ante un Chelsea que lo aplastó

Gusto corta una internada de Fermín. |  Bradley Collyer

Gusto corta una internada de Fermín. | Bradley Collyer

Albert Guasch

Londres

El Barcelona se contagió del catarro que arrastra Hansi Flick y no le aguantó el pulso al Chelsea en Stamford Bridge. Como si le faltara fuerzas, ofreció una versión de sí mismo debilucha y exangüe, necesitado de algo más que un antihistamínico para contrarrestar el poderío de los ingleses, quirúrgicos y brutales a la vez bajo el gobierno de Enzo Maresca. Una expulsión temprana de Araujo, otra vez él, marcó el inicio de la debacle, en la que Estevao demostró que el futuro también le pertenece ante la presencia de Lamine Yamal.

El fútbol, a veces, no es solo un juego de errores sino de despropósitos. Una torpeza compartida entre Ferran y Koundé costó el primer gol. Una protesta innecesaria y una entrada de animal sin domar de Araujo sobre Cucurella provocó la expulsión y que el Barça se quedara en cueros. El uruguayo, como ante el PSG con el Barça de Xavi, dejó al equipo estirado en la carretera, en posición de ser atropellado, ante un Chelsea que es una roca. Lo pinchas y rompe la aguja.

Nadie más intimidante que Moisés Caicedo. El suelo tiembla bajo sus pies. Con el coste de su fichaje, 130 millones, se podrían comprar unos cuantos tanques, pero es cuestionable que resultaran más efectivos. Caicedo es un pánzer demoledor que sometió a De Jong, Eric y todo aquel centrocampista que Flick puso.

Le ayudó Enzo Fernández, que no fue barato tampoco (120 millones) y que demostró tener tantos tatuajes como recursos. Le anularon dos goles por fuera de juego en el primer tiempo, antes del enredo ridículo de Ferran y Koundé con que se abrió el marcador. El segundo tanto del Chelsea no fue un regalo. O sí, un regalo para la vista de Estevao, el prodigio brasileño que nació el mismo año que Lamine Yamal con solo tres meses de diferencia. Y el tercero, de Liam Delap, acabó de sepultar un partido de los azulgranas para olvidar. Una rabia: con la de momentos memorables que se han vivido en Stamford Bridge y jugar así. No se respetó el espíritu de Iniesta.

Lamine, en su primer partido contra un equipo inglés, no marcó jerarquía ante Estevao. Lo intentó. De hecho, empezó fresco, pero tuvo delante a un Cucurella inmenso, que le puso palos a las ruedas toda la noche. Acabó sustituido con la frustración grabada en la cara.

Con el 3-0 el Chelsea aflojó. Maresca dosificó a algunas piezas capitales, pensando en el partido contra el Arsenal del domingo, primero y segundo de la Premier, liga de un ritmo que, al menos este martes, está fuera del alcance de este Barça. A menos que deje de inmolarse por Europa. Araujo pasará unos días malos.

Una noche amarga del fútbol español

El meta Jindrich Stanek impidió la victoria del Athletic Club en Praga ante el Slavia (0-0), un choque que terminó sin goles y penalizó a los dos equipos, ambos necesitados de la victoria para estar en las eliminatorias. El Villarreal se ha quedado sin margen de error para buscar la clasificación tras caer goleado en su visita al Borussia Dortmund (4-0).

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