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Fútbol

«Mil primaveras máis para o Areosa»: el libro del 75º aniversario

El club vigués, que cumplió 75 años en 2024, ha recopilado historias y fotografías

Este sábado, en A Xunqueira, se presentará e iniciará su venta.

Gerardo Sampedro, con el libro sobre la historia del Areosa.

Gerardo Sampedro, con el libro sobre la historia del Areosa. / Jose Lores

Armando Álvarez

Armando Álvarez

Vigo

«A súa historia en imaxes», reza la portada. También en vivencias, campos, nombres. Casi 500 páginas en las que el Areosa repasa sus 75 años de existencia. Una labor titánica y a la vez, apenas una ojeada a la epopeya de este club sin barrio ni dueño pero eminentemente vigués, que se sostiene sobre el prestigio y los afectos. «Este libro non foi concebido coa idea de ser unha obra documental exhaustiva, senón un compendio de lembranzas nas que deixamos falar aos sentimentos por encima da razón», afirman en el epílogo. A su presentación, este sábado (11:00) en A Xunqueira, convocan a toda la familia areosista.

El 75º aniversario, en realidad, se cumplió en 2024. En 1949, un grupo de estudiantes de Maristas, jaleados por el hermano Miguel, ganó el triangular para el que se habían reunido y decidieron federarse. La amistad los cementó igual que a la directiva que tiempo después, en 1976, se hizo cargo del club. Rafael Ramos entregó la escuadra cadete a un adolescente Antonio Gómez. Esa elección ha determinado el rumbo.

El presidente del Areosa, Gerardo Sampedro.

El presidente del Areosa, Gerardo Sampedro. / Jose Lores

El Areosa es pródigo en santoral. Por allí han pululado Moncho Carnero, José Luis Santomé, Suso Conde, Manuel y Carlos Davila, Guillermo Troncoso, Quino Jares... Y Gerardo Sampedro, que desde 2019 ejerce como presidente ejecutivo, con Ángel Viñas de honorífico. Entre todos han desarrollado la ideología que distingue al Areosa y muchos siguen al timón, con la adhesión posterior de Antonio y Víctor Pola, Humberto, Antonio Abal, Pepe Barreiro o Xocas.

Alianza con el Comesaña

El Areosa ha disuelto su vinculación con Maristas, cuyo campo usufructuó en el inicio. Club errante, itineró por Alcabre, San Rafael... Se duchó con mangueras y desbrozó silvas. Hasta que en 1993 este equipo sin hogar matrimonió con la U.D. Comesaña, hogar sin casi equipos. Aquel Areosa setentero de juveniles y cadetes gestiona hoy doce escuadras, incluyendo las tres comesañistas afiliadas.

«Se prioritariamente o seu desexo é ser profesional deste deporte, non os traian ao Areosa», advierte Sampedro a las familias en el saludo del libro. «Aquí só veñen para divertirse e mellorar entrenando e competindo». Añade Sampedro a viva voz: «A los niños se les mete mucha presión cuando fichan por clubes profesionales. Se disfraza de ilusión pero termina muchas veces en frustración».

Sampedro, con varios equipos del club.

Sampedro, con varios equipos del club. / Jose Lores

Por paradoja o lógica,el método areosista, huyendo de esa obsesión, ha impulsado a muchos hacia el oficio: Diego Mariño, José Juan, Kevin Vázquez, Richy Álvarez, Jacobo Trigo, Yahvé Prieto, Féliz Rial, Manu Justo, Vitra, Rubén Alvés... «Espello para os máis cativos», se afirma. De esa emulación han surgido recientemente Yago de Santiago (Tottenham, Elche) y los hermanos Bueno: Guillermo (Deportivo, Dortmund, Valladolid) y Hugo, cuyo fichaje por el Wolves se sustanció mediante un acuerdo que ha desahogado las cuentas del club. «Es un antes y un después», admite Sampedro.

De los hermanos Bueno, sobrinos de Chendo, Sampedro le quiso hablar a Vicente del Bosque en octubre de 2021, cuando coincidieron en el congreso O Camiño do Fútbol, en Santiago. Se citaron para después de la comida. Cuando Sampedro se levantó, Del Bosque, ubicado al otro lado de la sala, avisó a Rafael Louzán:

–Ese señor, que no se vaya.

Del Bosque se acordaba de haber fichado a un areosista, Álex Rodríguez, cuando comandaba la cantera del Madrid. Él mismo lo cuenta en el prólogo. Sampedro consiguió su teléfono a través del exportero Agustín, embajador merengue. Del Bosque aceptó de manera inmediata. «Sabía lo que eso significaba para nosotros. Es encantador. Y ha mamado todo el fútbol base». Troncoso lo recuerda en Puente Castro, guareciéndose bajo su paraguas, con las botas embarradas.

El himno de Teo Cardalda

El libro del Areosa, con tal prologuista, comenzó a muñirse en el pertinente 2024. Suso Conde y Telmo Grande lo propusieron. Telmo ya había conseguido que Teo Cardalda les compusiese el himno.

–Lo que haga falta –convino el artista.

«Xoga o balón! xoga, Areosa!», entona el coro. Se inspiró Cardalda, quizá, en aquella anécdota que se repite como credo: cuando Tomás colgó un recorte de prensa en A Ameixeira en el que el seleccionador brasileño Sebastiao Lazaroni defendía la revolución conservadora que siguió a los fracasos del jogo bonito en 1982 y 1986. «Nunca no Areosa», escribió encima, indignado por la traición.

Siempre ha jugado el balón el Areosa, o al menos lo ha intentado, incluso durante las trece temporadas en que su escuadra juvenil compitió en División de Honor. «No presumimos, sino que nos enorgullece»,matiza.

–Es muy complicado. Baja el 50 % –comentó Sampedro un día a unos representantes del Oviedo.

–Bajan 4 de 16 –le replicaron.

–Sí, pero 8 sois profesionales.

No oculta el presidente su anhelo de regresar a esa máxima categoría, perdida en 2018. Iban terceros en Nacional, a dos puntos del Choco, cuando la semana anterior al duelo directo la competición se suspendió por la pandemia. «Cerramos toda la actividad por ser responsables. Varios jugadores se marcharon a otros equipos y descendimos», se lamenta.

Esas plantillas gloriosas figuran en el archivo fotográfico igual que las de otras épocas y edades. Más de 2.000 jugadores. Manuel Davila, Troncoso y Pola han resultado providenciales en la recolecta. Jorge Trigo ha elaborado la portada. Es solo el primer volumen. Ha comenzado a escribirse el siguiente. Richy y Rial entrenan al juvenil y coordinan el fútbol 11. Coco, Andrés Budiño y Quito se han integrado en la directiva. «Queremos que nos vengan a sustituir», clama Sampedro. «El futuro ya está en marcha». Lo anuncia el libro en su final, que es punto seguido: «Mil primaveras máis para o Areosa».

Placa de la inauguración de A Xunqueira.

Placa de la inauguración de A Xunqueira. / Jose Lores

Compromisos y quejas

Sampedro, que reclama comprensión a las instituciones («los clubes de base cumplimos una función pública»), agradece el compromiso municipal de sustituir los vestuarios ruinosos de A Xunqueira por otros modulares. Y lamenta no haber tenido noticias del Celta desde que hace dos años el Areosa, aunque le disgustase el trágala, aceptó un nuevo convenio que ni siquiera se ha firmado.

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