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Balonmano | División de Honor Femenina

El Porriño se va en paz al parón

El Conservas Orbe Zendal gana al Zonzamas Lanzarote en un irregular partido

Aitana Santomé lanza durante el partido de ayer.

Aitana Santomé lanza durante el partido de ayer. / FDV

REDACCIÓN

Vigo

24 CONSERVAS ORBE ZENDAL PORRIÑO: Ana Palomino, Adriana Mallo (2), Zhukova (4), Caro Bono (2), Alicia Campo, Aitana Santomé (3), Viktoria Zsembery (2), Adriana Rial, Paulina Buforn (7), Carmen Prelch (3), Manterola (1), Lucía Laguna (2), Isabela Ferrarin.

22 ZONZAMAS LANZAROTE: Valentina Menucci, Marie Louis (4), Brenda Roger, Ingrid Roger (2), Gleinys Reyes, Pauli Fernández (3), Agustina López (4), Luna (2), Irene Botella (3), Paula García, Nahomi Márquez, Carla González, Claudia Kaulback (4), Daniela Jerónimo, Mbongo, Lorena Zarco.

MARCADOR CADA CINCO MINUTOS: 3-2, 4-3, 7-5, 9-7, 10-9, 14-10, descanso, 16-11, 20-12, 21-13, 22-18, 24-20, 26-22, final.

Es tiempo de descansar, de curar heridas recientes, de coger fuerzas y de buscar un ritmo que las lesiones obstaculizaron durante estos primeros meses de temporada. El Conservas Orbe Zendal logró la victoria en el último partido antes de que la Liga se detenga durante más de un mes por la disputa del próximo Mundial. Superaron las de Isma Martínez al Zonzamas Lanzarote en un partido que rompieron cuando encontraron algo parecido a esa frescura ofensiva que han echado de menos tantas veces.

Al Porriño le queda de todos modos mucho por trabajar si quiere estar de nuevo en la pelea con los mejores de la Liga. Sacaron adelante el compromiso, pero también reincidieron en malos vicios y en tramos algo descontrolados en los que incluso el voluntarioso equipo canario les puso en aprietos y llegó a apretarles en el marcador. Era evidente que sucedería mientras el Conservas Orbe no fuese capaz de subir el nivel. Lo hizo en el tramo final de la primera parte, cuando Zhukova y Adriana Mallo encontraron la portería y abrieron una diferencia en el descanso (14-10) que luego ya fueron capaces de manejar y ampliar en un segundo tiempo que comenzó de forma plácida pero que se fue enrevesando por la caída en el nivel del cuadro local.

Se le nota al Porriño de dónde viene, de estos meses difíciles en los que las bajas siempre rondaban la media docena. Ahora que la enfermería se vacía es el momento de coger ritmo, de hacer el trabajo que tenía que haberse desarrollado en el primer mes de competición. Por eso al equipo aún le cuesta hacer muchos minutos continuos de buen juego, de ritmo alto en un campo y en el otro. Ayer tras un buen comienzo entraron en una fase extraña en la que caminaron con el Zonzamas pegado a los talones. Sucedería mientras el ritmo de anotación fuese tan discreto. Todo se les hacía complicado hasta que una serie de buenos ataques con Zhukova y Mallo abrieron ese hueco que luego había que manejar.

Con esa inercia el Porriño compareció en el segundo tiempo y abrieron pronto la diferencia hasta los ocho goles (20-12). Todo parecía en calma, pero otra vez volvió la versión oscura del equipo de Isma Martínez. Los fallos, las pérdidas, la mala defensa y el Zonzamas aprovechó el favor para apretar el marcador (21-17) con doce minutos por jugar. Isma Martínez pidió un tiempo, pero el Porriño no se quitó el miedo porque las canarias aún atacaron para ponerse a dos goles, pero la cosa no pasó a mayores. Ahora llega el momento de descansar y de levantar el vuelo en lo que viene a partir de mediados de diciembre.

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