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Balonmano | División de Honor Femenina

El Guardés roza lo improbable

El equipo de Ana Seabra pierde ante el Rocasa un partido en el que estuvo cerca de firmar una remontada antológica | Durante el primer tiempo jugaron lejos de su nivel

Poles lanza durante el partido de ayer. |  Rocasa

Poles lanza durante el partido de ayer. | Rocasa

REDACCIÓN

Vigo

24 Rocasa Gran Canaria (10+14): Linnea Sundholm, Almudena Rodríguez (2), Martina Lang (3), Larissa Da Silva (2), Lulu Guerra (p.), Victoria de Oliveira (5), Silvia Navarro (1) (p.), Maja Portillo, Inés Collado, Michaella Bocchieri (3), María Zaldua (1), Yassira Ramírez (2), Ana Medina, Ada Aparicio y Eider Poles (5).

22 Mecalia Atlético Guardés (7+15): Amandine Balzinc (p.), Jazmín Mendoza (2), Cecilia Cacheda (2), Lorena Téllez (4), Elena Martínez (1), Ariana Portillo, Sabina Mínguez (p.), Blazka Hauptman, María Palomo (1), Rosane Serrano (3), Cristina Cifuentes (1), Carme Castro, María Sancha (3), Anouk Nieuwenweg (1) y Ania Ramos (4).

Marcador cada cinco minutos: 2-1, 3-3, 5-5, 7-5, 10-7, 13-9, 17-10, 18-11, 19-14, 21-26, 22-20, 24-22.   

Árbitros: Antonio Javier García y José Antonio Huertas. Amonestaron con tarjeta amarilla a la local María Zaldua y a los visitantes María Palomo y Will Ferrari (segundo entrenador) y excluyeron con dos minutos a las locales Martina Lang, Maja Portillo (2), Larissa Da Silva y María Zaldua y a las visitantes Lorena Téllez, Jazmín Mendoza, Blazka Hauptman y María Palomo (2).

Incidencias:Partido de undécima jornada de la Liga Guerreras Iberdrola 2025/2026, disputado en el pabellón insular Antonio Moreno de Telde, Gran Canaria.

Rozó el Mecalia Guardés una proeza improbable. No el hecho de ganar al Rocasa en su pista (algo al alcance de su mano y más en una temporada como ésta) sino por las circunstancias en las que se vio ayer en Telde. Porque a falta de menos de veinte minutos para el final las de Ana Seabra perdían por siete goles de diferencia (18-11) y pensar en regresar con algo positivo a A Guarda era más que utópica. Pero el Mecalia ha demostrado este temporada que no hay nada imposible para ellas y cambiaron el chip por completo. Jugaron un tramo de balonmano extraordinario, su defensa presionante comenzó a dar sus frutos, su portería se hizo más pequeña y en ataque encontraron las variantes y el acierto que habían echado mucho de menos durante el partido.

De forma progresiva el duelo se fue equilibrando y la ventaja se recortó de un modo imparable sin que el Rocasa fuese capaz de cambiar la dinámica por la que caminaba el partid. Las canarias estaban atrapadas en la vía mientras veían al fondoal tren acercarse a toda velocidad.

Un parcial de 1-5 encendió las alarnas del cuadro local (21-18, min. 51). A falta de nueve minutos para terminar, Carlos Herrera utilizó su derecho al tiempo muerto para recordar a las suyas la superioridad que habían demostrado los 50 anteriores, consciente de la capacidad guardesa para dar la vuelta a la situación en un abrir y cerrar de ojos.

A pesar del enésimo acierto de penalti de Eider Poles, la misión de las miñotas había comenzado. El Guardés se enchufó por completo al partido en estos minutos finales, mostrando una cara totalmente opuesta a la de los minutos anteriores y reaccionando con nota a la desventaja acumulada. Sabina Mínguez encadenó varias paradas fundamentales para complementar una defensa ahora férrea e impulsar un ataque también ahora concentradísimo y lograr un 1-3 que hacía soñar a las suyas con llevarse al menos un punto (22-21, min. 56). Pero Lulu Guerra seguía haciendo lo propio desde la puerta opuesta, y lo cierto es que, gracias a sus aportaciones y algún que otro acierto que seguía llegando, las canarias no perdieron el mando en ningún momento.

El Rocasa se llevó su quinta victoria consecutiva por una ventaja de dos goles (24-22, final), convirtiéndose en el único equipo capaz de vencer al Guardés en lo que va de Liga. Tras ocho encuentros en menos de cuatro semanas, los kilómetros rodados pesan y el equipo miñoto se va al parón muy orgulloso de su balance pese a este último sabor de boca amargo.

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