El impulso de la alegría
La campeona mundial Melania Rodríguez aplica el legado de su gran maestro, Pablo Hinójar: «Se tiene que practicar una gimnasia feliz»

Melania celebra el salto que culminó la revalidación del título mundial. / FTomasi

Sonríe Melania Rodríguez antes del salto que la proclamará campeona del mundo, aunque contenga el gesto, y sonríe después, desatándolo. Ha sonreído durante los días previos, para aliviar el peso de las expectativas, y está sonriendo en estos posteriores, en que le llueven los parabienes. Esa felicidad que la impulsa en la vida y la gimnasia, que la empuja a volar más alto y a enredar sus piruetas más que nadie, constituye el gran legado de su maestro, Pablo Hinójar. Aunque no pueda evitar la tristeza de su ausencia, es su lección de felicidad lo que conserva.
«Era mi amigo, mi entrenador y mi padre», lo ha definido en otras ocasiones. Hinójar la apadrinó como su primer entrenador cuando la ponteareana, hoy de 24 años, apenas había cumplido 5. Y aunque exploró otras vías y con otros enfoques, el pontevedrés ya le había inculcado su filosofía irrenunciable: «Probé la gimnasia artística y la dejé por el trato de las entrenadoras. No me gustaba un pelo. Yo sabía lo que era lo bueno, venía de entrenar con Pablo», explica. «Hay ciertos comportamientos que llegas a normalizar; pero en mi caso sabía que no era normal del todo. Salí corriendo de allí».

Melania, durante una competición en Pontevedra. / GUSTAVO SANTOS
Regresó, en fin, a la cálida tutela de Hinójar, que educaba el alma igual que el cuerpo. «Desde luego son cosas que tenemos que cambiar dentro de la gimnasia», dice de esa concepción rigorista que aún impera. «En gimnasia de trampolín no pasa. Ojalá le podamos contagiar el ambiente que tenemos a otras disciplinas. Se debe practicar una gimnasia feliz y estar contenta; ser tú misma la que te pones tus objetivos, tus retos...».
Junto a Hinójar, en suma, transitó las edades, niña, adolescente y mujer, exigiéndose crecientemente en lo competitivo sin que se desgastase su ilusión. Su currículo ya probaba, antes de la reciente cita en Pamplona, que dicha y resultados maridan: 36 títulos nacionales, oro en trampolín en el Europeo y oro en doble minitramp en los Juegos Mundiales en 2022... Y el título mundial de 2023 en Birmingham en doble minitramp, consolidado en el Europeo de 2024.
La pérdida forma parte ineludible de la vida, pero lo inesperado del golpe acentuó su brutalidad. A finales de octubre de 2024, durante una competición en Madrid, Pablo Hinójar fallecía de un infarto. «Ha sido un año raro y doloroso. Sigue siendo raro», resumía hace poco la viguesa Aintzane Dapena, otro miembro de esa pequeña y cohesionada comunidad que el entrenador había construido en el Centro Galego de Tecnificación.
"Disfruté de la competición"
El luto se integra en el duro proceso que Melania ha experimentado en estos meses, con el Mundial de Pamplona en mente. También porque acudía como campeona vigente. «Al principio fue complicado porque todo el mundo espera que revalides el título. Me lo llevé a mi terreno. El público del Navarra Arena estaba superarriba. Disfruté de la competición como nadie».
–Da igual lo que salga, yo voy a intentar hacerlo lo mejor posible –se dijo igual que le hubiera susurrado Hinójar.
«Y salió muy bien», resume. Oro individual y bronce por equipos en doble mini, con miles de personas festejándolo en las gradas y muchas más ante el televisor. «La repercusión ha sido enorme. Ojalá gente que no conociese este deporte lo haya conocido gracias a TVE», anhela, con la imprescindible dedicatoria a Hinójar: «Es gracias a él que yo estoy ahí subida».

Melania, feliz en Pamplona. / RFEG
Melania se ha ganado la admiración general. «Estaba para saltar en la final y escuchaba a gente de otros países animarme. Era increíble». Sus dotes le han permitido apropiarse del oro pese a que solo había practicado el doble mini unos días antes. La ponteareana está, en realidad, centrada en el trampolín, que es el aparato incluido en el programa olímpico. «Es una pena porque el doble mini y el tumbling son muy bonitos. La cama elásica tiene más repercusión y es más compleja para mí».
Aunque en este Mundial se quedó fuera de la final de trampolín, igual que de los Juegos de París por un par de décimas, Melania es la única gimnasta del mundo que ejecuta un triple en carpa. Lo ha ensayado desde que tenía 11 años y lo cuajó en competición en la Copa del Mundo de Rimini, en 2022: «Aquella primera vez fue una locura. Te hace sentir especial. También es una forma de abrir camino a que el resto lo intente y suba el nivel». Que es también lo que ella pretende en su asalto a Los Angeles 2028: «Cada vez lo veo más cerca». Y allí, junto a ella, estará Hinójar, con su legado de felicidad.
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