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Artes marciales

En el nombre del creador

La academia de krav magá que regenta David Santos recibe la visita de Yaron Lichtenstein, discípulo predilecto de Imi Lichtenfeld, que fundó este arte marcial.

David Santos y Yaron Lichtenstein.

David Santos y Yaron Lichtenstein. / FdV

Armando Álvarez

Armando Álvarez

Vigo

«Tener al heredero directo del krav magá en nuestra escuela implica acceso al conocimiento sin reinterpretaciones. Es una oportunidad formativa que no ocurre habitualmente en España», se ufana David Santos. Le asiste la razón en su entusiasmo. El instructor vigués y sus acólitos tendrán acceso este fin de semana a las enseñanzas de quien conoció en persona al fundador del arte marcial que practican. Como si aún viviese el primer discípulo de aquel Bodhidharma de cuya iluminación surgió el kung fu, en el siglo VI, o aún sobreviviese algún testigo de cómo Jigorō Kanō refundó el judo a finales del XIX. Pues Yaron Lichtenstein, el gran maestro mundial, aprendió directamente de Imi Lichtenfeld y todavía ejerce como su apóstol.

Imi Lichtenfeld ideó en los años treinta el krav magá («combate de contacto» en hebreo), una fusión de técnicas de lucha. Quería que los judíos de Bratislava supiesen protegerse de las bandas antisemitas que los asaltaban. Lichtenfeld había destacado como luchador olímpico y boxeador profesional mientras la influencia de la Alemania nazi acentuaba la discriminación de los judíos eslovacos. Lichtenfeld acabaría huyendo del país en 1940. Emigró a Palestina. Y fue afinando su creación, que difundió primero entre las milicias de la Haganá. A la postre, el krav-magá se ha convertido en una seña de identidad del ejército israelí.

Descubrimiento en Rumanía

David Santos comenzó a practicar el krav magá durante su residencia en Bucarest por trabajo. En la capital rumana también se enamoró de Roxana. Cuando nació su hijo Brais decidieron mudarse a Galicia. Y en Vigo, tras una crisis existencial, Santos abandonó su oficio anterior, en marketing, para fundar junto a su mujer la Escuela Bukan Krav-Maga que hoy regentan.

«Tener una escuela Bukan en Vigo significa contar con el único centro en Galicia y en el norte de España donde se enseña el krav magá en su forma original, siguiendo la línea directa del creador. No es una adaptación moderna ni un sistema comercial. Es la transmisión fiel de un arte marcial pensado para la defensa real», detalla Santos. «Para la ciudad, esto supone atraer a alumnos, instructores y visitantes de otros lugares, generando una referencia cultural y deportiva única. Para nuestros alumnos, significa acceso a una formación seria, con niveles reconocidos internacionalmente. Aquí no se entrena solo técnica. Se desarrolla disciplina, criterio y la capacidad de responder bajo presión».

Santos, durante una de sus clases, el año pasado.

Santos, durante una de sus clases, el año pasado. / JOSE LORES

Yaron Lichtenstein es el único que recibió de manos de Lichtenfeld, fallecido en 1998, la cinta negra del noveno dan. Creó la Bukan School en 1977 con la bendición de su maestro y tras licenciarse del ejército israelí –fue herido y hecho prisionero durante la Guerra del Yom Kipur–. Santos lo conoció en Bucarest gracias a Serban Cantacuzino, que también estará este fin de semana en Vigo. Si Lichtenstein impartirá su lección el sábado (9:30 a 13:00), Cantacuzino compartirá el domingo un examen internacional de cinturones y niveles con otros invitados.

«El gran maestro Yaron visita de forma ocasional diferentes centros selectos en el mundo para preservar el linaje original del krav magá. En Vigo hemos consolidado una escuela estable, con formación continua, lo que ha permitido traerlo», argumenta Santos. «El significado para mí y para el resto de alumnos es importante. Mantenemos viva la enseñanza auténtica tal y como fue concebida en sus orígenes».

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