MotoGP | Gran Premio de Portugal
Gran exhibición de Marco Bezzecchi en un Mundial ahora sin dominador
El italiano estuvo prodigioso en Portimão, Àlex fue segundo y Acosta, tercero

Marco Bezzecchi. | Jóse Sena
Emilio Pérez de Rozas
Es posible, sí, no lo dudo, que para el Mundial de motociclismo la ausencia del campeonísimo, del dictador, de ET, Il Cannibale, como llaman al impresionante y dominador Marc Márquez, sea beneficiosa en el sentido de que abra la posibilidad de vencer a otros pilotos que se han pasado el año al rebufo del controlador, el piloto, el comandante del pelotón.
Lesionado MM93, todo el mundo se atreve a ganar e, incluso, a hacer exhibiciones parecidas a las suyas. El sábado, sin ir más lejos, su hermano Àlex fue tremendamente dominador en las 12 vueltas de que constó la carrera al sprint de Portimão. Y, ayer, en carrera, el italiano Marco Bezzecchi (Aprilia), el otro rey de esta temporada junto a los hermanos de Cervera hizo lo que podría llamarse un Marc Márquez, es decir, conseguir la pole el sábado, dominar las 25 vueltas del GP y ganar la carrera grande con una mano ante 73.575 aficionados, que despidieron a su piloto favorito, el local Miguel Oliveira, que abandona MotoGP para correr en Superbikes (BMW).
El Mundial, además, se llevó, en ese sentido, una doble alegría. Una, los tres primeros puestos de la carrera larga de MotoGP fueron ocupados por tres marcas distintas, y ya empieza a desaparecer el dominio arrollador de Ducati, pues la victoria sin réplica de Aprilia (Marco Bezzecchi) fue escoltada por, cómo no, la Desmosedici privada de Àlex Márquez y el podio lo completó la KTM de un Pedro Acosta que tenía depositadas muchísimas ilusiones en este trazado para conseguir su primera victoria en la categoría reina pero que, de nuevo, tuvo que conformarse con la tercera plaza.
Podio indiscutible
Hablemos, si quieren, de la carrera de MotoGP. Perdón, no hubo carrera. Bezz aprovechó que encabezaba la parrilla para, nada más apagarse el semáforo, salir como un cohete y liderar toda la prueba sin problema alguno. El podio se decidió también enseguida, en cuanto el Pistolas dio cuenta de un fogoso Tiburón de Mazarrón en la segunda vuelta y los tres marcharon en fila en las últimas 22 vueltas. «Ayer Marco tenía un puntito más que yo», señaló el pequeño de los Márquez Alentà.
Por cierto, solo un detalle más: el tricampeón del mundo, el italiano Francesco Bagnaia (Ducati), volvió a fallar de forma estrepitosa y, a mitad de carrera, se fue al suelo. Su temporada ha sido un auténtico laberinto, un sube y baja, una montaña rusa, un Mundial con dientes de sierra escandalosos y, sobre todo, inexplicable pues ni su fábrica, ni el propio piloto, saben cómo explicar este desastre cuando dos Ducati han dominado el campeonato a placer.
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