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Baloncesto-Liga Challenge

El Celta Femxa Zorka y la costumbre de resucitar

«Dense prisa si me quieren enterrar, que tengo la costumbre de resucitar», cantaba Sabina en «Pasándolo bien». Lo han pasado bien ante el Ardoi las jugadoras celestes, mucho jaleo en el corrillo final, porque antes lo habían pasado mal. Como ante el Melilla. Como ante el Zamora.

Diana Cabrera, en el partido
contra el Recoletas Zamora. 
|  José Lores

Diana Cabrera, en el partido contra el Recoletas Zamora. | José Lores

Armando Álvarez

Armando Álvarez

Vigo

A 1.30 del final en Arrosadia, tras un partido de rachas alternas, el Celta Femxa Zorka pierde por 61-55 con el Ardoi. Un escenario complicado en apariencia. Margen más que suficiente, habrán pensado las celestes. Ya perdían igual, 60-66, ante Melilla, y faltaban entonces sólo 29 segundos. Aquella tarde, en la quinta jornada, un triple de Kelliher y un 2+1 de Bermejo tras robo forzaron la exitosa prórroga (76-70). Cierto que ahora, en el choque adelantado de la octava, falta el ardor de Navia, pero el equipo repite frenesí. Tiro libre de Bermejo y dos de Cabrera, lanzamiento exterior de Boquete, contragolpe de Menéndez, más tiros libres de Cabrera y Menéndez... Todo calcetado mediante rebotes y recuperaciones para un parcial de 1-11 y hasta les lucirá el electrónico más holgado (62-66). «El equipo nunca pierde la cara. Cree incluso en situaciones superadversas», justifica la preparadora céltica, Cristina Cantero.

La victoria proporciona al Celta un liderato ficticio (6-1). Será difícil desbancar del ascenso directo al Palma (6-0, +142 en el diferencial), con su presupuesto de clase media de Liga Endesa. De hecho, el enfrentamiento directo en Son Moix complica incluso el average particular (70-51). Pero las celestes, con la capitana Sara Vidal como única sénior que ha sobrevivido a la reconversión del descenso y una edad media en la plantilla de 22,9 años, están acumulando ahorros imprevistos en esta fase de ensamblaje y maduración. También han ganado a Zamora (79-78) y Al-Qázeres (58-67), además de Melilla y Ardoi, entre los candidatos al play-off.

Nadie se rinde

«Es muy bueno este inicio de temporada», asegura Diana Cabrera, la única que supera la treintena (32) en el vestuario además de su compatriota argentina Andrea Luciana Boquete (35). «Vamos creciendo y progresando cada semana y en cada entrenamiento. Eso hace que podamos competir bien y sacar adelante momentos de partido cerrado». Apoya la evaluación que su entrenadora hace del carácter colectivo: «Nunca nos damos por vencidas y creemos que podemos remontar cualquier situación».

Se remonta, claro, la ventaja que se ha concedido al rival. El Celta se define por su irregularidad, que Cantero había pronosticado en su diseño de la campaña precisamente por la ternura de muchas de sus piezas. «Soy consciente y estamos trabajando en ello. Es difícil porque el equipo es muy joven y las jóvenes, por naturaleza, son irregulares. Son capaces de fogonazos muy buenos pero también de irse y no ser conscientes de por qué pasan las cosas. Estamos tratando de acelerar el proceso», asegura. «Hay que compaginar y conectar su marcha en quinta o sexta con la marcha de las veteranas. Eso hace que a veces funcione y otras perdamos el norte. No está tan interiorizado como me gustaría». Y advierte sobre los peligros de excederse en esa domesticación de los excesos adolescentes: «Tampoco quiero perder ese punto de frescura. La línea es fina y hay que andar con cuidado para sacar eficiencia a todas, sin dejar a nadie atrás».

«Estamos sabiendo jugar esos minutos finales e incluso sorprendentemente bien a la hora de ejecutar las cosas. Pero no deberíamos llegar ahí», se lamenta Cantero. «La irregularidad nos está impidiendo rematar antes por culpa de tiros libres fallados, pérdidas, lo que erramos cerca del aro… Me quedo con lo positivo», entre lo que incluye una feliz retroalimentación entre defensa y ataque: «Tenemos jugadoras muy rápidas para robar y gente capaz de meter en los últimos segundos».

Cristina Cantero, durante un tiempo muerto.

Cristina Cantero, durante un tiempo muerto. / Marta G. Brea

El partido contra el Zamora ejemplifica esa inconsistencia que obliga a remediar sobre el abismo los propios pecados. El Celta Femxa Zorka, que ganaba 72-62 a falta de siete minutos aquel día, estuvo a punto de ingerir su propia medicina. Las castellanas llegaron a situarse 77-78. Fue precisamente Cabrera la que neutralizó la remontada ajena con una última canasta a falta de ocho segundos. En Pamplona, además de anotar esos tiros libres con pulso firme justo tras haber fallado los dos anteriores, forzó pérdidas rivales y puso un tapón providencial.

«Como veterana, en esos momentos trato de tirar de mi experiencia y de mi carácter», conviene. «No me gusta perder y soy muy competitiva. Trato de aportar eso y darle tranquilidad a mis compañeras». Destaca también la colaboración en esta faceta de Boquete. «Andrea me da mucha paz y tranquilidad al momento de tomar tiros con mucha frialdad. Confío en que los va a meter».

Un equipo que escucha

«La plantilla sí me ha sorprendido en esas situaciones y me ha puesto muy contenta», admite Cantero. «Pero es más llamativo o casualidad que otra cosa». En cualquier caso, la pizarra también está funcionando en la aplicación de esos sistemas o en esas instrucciones puntuales en los últimos tiempos muertos. «Tengo los recursos tácticos que tenemos todos los entrenadores. Intentas hacer algo que no pueda defender el rival o que le sorprenda, por decirlo de alguna forma, a la vez que buscas a alguna de tus jugadoras que esté caliente. Ante el Ardoi fueron Boquete y Diana como el otro día había sido Kelliger, más los robos y la rapidez de Carlota, Deva y Pau, que estuvieron muy bien».

«Sorprende que un equipo joven, en situación de estrés, escuche tácticamente. Lo normal sería que escuchase poco. Pudimos preparar muy poco este último partido, con un solo entreno. Doy mucho mérito a ganar a un rival veterano y que sabe hacer las cosas muy bien», concede Cantero, que recuerda que el camino será largo y la tarea, exigente: «Sigo pensando que el equipo está en construcción. Queda mucho por trabajar y conectar. Necesitamos que las jóvenes sigan creciendo y nos aporten mucho más. Todo lo que podamos sacar ahora, bienvenido sea, la verdad».

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