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REAL SOCIEDAD 1 - REAL MADRID 2

El esplendor de Mbappé sostiene a un Real Madrid que jugó una hora con 10

El equipo blanco, a lomos de su estrella, sale victorioso de una tarde en Anoeta que se le complicó por la discutible expulsión de Huijsen

Sergio R. Viñas

Sergio R. Viñas

Pedía este viernes Xabi Alonso no extraer todavía demasiadas conclusiones de este Real Madrid que intenta construir. Que es pronto y la muestra es aún pequeña. Y es tan justo atender la solicitud del técnico como concluir que la primera página de su manual parece clara: balones a Mbappé. En una tarde atropellada en Anoeta, jugando durante una hora con diez por una muy discutible roja directa a Huijsen, el francés volvió a demostrar que es hoy el argumento más poderoso del Real Madrid. Y uno de los mejores, si no el mejor, del fútbol mundial.

Goleador y asistente, el club blanco abrazó ante la Real Sociedad el 'Mbappé-sistema' para seguir contando sus partidos por victorias en esta Liga. Muy superior durante la primera mitad ante una inocente puesta en escena del equipo donostiarra, supo sufrir en la segunda para sostener el triunfo. Sin complejo alguno, acabando con tres centrales y tres laterales sobre el campo, no era día para más fuegos artificiales de los que fuera capaz de prender Mbappé.

Después que Anoeta homenajeara a John Benjamin Toshack, leyenda 'txuriurdin' con pasado en el Real Madrid, arrancó el 'show' de Mbappé. Completó el francés un cuarto de hora inicial de ensueño, regalando un gol a Güler a los dos minutos que fue anulado por un fuera de juego milimétrico suyo y probando a Remiro poco después.

Acoso y derribo blanco

El premio lo encontró en el minuto 12. Goti realizó un temerario pase hacia sus centrales y Mbappé, con instinto asesino, lo interceptó. Se hizo un autopase para esquivar a Caleta-Car y ajustició a Remiro con un disparo inapelable que, con justicia, adelantaba al Real Madrid.

Mbappé bate a Remiro durante el Real Sociedad - Real Madrid.

Mbappé bate a Remiro durante el Real Sociedad - Real Madrid. / Javier Etxezarreta / EFE

La pelota era de la Real, pero eso no importaba a los de Xabi Alonso, con alas al contragolpe y muy superiores en las jugadas de estrategia. Si el marcador no llegó a la media hora con 0-3 fue porque Remiro se lució con dos paradones a sendos cabezazos de Militao.

La roja a Huijsen

En esas estaba la tarde cuando llegó la expulsión de Huijsen. Oyarzabal le ganó la partida en una transición vertiginosa y el central español le frenó. Asumía la amarilla, pero no una roja muy discutible. Apreció Gil Manzano que Huijsen era el último hombre, pese a que Militao parecía con capacidad de llegar al capitán realista. Quizá el VAR el año pasado hubiera recomendado la revisión de la jugada, pero este año la directriz es no entrar en jugadas de interpretación. Y esta lo era.

Xabi Alonso, que se desgañitaba gritando "increíble", decidió aplazar al descanso la reestructuración del equipo. Apostó por retrasar a Tchouaméni y resistir esos 10 minutos. Y tan bien le salió que llegó al intermedio con 0-2. Justo después de un cabezazo de Carvajal al palo, apareció otra vez Mbappé, ahora bailando a Aritz Elustondo sobre la línea de fondo para servirle a Güler el segundo tanto blanco de la tarde.

Se blindó con Valverde tras el descanso el Madrid, pero la mala noticia fue el cambio de actitud de una Real que pasó de la candidez a la competitividad y que enseguida recortó distancias, después de que Oyarzabal transformara un claro penalti por mano de Carvajal.

Más centrales y laterales

En ese contexto, con la Real enardecida y Sergio Francisco quemando las cartas de Kubo, Soler y compañía, Xabi Alonso no tuvo reparos en dar entrada a Asencio y Fran García por Ceballos y Vinicius. Después, Alaba sustituyó a Güler. Defender el resultado sin complejos, agarrado al atenuante estético de estar con un jugador menos en el campo.

La Real nunca arrojó la toalla, forzando en ocasiones el lucimiento de la otra gran certeza del Madrid, Courtois. Suplicaban los blancos que se acabara el suplicio, exhaustos, tras una hora jugando con uno menos, con Mbappé como una isla sin cobertura. Satisfechos, al fin, por mantener el pleno liguero de victorias en una tarde que tanto se le había complicado y que tantas críticas al Gil Manzano va a generar en las próximas horas.

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