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Baloncesto en silla de ruedas

Donde resida el corazón: Agustín Alejos regresa a la liga australiana

Agustín Alejos volverá a jugar en Australia y concretamente en Brisbane, donde ya vivió una primera etapa en 2010. Aunque sea otro club, el vigués se reencontrará con muchos conocidos; entre ellos, niños para los que fue un referente y que ahora, ya adultos, serán sus compañeros.

Agustín Alejos, jugador de baloncesto en silla de ruedas, ayer en el aeropuerto de Peinador, antes de volar a Australia

Agustín Alejos, jugador de baloncesto en silla de ruedas, ayer en el aeropuerto de Peinador, antes de volar a Australia / Marta G. Brea

Armando Álvarez

Armando Álvarez

Vigo

Agustín Alejos regresa a Australia. Ayer mismo partió desde Peinador. Durante los tres próximos meses residirá y jugará en Brisbane, en el litoral este de la isla-continente, como hace quince años. La misma gente de entonces lo ha reclutado, aunque la entidad haya cambiado de estructura institucional. Vuelve Alejos a una tierra que adora a la vez que añorará su Vigo natal. Parte ilusionado con la aventura, una de las últimas que se permitirá como baloncestista profesional, mientras palpita por la viabilidad del Iberconsa Amfiv. Se lleva a su familia donde una vez plantó afectos. Alejos no divide el corazón entre los dos extremos del planeta. Lo multiplica.

Fue en 2010 cuando el canterano del Amfiv –bien pronto captó Pablo Beiro a aquel niño que había nacido sin el gemelo de la pierna izquierda– aprovechó su efervescente talento para descubrir mundo. Fichó por el Queensland Spinning Bullets y en Brisbane, capital de ese estado, conoció en 2011 a Shelley Cronau. Con ella compuso un matrimonio sentimental y deportivo que duraría una década hasta su divorcio en 2021. Para la historia olívica queda el título de Eurocup que ambos conquistaron en 2017.

A Alejos, que también jugó en el Pádova italiano en 2011, hace ya tiempo que lo estaba tentando Tom Kyle, que había sido su entrenador en los Spinning Bullets. La estructura de baloncesto en silla de ruedas se ha asociado ahora con un club de baloncesto convencional, los Southern District Spartans. «Les ayuda en temas de público, gestión...», explica.

Aunque el calendario australiano se puede compatibilizar con el español, Alejos había rechazado hasta el momento las aproximaciones de Kyle. Priorizaba los compromisos con la selección y sobre todo el tiempo con su nueva pareja y su hijo. «No me atrevía mucho», confirma. Esta vez todo se ha alineado de manera conveniente. El vigués, excluido de los Juegos de París, puso fin a su trayectoria internacional el pasado verano. Y su familia lo acompañará, aunque vaya a retrasar algunos días su viaje. «Consigo que se vengan conmigo un tiempo para conocer la zona y vivir la experiencia; la aventura australiana. Es un país que me gusta por su calidad de vida», define.

Así que ha aceptado la oferta de Kyle, de quien reconoce: «Me lo vendió muy bien. Me dijo que quería volver a hacer un proyecto importante con los jóvenes, que es lo que me gusta». A muchos de esos jugadores los conoció precisamente en su primera etapa. «Lo que más me llama la atención es poder jugar con aquellos niños que tenían 10 o 12 años cuando me fui y que ahora ya son adultos y estrellas en algunos equipos en Europa, y ver qué sale de ahí. Estoy muy ilusionado».

La liga australiana se compone de siete equipos. Cada fin de semana habrá tres partidos consecutivos contra el mismo rival. La campaña regular arrancará el último fin de semana de este mes y concluirá el primero de agosto. A finales se disputará la final a cuatro. «Lo he hablado con el entrenador. No creo que esté para jugar 40 minutos tres partidos en un fin de semana con casi 38 años. Pero sí puedo tener un papel de liderazgo y ayudar con mi experiencia. Antes de que naciesen algunos de mis compañeros yo ya estaba jugando al basket, hace 25 años».

En septiembre, el Europeo C

Obligado a elegir, Alejos aparca momentáneamente su rol de entrenador ayudante en la selección danesa, que obtuvo por mediación de Nagwa Brown, compañera que justo acaba de clausurar su militancia en el Amfiv. «Estuve la semana pasada cuatro días con ellos. Este verano no podré echarles una mano pero sí que estaré en el Europeo C de Bulgarcía en septiembre. Vamos a intentar conseguir el ascenso al Europeo B», matiza.

Agustín Alejos, jugador de baloncesto en silla de ruedas, ayer en el aeropuerto de Peinador, antes de volar a Australia

Agustín Alejos, jugador de baloncesto en silla de ruedas, ayer en el aeropuerto de Peinador, antes de volar a Australia / Marta G. Brea

«Intento apurar mis últimos años de viajes y de vivir experiencias», anuncia. «Después no creo ya que me quede mucho». No es que se haya planteado la retirada, sino «dar un pasito al lado». Ha concluido sus estudios de gestión administrativa, pendiente de las prácticas. Su plan es «empezar a trabajar y que el baloncesto pase de ser lo que me da de comer a ser una ayuda, evidentemente prestando toda la atención que pueda al club».

Un club en peligro

Porque también siente al Amfiv como un hogar y le atormenta la incertidumbre que existe sobre el club. El presidente, Chechu Beiro, ha anunciado que el incremento de los gastos amenaza su continuidad. Alejos ha gestionado dos o tres fichajes, que «están a la espera. Son conscientes de la situación y tienen ganas de venir siempre y cuando haya equipo evidentemente. Les agradezco la paciencia». Desde las antípodas estará en permanente contacto con Beiro y el entrenador, César Iglesias: «Chechu está trabajando, a ver qué pasa, todavía no sabemos nada. El tiempo corre para él, para los jugadores que estamos aquí y los jugadores que tienen que venir. Esperemos que más temprano que tarde acabe solucionándose para bien».

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