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Entrevista | Gustavo Falque Presidente del Coruxo FC

«Tengo ganas de hacer un buen año y terminar; se lo debo a mi familia»

La próxima temporada, la 25ª como mandatario en O Vao, será también su última: «Estamos entre los diez clubes más importantes de Galicia. Quién nos lo iba a decir en 2001»

El presidente del Coruxo, Gustavo Falque.

El presidente del Coruxo, Gustavo Falque. / Pablo Hernández Gamarra

Armando Álvarez

Armando Álvarez

Vigo

Lo anuncia con un año de antelación. Gustavo Falque afronta la recta final de su presidencia. Cumplirá los 25 años al frente del Coruxo a la vez que se despide. Conservar la categoría –Segunda B o Segunda RFEF– conquistada en 2010 será su último reto deportivo. El institucional, contribuir a que se acelere el proceso de reforma de O Vao. Sabe a quiénes quiere como sucesores pero anticipa: «El socio tendrá la última palabra». Y desea que lo recuerden como alguien «con mucha dedicación y cariño hacia unos colores y un club».

A final de temporada toca el balance.

Tenía bastantes esperanzas de que esta temporada estuviésemos enganchados arriba. Creía que el equipo que habíamos compuesto era para luchar por algo más. Ya pronto me di cuenta de que lo íbamos a pasar mal. También tuvimos un par de lesiones importantes como la de Sergio desde la pretemporada o la de Juan, que sólo pudo estar el último mes. Le doy muchísimo valor a la permanencia. Han sido once temporadas consecutivas en Segunda B y ahora cinco más en Segunda RFEF.

En Segunda RFEF es la escasa distancia entre la gloria y el infierno. Y usted siempre había ambicionado la Primera RFEF.

Subir de Segunda RFEF a Primera RFEF hoy implica un gran salto económico, de funcionamiento y de infraestructuras. Creo que este club, de momento, no está preparado para asimilar ese cambio. Lo estará. Estamos en el camino de conseguirlo, pero igual ahora mismo no es el momento. Con todo, si aparece la oportunidad, debemos estar preparados para intentar afrontarla.

La permanencia se ha salvado, pero con la destitución de David de Dios. Una decisión dolorosa.

Siempre que tienes que destituir a un entrenador o a un cuadro técnico es un fracaso de planificación. Tiene que ser por un motivo muy justificado, como fue en este caso con David. El año pasado ya tuvimos nuestra problemática, pero al final el equipo lo solventó. En esta temporada la problemática era mayor. Cuando el futbolista mira al suelo, no atiende, no está confiado, no cree en lo que escucha, no te queda más remedio que dar un golpe en la mesa y reclamar su atención. Y la única forma de conseguirlo es cambiando la dirección técnica. No puedes cambiar a veinte jugadores. Buscábamos una reacción y menos mal que lo hicimos. Tuvimos que arriesgar trayendo a Javi. Yo no quería. Mi intención era que llegase el próximo curso. Le agradezco al Atios su colaboración. Fue difícil para ellos desprenderse de su entrenador. No podíamos hacer otra cosa.

Relevo en el banquillo

Tardaron algunos días en poder oficializar el relevo. Se retrasó el acuerdo con De Dios.

Nosotros veíamos la situación de una manera y David, de otra. En principio no llegamos a un acuerdo para la rescisión. No quedó más remedio que esperar un poco de tiempo para tenerlo claro.

Apuesta por Javi Fernández, un entrenador joven.

En Vigo y sus proximidades hay tres o cuatro entrenadores jóvenes preparados para afrontar otros retos, que están llamando a las puertas de los equipos profesionales o semiprofesionales. Javi tiene la ventaja de que lo conocíamos mucho. Ya había estado conmigo como futbolista, había dado aquí sus primeros pasos como entrenador, había dirigido en División de Honor Juvenil… Habíamos mantenido varias conversaciones de cara al futuro. Consideramos que ya había dado los pasos necesarios en banquillos séniors, algunos complicados.

¿Cambiará mucho la plantilla?

Cambiará, sí. Tenemos que tratar de reducir el presupuesto. Habrá jugadores que no aceptarán lo que se les ofrezca y otros que han cumplido ya un ciclo aquí. Esta semana hablaremos con Javi y se pondrán los primeros nombres encima de la mesa. A partir de ahí comenzaremos a trabajar en la planificación de la plantilla. A finales de junio debería estar en el noventa por ciento.

Será complicado conservar la competitividad del equipo con menos recursos.

Si siempre procuramos acertar lo máximo posible, este año no nos queda más remedio que llegar a un 80 o 90 por ciento de acierto en lo que fichemos. Y también fichar ilusión, algunos jugadores jóvenes que tengan muchas ganas y que suplan con esa ambición la falta que tengan de experiencia, dotes o conocimiento de la categoría. En eso estamos.

Ahora que el Celta ya no posee un C en su estructura, ¿ve mayores vías de colaboración, ofreciendo el Coruxo como equipo puente?

Estoy superencantado de la relación que tenemos con el Celta. Es muy buena, la mejor que ha existido nunca. Este año hemos tenido un jugador cedido por ellos. Pero también tenemos toda la colaboración que se puede tener en la base entre dos clubes independientes. Un montón de niños empezaron en el Coruxo, se han ido al Celta y estamos encantados de la vida. Es la primera opción que siempre les damos. Lo primero es ver para el Celta si alguno llega a unas condiciones determinadas. Veremos si podemos tener además algún partido amistoso, algún intercambio y esa parte formativa; si algún jugador sale de juveniles y no está para que Claudio cuente con él ni para Primera RFEF, el Coruxo puede suponer ese primer paso.

La recta final de un largo mandato

Asumió usted la presidencia en 2001. Encara su 25ª temporada. ¿Cómo se ve?

Con ganas de terminar; de hacer un buen año y que me quede un buen sabor de boca, que es lo que te deja lo último. Se lo debo a mi familia. Esto es bastante ingrato. Nosotros, como club, no podemos plantearnos tener dos secretarios técnicos, más personal en la oficina… Si queremos un presupuesto suficiente para contratar futbolistas, nos tenemos que multiplicar en las demás labores del club. Eso te va quemando mucho. Y es imprescindible que venga gente nueva, con ilusión. Alguna ya está trabajando dentro del club para conocerlo. Este puede ser ese año.

¿Está su marcha totalmente decidida o aún sujeta a las circunstancias de este próximo año?

Yo quiero al club y estoy aquí por eso. Podría suceder algo que no me permitiese irme. Pero ya nunca en primera línea. Siempre que pueda, echaré una mano.

Habiendo adoptado ya esa postura, ¿siente vértigo?

Le he dado muchas vueltas. Creo que no me desvincularé del mundo del fútbol, pero volveré a los orígenes. Mi ilusión es volver a coger un equipo de alevines o benjamines y vestirme de corto esos dos días a la semana. Siempre me encontré muy bien en el campo, enseñando.

Se quedará a solo cuatro años del centenario del Coruxo.

No me tienta. Me importa más la terminación de las obras del campo. Las instalaciones son fundamentales y nosotros, en 2003, le dimos un cambio a todo que nos ayudó a crecer. Toca el siguiente. Teníamos todo previsto por si Balaídos estaba incluido en el Mundial, como todos creíamos. Este campo sería uno de los elegidos para entrenamientos de las selecciones y se haría la remodelación de futuro que todos queremos. El Concello está por esa labor e independientemente del Mundial, por lo menos el frente de la playa sí se hará antes de 2030. Celebraremos el centenario con una instalación muy mejorada.

Sí dijo hace dos años que quería llegar a cortar la cinta de esa inauguración como presidente.

No voy a llegar, seguro. Mi mente ya está en otro sitio.

Falque, ayer, en O Vao.

Falque, ayer, en O Vao. / Pablo Hernández Gamarra

Usted conoce bien a Louzán, por cierto. Contribuyó a encumbrarlo como presidente de la Federación Gallega y después se presentó contra él. ¿Qué opina de lo que ha sucedido con las sedes?

La Federación Española se ha equivocado en cómo ha elegido las sedes. Vigo merece ser una de ellas por muchísimos motivos. Sería bueno para dos de los países organizadores, España y Portugal. Y por eso abogaba la federación en principio. Supongo que por intereses y circunstancias se ha excluido a Vigo, pero sin justificación.

Usted derrotó a Alvariño en noviembre de 2022. Otro expresidente, Eugenio Dopeso, ha reclamado documentación vía judicial para impugnar la asamblea de 2023. Son sus opositores.

No considero que estas personas sean oposición. No han hecho nada particularmente interesante. Hay otras cosas ahí, condicionantes que influyen en el comportamiento de los seres humanos: la envidia, la incapacidad de entender las situaciones… Lo que me importa es el Coruxo. Hay 900 socios y en todas las reuniones nos han apoyado siempre. Lo demás no me quita el sueño.

En 2026 se deben convocar elecciones. Usted plantea una transición interna. ¿Siente que su legado puede peligrar cuando desaparezca de escena?

Aquí no hay herencias, hay gente que quiera venir a trabajar a fondo, como lo hemos hecho nosotros y como el club necesita. El Coruxo no puede permitirse a nadie sin el traje de faena. Pretendemos que las personas tengan ese comportamiento. A partir de ahí, ayudaremos a que los socios lo entiendan y lo amparen. Pero esa última palabra la tendrá el socio. Siempre serán ellos los que elijan el futuro del club.

¿Iago Falque tendrá algún papel en ese futuro?

Nunca hubo nada más que convencerle en principio de que terminase su carrera aquí. Iago eligió irse fuera (ha jugado en el Alajuelense de Costa Rica en la última temporada). No conozco su situación actual, si continuará jugando o se retira. Es una persona a la que aprecio y respeto. Si un día quiere asomarse a ayudar al Coruxo, bienvenido será.

Cuando concluya su mandato, ¿qué le gustaría que se dijese de Gustavo Falque?

Me gustaría que viesen que todo se ha hecho con mucha dedicación y cariño hacia unos colores y un club. Nada más. Con eso me sentiré contento. Estoy satisfecho de lo que se ha conseguido a nivel deportivo y de instalaciones. Nos hemos asentado como el segundo club de la ciudad y estamos entre los diez más importantes de Galicia por estructura y competición. Quién nos lo iba a decir en 2001. Con eso me quedo.

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