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Fútbol | Segunda Federación

La falta de puntería penaliza al Coruxo

Los jugadores entrenados por David de Dios siguen sin ver la portería y complican aún más su situación | El equipo vigués se queda ahora a dos puntos del «play out»

Adrián Carrión y Serrano corren tras un balón

Adrián Carrión y Serrano corren tras un balón / MARTA G. BREA

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Raúl Rodríguez

Vigo

0 CORUXO: Alberto; Johan, Borja, Andriu, Samu Araújo (Serrano, minuto 82); Nacho Fariña, Willy Ibáñez; Brais Penela (Fer, minuto 76), Añón (Fer Pena, minuto 82), Hugo Rodri (Ínsua, minuto 61) y Álex Pérez (Matthew, minuto 82).

1 ÁVILA: Álvaro de Pablo; Toper (Fer Díaz, minuto 57), César Llopis, Carlos Pascual, Alpha; Vitolo (Casio JR, minuto 86), Álex Moreno; Caio Lores (Campos, minuto 57), Adilson (Shergo, minuto 91), Adrián Carrión y Mario Rivas.

GOL: 0-1, minuto 36: Carlos Pascual.

El Coruxo eligió ayer ante el Ávila apostar por la permanencia en la categoría en esta recta final de la temporada. Los jugadores entrenados por David de Dios estaban tan cerca de los puestos de fase de ascenso como de los de permanencia, y la derrota de ayer ante el Ávila inclinó la balanza.

Todavía quedan muchos puntos por disputarse y las diferencias en la clasificación son mínimas, pero los vigueses evidenciaron ayer, y la semana pasada en Torrelavega, un problema que viene de lejos, el gol. Al equipo le cuesta un mundo marcar un tanto. De hecho es el quinto equipo menos goleador de la categoría. Si a eso le añadimos que varios de los jugadores que podrían aportar en ataque son inquilinos de la enfermería, los problemas se multiplican.

Ayer visitaba el campo de O Vao el Ávila, un equipo situado en puestos de promoción de ascenso, y que es el equipo menos goleado de la categoría. Y tiene su lógica viendo momentos del partido de ayer, en los que acumulaban hasta seis jugadores en defensa. Todo un problema para los vigueses, que no encontraban ni un solo hueco para poner en apuros al guardameta abulense. Tuvieron tres muy claras, pero en la situación en la que se encuentra el equipo, tres no llegan para llevarse los tres puntos.

El Ávila llegó ayer al campo de O Vao con el partido muy bien preparado. Sabía que no le podía dejar el centro del campo al equipo vigués, por lo que adelantó la defensa para acumular hombres en la medular y complicarle la salida del balón de los vigueses.

Un momento del partido disputado ayer en O Vao.

Un momento del partido disputado ayer en O Vao / MARTA G. BREA

No fueron unos primeros minutos de juego brillantes, ya que el balón se pasaba casi todo el tiempo en la medular, y cada vez que alguno de los dos equipos llegaba a la frontal del área, las defensas se imponían y dejaban a los dos porteros como meros espectadores.

La primera ocasión llegó pasada la media hora de juego, pero el disparo de Brais Penela se fue fuera. El partido parecía encaminado a un empate sin goles, pero uno de los pocos errores en defensa le costó al Coruxo el gol.

A nueve minutos para llegar al descanso, el Ávila sacó un córner muy cerrado que nadie acertó a despejar. El balón llegó al segundo palo y allí estaba solo Carlos Pascual, que más que rematar dejó que el balón golpeara en el para que entrara en la portería.

Tuvo el Coruxo una mínima reacción a tres minutos para la conclusión de la primera parte, pero Añón no golpeó el balón en el momento de recibirlo, y cuando quiso entrar en el área perdió su ventaja.

David de Dios, entrenador del Coruxo, al acabar el partido entre su equipo y el Real Ávila

David de Dios, entrenador del Coruxo, al acabar el partido entre su equipo y el Real Ávila / Marta G. Brea

Tras el paso por los vestuarios, David de Dios modificó el dibujo del equipo. Adelantó la posición de David Añón, para que ayudara en ataque a Álex Pérez, y su lugar en la medular fue ocupado por Nacho Fariña. Fueron unos primeros minutos de la segunda parte, en donde el Coruxo dispuso de una clarísima ocasión para igualar el encuentro. Se llevaban tan solo dos minutos de juego, cuando Andriu sacó una falta en la frontal del área. Álvaro de Pablo no fue capaz de bloquearlo, y dejó el balón muerto en el área pequeña. Hugo Rodri llegó solo, y cuando todo el mundo cantaba el gol, el esférico salió alto. Era la jugada.

Dos minutos más tarde fue Johan Terranova el que probó fortuna con un disparo lejano, que salió fuera.

El Ávila se defendía como gato panza arriba. Fue habitual ver una línea con seis defensas, y tres por delante, con lo que el equipo vigués se estrellaba contra un muro. De Dios tampoco podía encontrar soluciones en el banquillo, ya que había mucho juvenil, sin poder llegar a cubrir la convocatoria.

Los minutos fueron haciendo mucho más fuerte a un Ávila, que llegó a tener a todos los jugadores en su área. Los tres puntos valían su peso en oro, ya que hacía dos jornadas que no ganaban un partido.

Aún así , el Coruxo dispuso de la última ocasión del partido. Faltaban tres minutos, cuando Andriu remató a puerta, el guardameta abulense sacó el balón en la misma línea de gol. En el tiempo añadido, poco que contar.

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