Balonmano
La ley de Paulina
Paulina Pérez Buforn, referente en el Conservas Orbe Rubensa Porriño, ex del Mecalia Guardés, ha sido capaz de edificar una sólida trayectoria balonmanística a la vez que se licenciaba en Derecho. Y ha unido sus dos pasiones en la asociación de jugadoras y en sus trabajos universitarios.

Paulina Pérez Buforn, en el centro, junto a miembros del despacho Maio.

Zurda por Derecho, isleña en la península, Paulina Pérez Buforn se divide y se fusiona. Igual descifra defensas que desentraña leyes. Igual afina su cuerpo que ejercita su mente. Trabaja en el deporte. Se fascina entre legajos. Aún se prolonga en la cancha mientras se asoma a la oficina. Sus estancias se comunican. La lateral del Orbe Zendal, abogada en ciernes, aconseja a las atribuladas en la asociación de jugadoras y está radiografiando al gremio en su trabajo de fin de máster. Ese mismo esfuerzo por duplicado lo contempla en muchas compañeras porriñesas, de «valor incalculable», que estudian y juegan. «La realidad del balonmano español también es esta y a veces no se ve. Tiene aún más mérito que la Liga crezca», resalta.

En el partido contra el Elda Prestigio. | José Lores
Derecho y balonmano se han ido alternando en las precedencias de la ibicenca (25-1-1997). «Nunca quise estudiar otra cosa», asegura de su vocación primera, heredada del clan materno. Su abuelo, Pepe, había sido abogado. Lo es una de sus tías. Otros familiares así se formaron. Sus padres conservan el cuaderno en el que la pequeña Paulina, cuando le inquirieron qué quería ser de mayor, se dibujó como jueza. «Y eso no. Pero el Derecho es un punto de partida interesante. Se abren muchas puertas».
Paulina persistió en su elección pese a las persuasiones. Como es costumbre en Ibiza, asumió la mudanza ligada a la carrera. Se decantó por la Universitat de Barcelona (UB); por manejarse en catalán y seguir los pasos de su abuelo. En esa encrucijada original contrapesó sus pasiones. Paulina, canterana del Puig d’en Valls, popularmente Puchi, había alcanzado el equipo sénior. Militaba en Honor Plata junto a sus amigas.
«Salí de la isla para estudiar Derecho, no para jugar a balonmano», conviene. Priorizó lo uno sin abandonar lo otro. Durante aquel primer curso, aunque residía en Las Ramblas, se entrenaba con un equipo de Sabadell. Y el fin de semana actuaba con el Puchi, en Ibiza o en la localidad mediterránea que visitasen. «Se me hizo cuesta arriba», admite. «No me sentía bien deportivamente. Estaba desconectada y acusaba el cansancio».
El Granollers la reclutó en 2016. Se trasladó a la localidad vallesana. Aunque sin contraprestación económica, el club le proporcionaba alojamiento. Se levantaba cada día antes de las seis de la mañana para acudir a las clases. «Hoy, con los 28 años a la vuelta, no podría hacerlo y jugar con garantías. Pero lo disfruté mucho», sostiene.
En 2017 la balanza se inclinó hacia el balonmano. Paulina aceptó la oferta del Zuazo y en 2018, la del Mecalia. En A Guarda residiría durante dos temporadas. Concluyó allí la carrera, siempre matriculada en la UB. «No son estudios hechos para realizar a distancia. No existen manuales de referencia sino listas de bibliografía, corrientes distintas...», explica. «En la UB, con un sistema por media académica, había podido elegir a mis profesores. Les había comentado mi situación. Y estaba dentro del programa de deportistas, con una tutora muy competente. Se me dieron todas las facilidades».
Viajes de ida y vuelta
La coordinación no le salvó de exprimirse. Con el Mecalia había negociado poder presentarse a los exámenes de enero, más allá de algún ajuste puntual. El presidente del club, José Manuel Silva, solía llevarla al aeropuerto de Oporto a las cuatro de la mañana. Paulina se examinaba y regresa a tiempo del entrenamiento vespertino. Pese al ajetreo, aprobó las materias. Sólo se retrasó en el trabajo fin de grado (TFG). Había sido incluida en el «proyecto 20-21», con el que la Federación Española promovía a sus tiernos talentos de cara al Mundial que iba a organizar. «No tenía días libres», explica.
La lentificación convino a la calidad de su TFG. Estalló el Covid, una «experiencia contradictoria» en su caso. El parón facilitó su investigación sin apartarse del balonmano femenino. Se dedicó a diagnosticar su situación laboral. Justifica su apuesta: «El Derecho había soportado mi carrera deportiva y el balonmano me estaba permitiendo estudiar mientras hacía lo que más me gustaba. Mi idea era devolver algo a ambos».
Aquel TFG, aunque de dictamen negativo sobre el presente, apuntaba a opciones de mejoría que han ido cuajando. La propia Paulina lo está constatando en su trabajo fin de máster (TFM). «Está en construcción. Es una versión mejorada. Quiero aplicar estudios de Sociología, técnicas de encuesta...». Ambiciona que «la muestra coincida con la población», contactando con todas las jugadoras con contrato en España. Apunta ya al progreso que ha supuesto la Ley del Deporte de 2022. «Antes no estábamos reconocidas como deportistas profesionales. Ahora sí somos trabajadoras por cuenta ajena, aunque la liga no es profesional y carecemos de convenio colectivo porque no existe una patronal».
No se conforma Paulina. «Continuamos lejos de nuestro entorno europeo». Ella lo pudo comprobar durante su experiencia en el Fleury galo (21-22); amarga por el descenso, pero que le permitió comprobar «cómo está valorado el producto, cómo se vende».
La ibicenca no se ha limitado a consignar la realidad. Se ha involucrado en su transformación. En 2020 comenzó a colaborar en la Asociación de Mujeres de Balonmano (AMBM, para evitar la coincidencia con la AJBM masculina). Desde 2022 forma parte de la junta. Ella atiende consultas sobre fiscalidad, se encarga del asesoramiento previo a jugadoras con conflictos y actúa como enlace con el abogado de la asociación en caso de procedimientos judiciales o conciliaciones. Una labor sin ánimo de lucro y expuesta ante las directivas, aunque aclara: «Nunca me ha preocupado significarme, pero ahora mismo casi todas las partes intentan remar en la misma dirección y quieren hacer crecer a sus clubes. Cuando he tenido alguna conversación incómoda, siempre ha acabado bien».
Prácticas en Maio
No se libera su agenda. Además de concluir su TFM, y antes del examen de colegiación, debe concluir el Máster de Acceso a la Abogacía y Procura. Este lunes concluyó las prácticas, que había iniciado en septiembre. Más de 700 horas en Maio Legal, boutique de abogados que lidera Ramón González-Babé. «He encontrado un grupo de excelentes profesionales. Siempre recomendaría a Maio porque he visto cómo trabajan y me ha hecho identificarme con cómo me gustaría hacerlo. Me ha encantado por el ambiente y he aprendido mucho, con tantos departamentos. Todo el mundo ha estado muy predispuesto a enseñarme y a entender mis tiempos. Mi calendario ha sido una locura», menciona. En estos meses, además de sus obligaciones con el Orbe Zendal, ha afrontado tres concentraciones con la selección, incluyendo el Europeo.
«Me he sentido capaz», se congratula. Es una conclusión valiosa. Paulina revela: «No sé si me quedan 2, 4 o 6 temporadas, pero nunca he pensado que fuese a jugar muchos años. La mayoría de mis inquietudes están fuera del balonmano». Ni siquiera limita su horizonte a la abogacía. Pronto retomará Ciencias Políticas, por la UCAM, y le encanta la docencia.
–¿Seguiría jugando si me tocase la Lotería? –se preguntaba una compañera para calibrar su motivación.
«Yo todavía no me fijo en la hora durante los entrenamientos, que es mi piedra de toque», aclara Paulina, enfrentada al espejo. «Vuelvo a estar en uno de esos momentos de mi vida en los que tengo que tomar decisiones».
- Muere un presunto narco en un operativo contra el tráfico de drogas en Arousa
- La Diputación puede verse obligada a devolver la Pousada da Lanzada y su centro vacacional
- Buscan a un hombre de 43 años tras agredir a su expareja y secuestrar a su bebé en Ponte Caldelas
- Abel Caballero exige 9 millones de euros a la Xunta: «Si a Santiago lo apoyan con tres por capitalidad, a Vigo le tienen que dar nueve como ciudad más importante de Galicia»
- Un abogado irá a juicio en Vigo acusado de masturbarse ante una clienta por videoconferencia
- Nuevo operativo contra el narcotráfico en Arousa: registros en Vilanova, Vilagarcía y Ribadumia
- El Ministerio de Cultura reabre la investigación sobre la «casa barroca» de Combarro tras un vuelco documental
- Una nutria «enorme» sorprende a los bañistas en las playas de Coruxo