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Ciclocross

El joven tranquilo

Las carreras comienzan siempre antes, en el entrenamiento y la disposición mental, y se resuelven sobre el cieno como dentro de la cabeza. Miguel Rodríguez ha alcanzado al fin el título de España sub 23, a la cuarta y última tentativa, porque en As Pontes ha sido superior en todas las facetas.

Miguel Rodríguez cruza la meta en As Pontes.

Miguel Rodríguez cruza la meta en As Pontes. / Luz Iglesias (RFEC)

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Armando Álvarez

Armando Álvarez

Vigo

Miguel Rodríguez cruza la meta del circuito de As Pontes por quinta vez, ya rebozado en barro y alzando comedidamente los brazos, pero con el mismo gesto sereno que en las vueltas anteriores. Nadie lo inquieta a su estela y nada le perturba las entrañas. Ha completado, en realidad, una tarea que le ha costado cuatro años y que había amenazado con escurrírsele entre los dedos. El ponteareano se ha proclamado campeón de España sub 23 de ciclocross. Un título forjado con la fuerza de sus piernas y la impasibilidad de su temple.

Era la carrera más esperada en las tres jornadas de competición organizadas por el C.C. As Pontes Vilalba. El Campeonato de España regresaba a Galicia un lustro después de haber recalado en Pontevedra. Miguel debía alimentarse de esa energía telúrica que le faltó en Játiva en 2022 (quedó segundo), en Vic en 2023 (tercero) y en Amurrio en 2024 (quinto). «Tenía cierta presión pero mucho menos que otros años», asegura pese a la inminencia de la edad. «Es cierto que era mi última oportunidad en sub 23 pero la experiencia sirve para calmar los nervios».

Pudiera parecer indiferencia en su calma impertérrita. Al contrario. «Es un título muy importante. Es la carrera más importante del año junto con el Mundial», concede. «Pero creo que soy capaz de asimilar bien esa filosofía que tengo de tomármelo como una carrera más. Dentro de unos márgenes, ayuda mucho».

Ni una sola grieta pudieron advertir sus rivales; ni siquiera Raúl Mira, que defendía su trono, o Gorka Corres, que repitió en el tercer escalón del podio. Miguel lideró en la primera vuelta, soltó amarras en la segunda y galopó en solitario hasta el final. «La carrera fue según lo planeado, si se puede decir así. Sabíamos que era un circuito de ir cada uno a su ritmo. Tanto la parte de barro como la de correr a pie me beneficiaban», admite. «Y las piernas acompañaron».

Mira entró a 1.15 del ciclista del Supermercados Froiz. Una renta amplia, que no fijó por soberbia sino como protección. «Quería ver si me podía escapar ya desde el principio para tener margen por si había alguna avería, que la hubo», analiza. Bajo el lodo de As Pontes se ocultaban las piedras traicioneras de la antigua mina, que el paso de los competidores fue descubriendo. En la tercera vuelta, después de un largo tramo a pie, Miguel se montó en su máquina y percibió un «pinchacito». Quizá una mirada a su espalda pudo haber delatado la incertidumbre. En apariencia, no se descompuso un ápice. «Al principio tuve un poco de miedo por cómo se iba a comportar la rueda. Había algunas curvas en esa zona que eran un poco más rápidas. Las tomé con más calma». Tampoco quedaba lejos el box, donde pudo cambiar su bicicleta. La tabla de tiempos demostraría que jamás peligró el oro.

Dos pruebas le quedan a su temporada, la Copa del Mundo de Benidorm este fin de semana y el Mundial a finalesde mes en Liévin (Francia). «Llego en un buen momento de forma, para luchar por el Top 10 o por lo menos intentar estar cerca de los mejores. Son carreras de un día, tienes que llegar tú bien y tener la suerte de que no falle la mecánica».

Concluirá así su periplo sub 23, que evalúa con satisfacción. «Todos los años he mejorado en general , en algún aspecto o en otro. Estoy contento con el rendimiento de esta campaña. Cada vez he estado un poco más cerca de los élite en las Copas del Mundo que he hecho. En el Campeonato de Europa en Pontevedra estuve ya muy cerca de la cabeza». También ha disputado carreras de élite en Bélgica y se siente preparado. «No hay prácticamente diferencia entre las dos categorías», resume Miguel Rodríguez, este joven tranquilo, pronto hombre.

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