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Fútbol | Segunda RFEF

Un penalti condena al Coruxo

El Marino, con lo justo, se llevaron los tres puntos ante un Coruxo que mereció algo más en su visita a Luanco | El equipo de David de Dios dispuso de varias ocasiones

Imagen del partido jugado ayer en Luanco.

Imagen del partido jugado ayer en Luanco. / LNE

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Área 11

Luanco

1 MARINO: Denis; Borja, Álex Muñiz, Maxim, Diego (Tejera, minuto 64), Cuesta (Isma Cerro, minuto 64), Guaya, Adolfo (Álvaro, minuto 72), Álex Alemán (Gago, minuto 64), Arias y César (Miguel, minuto 85).

0 CORUXO: Alberto; Álvaro (Guille, minuto 72), Pereiro, Andriu, Guido, Yago (Brais, minuto 72), Diabate, Fariña, Hugo (Rey, minuto 54), Terranova y Borja.

GOL: 1-0, minuto 63: Miguel Cuesta, de penalti.

Llegaban El Coruxo se enfrentaba al siempre incómodo Marino asturiano en su feudo y como se presuponía, el partido fue correoso e incómodo, como la visita al dentista.

Llegaban ambos equipos coqueteando con la posición del play off de descenso, si nos atenemos a la puntuación. Un encuentro que era el todo por el todo, undécimo contra duodécimo, pero en dinámicas totalmente contrapuestas. Por un lado, el Marino, afrontaba este duelo sin cuartel, mermado por las bajas, algo que durante el encuentro acusó e inmerso en una pésima racha de resultados. Los asturianos llevaban sin conocer la victoria un mes y medio y se pudieron desquitar de esos fantasmas gracias al tanto de penalti de Miguel Cuesta, el único de un partido que tuvo poco.

Y al otro lado del verde y como visitante llegaba al Miramar el equipo de David de Dios. Está construyendo el míster un bloque interesante, cuya columna vertebral está integrada principalmente por futbolistas jóvenes, pero de buen pie y cosechando buenos resultados con ellos, sin embargo, en este partido, se vio como faltó algo de experiencia, algo lógico teniendo en cuenta la alineación, pero la derrota en la tarde asturiana, no fue un sonrojo ni mucho menos. Y menos aún, tras los dos triunfos consecutivos del equipo. Y es que, perdió el Coruxo por un gol a cero ante el décimo clasificado y de penalti, en un encuentro que era claramente de empate a cero.

Fue un encuentro de mucha lucha, pocas concesiones y pocas, ínfimas, ocasiones de gol. Le costó al Coruxo soltarse en ataque, en un partido muy físico donde el conjunto rival esperaba muy ordenado en defensa y era difícil penetrar su bloque. Y extraña que viendo el panorama, ninguno de los dos entrenadores, optara por intentar crear juego desde las bandas, desiertas en ambos equipos. Algo que creaba congestión por la medular y hacía estrecho el tapete, haciendo muy difícil el tener ocasiones claras de gol.

Sin embargo, antes del descanso, el conjunto vigués se pudo adelantar con una gran juagada, que por desgracia nadie llegó a materializar. 0-0 en un primer tiempo en el que apenas sucedieron cosas y que reflejaba perfectamente la tónica del partido. Nadie se atrevía a dar el primer paso, ninguno de los dos quería cometer errores, ya que eso les condenaría.

Los verdes iniciaron la segunda parte con algo más de ímpetu, con una marcha más y eso se notó, porque pudieron anotar el primero al poco de arrancar el segundo acto. El balón se fue al travesaño, la mala suerte se alineó con los visitantes. Pero pasada la hora, el Marino fue poco a poco ganando terreno y teniendo más presencia en ataque y en una jugada por banda derecha, uno de los zagueros vigueses, derribó a Adolfo dentro del área: penalti. Una pena máxima que transformó Miguel, con lo mínimo, los asturianos se habían adelantado en el electrónico, podía ser definitivo pese a quedar media hora por delante. Y lo fue. Con lo justo, con lo mínimo, pero así es el fútbol. Apretaron los verdes a raíz del gol local, más con corazón que con elaboración.

Los centros que se pusieron al área para intentar empatar, no fueron de gran calidad y al final, el encuentro se resolvió por un detalle, por una jugada individual y un error, y se cumplió lo que se presuponía: resultado muy corto, que debió ser de empate.

A los de David de Dios no les queda otra que mirar para adelante y pensar en el siguiente partido contra el Escobedo, en casa.

Un partido que se jugará el sábado en el campo de O Vao y es muy importante para abrir brecha con la zona baja.

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