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Fútbol | Segunda RFEF

Al Coruxo le sobra el tiempo añadido

El pontevedrés Dalisson logró el tanto de la victoria granate en la última jugada del encuentro | Álex Rey, Brais Penela y Willy Ibáñez dispusieron de claras ocasiones de gol

David Añón, del Coruxo, es objeto de falta durante el partido de ayer. |  José Lores

David Añón, del Coruxo, es objeto de falta durante el partido de ayer. | José Lores

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Raúl Rodríguez

Vigo

0 CORUXO: Alberto, Borja,_Pereiro, Álex Rey (Nacho_Fariña, minuto 72), Willy_Ibáñez, Diabaté (Fer, minuto 78), Añón(Hugo Rodri, minuto 78), Brais Penela (Álex Pérez, minuto 72-Nacho_Fariña, minuto 93), Naveira, Terranova y Borja Domínguez.

1 PONTEVEDRA: Edu Sousa, Javi Fontán, Mario Gómez, Cambil, Álex González, Rufo (Héctor, minuto 64),_Yelko Pino (Charly, minuto 81), Chiqui, Samu Mayo (Iago Novo, minuto 88), Dalisson y Garay.

GOL: 0-1, minuto 93: Dalison.

Un gol del Pontevedra en la última jugada del partido condenó a un Coruxo que jugó mejor en la segunda parte que en la primera, disponiendo de varias ocasiones para adelantarse en el marcador, pero sus errores acabaron penalizados de la peor manera, justo cuando se daba el empate (mal menor) por hecho.

En los primeros cuarenta y cinco minutos de juego, el Coruxo no estuvo cómodo sobre el terreno de juego. De sobra es conocido el hecho de que cuando el equipo no tiene el balón pasa muchos apuros. Ayer, en la primera parte, fue lo que pasó. El Pontevedra tuvo el balón durante casi todo el tiempo, consiguiendo que los vigueses tuvieran que defender por detrás de la medular.

Con esta situación, los granates estuvieron cómodos. Con el balón en su poder, lo movían de un lado al otro buscando un hueco por el que llegar con relativo peligro al área defendida por Alberto.

Y es que tal y como se desarrolló el juego, los vigueses tuvieron que tomar muchas precauciones defensivas, ya que el Pontevedra cuenta con mucho potencial de medio campo hacia arriba, y cualquier debilidad podía acabar en gol.

Para el Coruxo el problema era importante, ya que al no tener la posesión del balón, los jugadores debían correr tras el, y desde la defensa, hasta el área granate, había demasiado espacio como para llegar con peligro al área defendida por Edu Sousa.

Dalisson, autor del gol del Pontevedra, rodeado de jugadores del Coruxo, ayer en el campo de O Vao. |  José Lores

Dalisson, autor del gol del Pontevedra, rodeado de jugadores del Coruxo, ayer en el campo de O Vao. | José Lores

Las pocas ocasiones que hubo a lo largo de los primeros cuarenta y cinco minutos de juego fueron para el Pontevedra, aunque la primera fue para Álex Rey, con una falta desde la frontal del área que salió ajustada al palo. Parecía que el Coruxo arrancaba bien, per el Pontevedra no tardó demasiado tiempo en hacerse con el control.

Las mejores ocasiones de los granates estuvieron en las botas de Cambil. Mediado el primer tiempo, el granadino consiguió sacarse de encima la presión y se quedó solo ante Alberto. El problema es que llegó sin fuerzas y sin la claridad de ideas para aprovechar la ocasión, enviando el balón fuera. Siete minuto más tarde, la ocasión fue de nuevo para Cambil, que salió fuera por poco. A medida que se acercaba el final del primer tiempo, los dos equipos bajaron la intensidad del juego, ya que el cansancio comenzaba a pasar factura.

La historia se repitió tras el paso por los vestuarios. No es la primera vez que el Coruxo no hace una buena primera parte, y mejora en la segunda, reduciendo a la mitad las opciones de ver la portería contraria. Ayer volvió a pasar. Tras el tiempo de descanso, el equipo entrenado por Davi de Dios adelantó la línea de presión. Consiguió ahogar a un Pontevedra al que le costaba sacar el balón en largo y buscaba con pases largos plantarse ante la meta de Alberto.

Es innegable que el Coruxo, con el control del balón, es un equipo completamente diferente, y ayer lo volvió a demostrar. Ahora eran los vigueses los que llegaban con peligro, y bien pudieron sentenciar el partido. Álex Rey, Brais Penela o Willy Ibáñez dispusieron de buenas oportunidades para deshacer la igualada inicial.

El Pontevedra también tuvo su ocasión, a nueve minutos para el final, cuando Alberto se tuvo que emplear a fondo para despejar un disparo de Chiqui.

La expulsión de Borja Domínguez, a tres del final, llevaron a los vigueses a defender el tiempo que restaba para el final del partido. En la última jugada del partido, el Pontevedra saca un córner, el balón llega a Dalisson al que nadie es capaz de defender. El jugador dispara desde la frontal, golpea en un defensa, y entra.

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