Fútbol | Tercera Federación
De repente, el Gran Peña
El equipo vigués, que en verano se quedó sin la tutela del Celta y sin jugadores, marcha tercero tras un gran arranque de temporada

Imagen del partido del pasado fin de semana ante el Viveiro. | Pablo Hernández Gamarra
Parecía una misión condenada al fracaso. En verano el Gran Peña tenía una plaza para jugar en Tercera División, una importante historia, su escaso grupo de socios fieles y una nueva equipación para saludar un tiempo nuevo. No tenía jugadores ni tampoco la tutela del Celta, que le había convertido en su segundo filial durante tres años. Obligado a volar de nuevo solo en la complicada Tercera Federación nadie auguraba la menor posibilidad de supervivencia. A Martín Blanco, su entrenador, le correspondía la misión de formar un equipo desde cero contrarreloj y sin apenas recursos (tienen el presupuesto más bajo de la categoría). Pues sucede que después de siete jornadas de Liga el Gran Peña marcha tercero en la clasificación a solo dos puntos del líder y, lo más importante, a diez puntos ahora mismo de los puestos que conducen al descenso directo. Nadie les esperaba ahí.
Martín Blanco recuerda que a comienzos de agosto, a unas semanas del comienzo de Liga, el equipo jugó un partido de Copa Federación contra el Coruxo con apenas trece licencias. Después de aquello ajustaron sus recursos en la última semana de mercado con la idea de convencer a esos jugadores que esperan hasta última hora para formar una plantilla muy joven (llena de sub23 y con varios juveniles) a la que un puñado de exjugadores del Gran Peña reclutados por Blanco (que también vistió esa camiseta) aportaban el poso de la veteranía. Y desde la victoria por 0-1 en la primera jornada ante el Somozas todo comenzó a ir bien: «La verdad es que todo está saliendo mejor de lo esperado. Es un equipo muy joven, en la que hemos metido a gente que ya jugó en el Gran Peña para que aportasen algo de experiencia. Se ha formado un grupo muy bueno y todo está yendo de maravilla».
El pasado fin de semana en Barreiro se vivió una de esas tardes que dejan huella en la plantilla y en el club. Perdían 2-4 a once minutos del final ante el Viveiro y en un final apoteósico anotaron tres goles para formar la remontada y llevarse el partido en el descuento. Blanco cree que ese tipo de sucesos tiene mucho que ver con la filosofía y el carácter que ha ido adquiriendo el vestuario en estos últimos meses: «El equipo se va creando su propia identidad. Ellos son conscientes de las dificultades por las que pasa el club, de sus apuros y de su situación en comparación con la mayoría de sus rivales. A eso le añadimos la energía que aporta un grupo joven. El resultado son partidos como el del otro día ante el Viveiro, o la victoria 1-3 en el campo de la Sarriana o la remontada también en casa ante el Alondras. El equipo se lo cree, es combativo, muy luchador...»
Martín Blanco, consciente de que el equipo no cambia su punto de mira pese al buen arranque de temporada, tampoco atormenta al grupo con hipótesis sobre un futuro que nadie conoce: «No quiero ni pasarme de optimista ni caer en un pesimismo sobre lo que va a suceder. Lo normal es que tengamos crisis y tramos sin buenos resultados, pero no es momento para pensar en eso. Es bueno que haya cierta euforia porque eso aumenta la autoestima del grupo y siempre supone una ayuda. Yo ni me paso frenándolos ni subiéndolos en exceso. Hay que darle una situación de normalidad a todo lo que está pasando».
Noia será la siguiente parada para un equipo que no deja de repetir que son el presupuesto más bajo de la categoría, aunque eso no les libera de ninguna responsabilidad ni autoexigencia: «Las expectivas no eran altas, nadie contaba con nosotros en la zona alta de la clasificación. Pero nos dan mucha fuerza los resultados que hemos ido consiguiendo en estos dos primeros meses de Liga. El vestuario está feliz, el ánimo y la confianza suben, el equipo evoluciona de la mejor manera y ahí trataremos de seguir». Martín Blanco no deja de recordar que en el granero hay que ir almacenando puntos y piensa en esos diez de ventaja que ya le ha cogido a los puestos de descenso. El objetivo sigue siendo el mismo que hace dos meses, pero por el camino el Gran Peña va cumpliendo objetivos: ya tiene un equipo del que carecía y a Barreiro la gente acude convencida de que algo bueno va a suceder. Parecían desahuciados hace muy poco tiempo, pero en Lavadores han vuelto a demostrar su capacidad de resistencia.
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