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Balonmano

El equipo de Nunca Jamás

Fran González y Javi Díaz, exjugadores de leyenda, quieren acercar al Granitos Ibéricos al cielo de Primera

Javi Díaz y Fran González, como los jugadores y otros componentes del cuerpo técnico del Granitos Ibéricos, en el pabellón de Carballal. |  // JOSÉ LORES

Javi Díaz y Fran González, como los jugadores y otros componentes del cuerpo técnico del Granitos Ibéricos, en el pabellón de Carballal. | // JOSÉ LORES

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Armando Álvarez

Armando Álvarez

VIGO

“Soy un Peter Pan”, se define Javi Díaz, risueño e ingrávido como un vuelo sobre la laguna de las sirenas. Aún cuesta añadirle ex al portero que siempre ha precedido su nombre. Jubilado como tal este verano, a los 49 años, Díaz no ha querido abandonar ese País de Nunca Jamás que le ha sido el balonmano. Fran González, circunspecto y disciplinado, extraordinario primera línea que se retiró en 2014, a los 43, le sirve de guía en la adultez. Garfio en cierto modo pero amigo del alma desde los tiempos teucristas, lo ha enrolado como su ayudante en el Granitos Ibéricos. Un banquillo que se dobla bajo el peso de tanta historia; más de medio siglo en la élite, entre ambos.

Cada año amagaba con retirarse Javi, a quien dejaron de creer. Llegó el día, sin embargo. Clausuró su asombrosa carrera –Octavio, Chapela, Teucro y Cangas, además de Valladolid y Villa de Aranda– en su Novás natal. Pesó, quizá, la convalecencia de una lesión de menisco, la primera de cierta gravedad en 30 años como profesional. “Llevaba tiempo preparándome, pero nunca lo estás”, admite. “Hay que pasar un duelo”. Se lo habían advertido desde el grupo de WhatsApp que comparte con Fran, Benaches y Rafa Dasilva; casi un panteón del balonmano gallego, aunque Javi retruca: “Cuatro dinosaurios”. Solo los entendió cuando lo sufrió en sus carnes: “En verano, normalmente, pasaban 15 días y ya empezaba a entrenar. Esta vez, al volver del viaje de vacaciones, no tuve nada que hacer. Y al llegar agosto...”.

Ha añorado incluso los dolores de la pretemporada, pero sobre todo “el vestuario, los viajes... Cuando los jóvenes se quejaban de las horas en autobús, yo les avisaba: ‘Lo echaréis de menos cuando lo dejéis’. Sarna con gusto no pica”. Sigue sin completar ese proceso de asimilación. No ha querido aparecer en los partidos de O Gatañal: “Me apetece pero ¡buf!, sé que lo pasaré mal”. El pasado sábado viajó a O Rosal, se tomó un café con la gente del Valinox y en vez de ir al pabellón, se tomó una pizza con Dani Cerqueira. “Sufriría”, insiste.

El banquillo le sirve como lenitivo, aunque también le haya costado el traslado. Ya había recibido un par de ofertas para ejercer como segundo entrenador nada más concluir la temporada. “Las rechacé. No tenía ganas de hablar del tema”. Fran González le añadió la suya.

–De momento no quiero saber nada –contestó.

Fran insistió al cabo de algunas semanas.

–¿Ya estás limpio? Para ir a otro sitio, vente conmigo. No te meto presión y me echas una mano.

–¿Me necesitas ahí de verdad?

–¡Cómo no te voy a necesitar!

Javi Díaz y Fran González entrenadores del Balonmano Carballal

Javi Díaz y Fran González entrenadores del Balonmano Carballal / José Lores

Esta propuesta también le convino por intendencia. Y así, una tarde de julio, apareció Javi Díaz por el pabellón de Carballal, donde Fran reina. El asturiano emula al rosaleiro en longevidad y trayectoria de leyenda: Frigoríficos, Teucro y Octavio, además de Valladolid. “Agotado mentalmente” tras su última temporada académica, en 2015 debutó en la dirección del Granitos. Se fue en 2022 y ha regresado ahora, tras dos experiencias infructuosas en Reconquista y Zamora. “El presidente buscaba técnico y me dijo que yo era la primera opción. No tenía ganas de moverme y el acuerdo fue rápido. Ha sido como volver a casa. Siempre me he sentido cómodo aquí y he tenido lo que he necesitado”, razona Fran.

Algunos jugadores de la plantilla ya lo conocían. Otros lo habían admirado desde la cantera. Esa veneración se duplicó con la presencia de Javi Díaz a su lado. Fran tranquilizó a su compañero.

–Me pasó lo mismo. No tendrás problemas.

“Por su forma de ser, más fiestera, Javi se relaciona mejor con los chavales. Se comunica muy bien con la gente. Yo soy más serio en ese sentido”, admite Fran. “Es cierto que al principio te tienen más respeto. Dentro del rol que cumple dentro del equipo, siempre será Javi Díaz. Debe acostumbrarse a eso”.

–Ya veis que las personas son personas, da igual en Asobal que en Primera –ha arengado Fran a los chavales.

Javi ha derribado con naturalidad esas barreras: “Al principio sí lo notaba. Pero yo tengo mis coñas en los parones de los entrenamientos. Soy un niño más. Y tenemos un grupo cojonudo”.

“Un pasito más”

El Granitos ha encadenado varias temporadas en la zona alta, pero lejos del play off. Fran, en las conversaciones sobre su vuelta, ha planteado a la directiva “dar un pasito más”. Esa aspiración se cifra en incluirse entre “el grupo de perseguidores del OAR Coruña”. Porque anticipa que los herculinos “serán el rival a batir. Me parece raro que vayan a perder algún partido. Ojalá este sábado”.

Partido de balonmano entre el Granitos Ibéricos Carballal y el Ribeiro.

Partido de balonmano entre el Granitos Ibéricos Carballal y el Ribeiro. / Pablo Hernández Gamarra

El OAR visita precisamente al Granitos. Será el tercer partido oficial –una victoria y una derrota hasta ahora– que Fran y Javi compartan. Se conjuntan, sin embargo, como un matrimonio viejo, que se conoce los vicios y las manías. “Javi tiene toda la confianza del mundo para opinar. Si nos tenemos que decir algo, nos lo diremos” y el otro confirma: “Hay mucha comunicación. Solemos tener la misma visión pero no estoy para dorarle la píldora. Fran toma luego las decisiones”.

Javi asiste a los partidos “muy tranquilo”, describe. “Intento no meter ansiedad y menos con gente joven”. Fran es “más visceral, de prontos”, reconoce. “También por el papel de primer entrenador tengo que estar más encima. Nos compenetramos bien. Javi me ayuda a estar más calmado. Solo llevo una amarilla”.

La mujer de Fran los presenció en el debut ante el Ribeiro.

–Sois como el poli malo y el poli bueno. Tú eres el malo con diferencia.

La mujer de Javi lo aseteó.

–¿Te pagan por estar ahí sentado?

Campanillas de este Granitos pirata, un Jolly Roger al que Javi y Fran sueñan dorado, surcando los cielos de Primera. “Lo estoy pasando bien”, resume, aunque cueste escribirlo, el exportero.

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