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Juegos Paralímpicos - Natación

Ferrón inicia su vuelo de mariposa a Los Ángeles

El vigués, aunque decepcionado con su rendimiento en París, aprecia la experiencia: “Mi objetivo es pelear por medalla en 2028”

Juan Ferrón (izq.), junto a Enrique José Alhambra, en París.  | // JAVIER ETXEZARRETA

Juan Ferrón (izq.), junto a Enrique José Alhambra, en París. | // JAVIER ETXEZARRETA

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Armando Álvarez

Armando Álvarez

Vigo

Juan Ferrón ve con claridad pese a sus ojos dislocados, que se catalogan en la categoría S13 (deficiencia visual severa) para la piscina. Ni se engaña ni se desespera. El vigués y mosense –pertenece al C.N. Mos– se diagnostica con espíritu autocrítico a la vez que se enfoca en el futuro. Ferrón ha quedado insatisfecho con su debut paralímpico. No le colma el diploma que mañana empacará en su regreso a casa. Sabe que su cuerpo atesoraba mejores marcas. Pero ha disfrutado de la experiencia humana y deportiva de París, que ya lo impulsa hacia los Juegos de Los Ángeles.

Ferrón, de 21 años, que se había quedado al borde de la convocatoria en 2021 para Tokio, debutó en los 100 mariposa del viernes con una meritoria séptima plaza. “El tiempo no es para nada bueno, no voy a mentir. Pero conseguí meterme en la final y por la tarde subir un puesto En una final no importa, entre comillas, el tiempo (59.77). Pero sé que estaba para hacer mucho menos”, valora.

Este sábado le tocó cuadruplicar la distancia, con peor rendimiento. En las series de 400 metros estilo libre quedó undécimo (4.31.68).Me da vergüenza ver mi segundo 200 metros. He salido rápido y cómodo, pero no había entrenado casi nada el ritmo de prueba y cómo acabar los últimos parciales, que es donde caigo. No voy a poner excusas. Hay que dar la cara y venimos a esto. Si quiero nadar está prueba, la tengo que entrenar mucho más. Eso es cosa mía y de mi entrenador”.

Soy duro conmigo mismo pero lo que hice hoy a partir del 250 es vergonzoso”, sostiene. “Mejor salir y dejar de nadar. La primera parte es así y no la voy a cambiar. Pienso que con el adecuado entrenamiento puedo aguantar a un buen ritmo la tercera parte de la prueba, que es lo que más me cuesta”.

Esa decepción contrasta con la ilusión del escenario. “No podría describir la experiencia en los Juegos con palabras. Es flipante hasta que te acostumbras... que nunca te acostumbras. Es todo el rato irlo flipando por todos los lados. La ceremonia de inauguración es algo de otro planeta; cómo gritaban y cómo se sentía a la gente te hacía pequeñito”, describe. En cierto modo, ese fervor emocional lo lastró: “Aquí es muy difícil nadar por todo el ambiente. Todo es enorme, siendo la primera vez. Yo lo pienso mucho todo, me pasa factura y también eso condiciona el resultado. Como lo quiero hacer tan bien, desperdicio energía y me quedo sin fuerzas para finalizar los últimos metros”.

Valora que precisamente las vivencias ahora ya acumuladas al máximo nivel le ayudarán en el próximo ciclo olímpico. “Creo que es lo que va a suceder. Teniendo esto como referencia, pongo claramente mis objetivos a largo plazo en Los Ángeles y en pelear allí por una medalla”, determina con ambición. “Tengo la convicción de que estaré en mi plenitud física, deportiva y mental. Me sentiré preparado después de esta experiencia para pelear por un metal en 2028”.

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