Motociclismo - MotoGP

Marc Márquez se queda con la Ducati oficial

La fábrica dominadora del Mundial ficha al catalán para su segunda Desmosedici en 2025 y 2026 - Jorge Martín, al que habían dicho que era el elegido, correrá en Aprilia

Marc Márquez, durante el GP de Italia.

Marc Márquez, durante el GP de Italia. / CLAUDIO GIOVANNINI

Emilio Pérez de Rozas

Nada más llegar a Mugello, Marc Márquez dijo que no pensaba seguir vinculado a Ducati si la idea era que debía aceptar correr en el equipo satélite Prima Pramac. “No es oficial y no correré ahí”, sentenció el piloto catalán. Era un misil lanzado contra la ventana del despacho del ingeniero Gigi Dall’Igna, creador de la poderosa Ducati bicampeona y hombre decisivo a la hora de escoger al futuro compañero de equipo del actual bicampeón, Pecco Bagnaia. Era un dispara y olvida a los pies de Claudio Domenicali, el CEO de la fábrica, que, el sábado, visitó el circuito de la Toscana para ayudar a tomar tan importante decisión. Era un aviso para viajantes para Davide Tardozzi, el director de Ducati Corse, que tanto admira a MM93. Y era un aquí estoy yo para el novato Mauro Grassilli, el nuevo director deportivo de la casa roja.

No sé si todos ellos, pero muchos de ellos vieron temblar los cimientos de su proyecto al intuir, al confirmar, que su idea (fichar a Martín para el equipo oficial y retener a Márquez, con material 2025, en su mejor escudería satélite) tocaba techo, se convertía en algo imposible. Dicen que Domenicali le tiene miedo a Márquez. “Es demasiado bueno y peligroso, puede romper el buen ambiente de Ducati”, pero sabe de negocios más que nadie y la llegada de MM93 sería una auténtica bomba de imagen, comercial y de ventas.

Dall’Igna, que piensa que Marc “es el piloto perfecto, consumado, campeonísimo” y Martín, “el campeón que se está formando”, admira casi tanto, o más, que Tardozzi a Márquez, adoran su personalidad, ambos babean cuando le ven pilotar su Desmosedici (inferior) y, además, piensan que su fichaje es un golpe tan grande o mayor que el que protagonizó la misma marca, en 2011 y 2012, cuando contrataron a Valentino Rossi.

Márquez soltó ese misil al leer en La Gazzetta dello Sport y conocer que un miembro del staff de la casa italiana le había confirmado, de palabra, a Albert Valera, mánager de Martín, en Montmeló, que sería el elegido. Márquez, probablemente, hasta se enteró de que Dall’Igna había hablado por teléfono con Martín, confirmándole el ascenso y por eso el catalán removió los cimientos de Ducati Corse para volver a sembrar la duda en sus responsables. Dall’Igna, Tardozzi y Grassilli entraron en pánico y esperaron que Domenicali llegase a Mugello. Y, solo entonces, decidieron cambiar de caballo.

“Si no me garantizais ser el compañero de Pecco, dejaré Prima Pramac Ducati y me buscaré otra marca y otra escudería”, les dijo el madrileño. La amenaza no surtió efecto y fue un recién llegado, como Mauro Grassilli, quien informó a Martín que de lo dicho en Barcelona, nada de nada, que el elegido iba a ser Marc Márquez para 2025 y 2026.

Es evidente que se trata de una traición en toda regla. Legal, normal, cosas de la élite, de los negocios, del dinero, pero muy poco ética. Es evidente que la operación deportiva, técnica, de imagen y comercial por parte de Ducati es como en los tiempos del Doctor inmensa y espectacular. Pero no es menos evidente que Márquez, que va camino del mejor Márquez de todos, se mete en la boca del lobo, en una fábrica, en un proyecto totalmente italiano. Es por ello que Bagnaia siempre dijo que le gustaría que el que llegase no rompiese la armonía. Esta claro que Pecco considera mucho más rival al de Cervera que a su colega Enea Bastianini o a Martinator.

En cuanto Martín supo que no sería el sustituto de Bastianini en Ducati Corse, dio ordenes a su agente para que activase cualquiera de las diversas ofertas que había recibido. Tal vez por su amistad con el veterano Aleix Espargaró, se ha decantado por Aprilia, la fábrica de Noale, cuya moto ya se codea con Ducati, KTM y GasGas por meterse en el podio de cada GP.