El balón parado, y Andriu, volvieron a ser claves para un Coruxo que salvó el primero de los cuatro “match ball” que le restan para finalizar la competición. Tres puntos que le permiten, por un lado recuperar la confianza de cara a las tres últimas jornadas y, por otro, mantener esa ínfima ventaja sobre los puestos de descenso, y que continúa siendo de un punto. El próximo fin de semana, los jugadores entrenados por Javier Maté y Jorge Otero vuelven a jugar en el campo de O Vao, en lo que va a ser una nueva final por la supervivencia.

Salió muy metido el equipo vigués desde el pitido inicial. Los jugadores no querían que sucediera lo de la semana pasada en Guijuelo, y lo cierto era que las sensaciones eran buenas, presionando al rival en el centro del campo, y no dejando que estuvieran cómodos sobre el césped de O Vao. Lo malo es que este empuje inicial duró poco tiempo, y las cosas se igualaron.

El partido se desarrollaba casi todo en el centro del campo, y es que el balón duraba muy poco tiempo en los pies de los equipos. A pesar de esa primera igualdad, el Coruxo mostraba un mayor interés por jugar el esférico, lógico en cierta medida por lo mucho que se jugaba.

Andriu, autor de dos goles, lucha con Iago Novo en el partido de ayer. // MARTA G. BREA

La mejor ocasión de este primer tiempo llegó a los veinte minutos, cuando Antonini remata de cabeza. Lo que en un principio parecía un balón sin peligro, se transformó en la mejor ocasión, ya que Brais Vázquez, portero lucense, salió en falso, y el balón se estrelló en el travesaño.

Si algo tiene trabajado el Coruxo son las jugadas a balón parado, y a lo largo de esta temporada, no es la primera vez que cumplen su cometido. De hecho, el primer tanto de ayer ya se ha visto en alguna otra ocasión. Saque de esquina desde la banda izquierda de su ataque, balón al punto de penalti, y Andriu, viniendo desde atrás, envía el balón al fondo de la mallas. Fue un soplo de aire fresco para un equipo que está sufriendo más de la cuenta.

El tanto le dio confianza al equipo vigués. Los jugadores seguían dominando el centro del campo, y buscaban una contra que les permitiera marcar un nuevo tanto que dejara las cosas un poco más claras. La tuvo Luismi, en el último minuto del primer tiempo, pero su balón salió muy ajustado al palo.

Roberto Trashorras, entrenador del cuadro lucense, movió el banquillo tras el paso por el vestuario. Metió a Martín en banda para que su equipo tuviera más subida por las bandas, y lo cierto fue que el Polvorín consiguió tener un poco más el balón y a tener algo más de presencia en la frontal del área viguesas, pero sin efecto de cara a la portería de Alberto.

Sin embargo, lo que llegó fue un nuevo tanto de los vigueses. Otra vez tras un saque de esquina, el balón llega al área pequeña, el guardameta del Polvorín no acierta a despejar el balón, y Youssef empuja con todo el balón al fondo de las mallas.

Faltaba algo más de media hora, pero el partido estaba en un punto en el que parecía que el Coruxo lo tenía todo controlado, pero esa no es la norma de la temporada. El Polvorín comenzó a estirarse, y lo hacía con criterio, moviendo bien el balón y comenzando a tener presencia. Y claro, llegó el gol visitante. El Coruxo todavía mandaba en el marcador, pero faltaban veinte minutos, el rival estaba crecido, y cualquier cosa podía ocurrir.

El partido se había vuelto loco, con los dos equipos buscando la portería contraria, uno para sentenciar, y otro para empatar. Pero lo que llegó fue el tercero del Coruxo. Otra vez una jugada a balón parado y, de nuevo, Andriu viniendo desde atrás remata de cabeza lo que sería el tercer y definitivo tanto de los vigueses en O Vao.

Ficha técnica

Coruxo: Alberto; Antón, Antonini (Gandoy, minuto 79), Lucas, Aitor; Andriu; Añón (Mateo, minto 65), Pitu (Focareta, minuto 84), Luismi (Yago, minuto 65), Chiqui y Youssef.

Polvorín: Brais Vázquez; Pablo (Martín, minuto 46), Parga, Fidalgo (Luis, minuto 76), Freire; Vidal; César, Iago Novo, Rosón (Xabi, minuo 61), Ramos (Ruibal, minuto 76) y Dudu.

Goles: 1-0, minuto 24: Andriu. 2-0, minuto 59: Youssef. 2-1, minuto 69: Dudu. 3-1, minuto 83: Andriu.

Árbitro: Ferrol Muñiz, auxiliado por Reborido Rodríguez y García Rodríguez. Amonestó a Antonini y Añón por el Coruxo y a Ramos por el Polvorín.

Incidencias: encuentro disputado en el campo de O Vao, con una muy buena entrada.

Otero: “Conseguimos hacer una buena primera parte”

Jorge Otero, técnico del Coruxo, reconocía en sala de prensa que “hicimos una buena primera parte, en donde hicimos todo lo que habíamos planeado. Sabíamos que era complicado sacarle el balón al Polvorín, pero cuando recuperábamos el balón sabíamos que le podíamos hacer daño ya que tenían muchos jugadores arriba y se descubrían en su zona defensiva. De hecho, tuvimos tres o cuatro ocasiones para cerrar el partido”. Sin embargo, en la segunda parte la historia cambió un poco “es cierto que ellos salieron un poco más decididos, y nos faltó ser un poco más incisivos. También es cierto que ellos te obligan, porque tienen buen manejo de balón, llegan con los laterales muy altos, juegan mucha gente por dentro, y eso te obliga a bascular, a hacer un desgaste enorme, y su gol hace que salten todas las alarmas. Con el tercer gol ellos bajaron un tanto los brazos y nosotros pudimos controlar esa distancia que teníamos en el marcador”.