Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La nieve, el invitado inesperado a O Gran Camiño

La primera etapa de la carrera se anula a veinte kilómetros de la meta de Sarria por la malas condiciones

Los ciclistas bajo la intensa nevada. // LUIS GÓMEZ

Los ciclistas bajo la intensa nevada. // LUIS GÓMEZ / j.c.a.

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Juan Carlos Álvarez

Juan Carlos Álvarez

A veinte kilómetros de meta los ciclistas dijeron que ya era suficiente castigo. En febrero, en el arranque de temporada para muchos, la nevada que cayó sobre el pelotón en la primera etapa de O Gran Camiño arruinó la jornada después de ciento cincuenta kilómetros en las piernas y devolvió a los ciclistas al punto de partida. La prueba se resolverá en tres etapas y no cuatro tras la anulación del recorrido que ayer unía Lugo con Sarria.

La nieve, invitada con la que no se contaba, lo estropeó todo y abrió el debate sobre el esfuerzo, la épica y la política en el mundo del ciclismo. Porque hubo mucho de la último. Por suerte o por desgracia este deporte ha escrito muchas de sus páginas gloriosas por carreteras imposibles bajo temporales terribles, lluvias torrenciales y nevadas copiosas. Pero en otros escenarios mucho más reconocibles.

En O Gran Camiño, prueba que trata de hacerse un hueco en el apretado calendario internacional, buena parte del pelotón entendía que no tenía mucho sentido semejante sacrificio. Que mejor dejarlo para otros días y otras carreras. Después de aguantar unos kilómetros de nevada y de frío intenso el pelotón decidió en el ascenso al alto del Montón que era el momento de bajarse de la bicicleta. Fue el ganador del último Tour de Francia, cuestión de jerarquía, el encargado de transmitir a la organización la decisión que habían tomado los ciclistas. “Nos paramos”. Y se fue a meter en el coche.

Hubo momentos de tensión porque en ese instante los tres ciclistas que llevaban toda la jornada escapados (Gavazzi, Moscon y Schönberger) pretendían continuar. Eran los supervivientes del grupo que se había marchado en solitario por el escarpado recorrido de la etapa que recorría el sur de la provincia de Lugo. Los de delante querían seguir, los de atrás bajarse...pesó más la opinión de los grandes equipos de la carrera que echaron el pie a tierra y forzaron a los organizadores a anular la jornada.

Vingegaard, al frente del Jumbo, durante la primera etapa de O Gran Camiño

Vingegaard, al frente del Jumbo, durante la primera etapa de O Gran Camiño / Eliseo Trigo

Carrera joven

El equipo que lidera Ezequiel Mosquera, que han conseguido en apenas dos ediciones que el mundo del ciclismo internacional vuelva la mirada hacia Galicia, tuvo que acceder al ruego/exigencia. La política del deporte. Una carrera joven, pendiente de consolidación, no puede enfrentarse de manera frontal a sus principales reclamos. Llegó el acuerdo, se pararon los ciclistas escapados (que como premio solo reciben la combatividad y los puntos de la clasificación de la montaña) y todos a empezar de nuevo.

La versión oficial, que sostuvieron la mayoría de los protagonistas, es que el descenso final hasta Sarria era muy peligroso en esas condiciones y que los ciclistas apenas sentían las manos lo que supone un problema extra a la hora de activar los frenos. Los coche de los equipos repitieron el discurso de manera disciplinada mientras echaban mantas por encima de los ciclistas que se encontraron en Lugo, cuando menos lo esperaban, las condiciones terribles de algunas de las clásicas del norte. Justo lo que han venido a buscar algunos...pero ayer no les parecía el día para semejante esfuerzo.

Vingegaard se sube al autobús del equipo tras la suspensión de la jornada

Vingegaard se sube al autobús del equipo tras la suspensión de la jornada / Eliseo Trigo (Efe)

Hoy la carrera discurrirá por las carreteras pontevedresas en busca de su primer líder. La subida a Santa Trega será la primera gran cita de los favoritos que tendrán luego su continuidad en las carreteras ourensanas y en la contrarreloj del domingo en Santiago de Compostela. No se anuncia muy buen tiempo, pero al menos la nieve parece que no va a generar de nuevo el viejo debate entre épica, la profesionalidad y sentido común, cuestiones que siempre se manejan en función de intereses y conveniencia particulares. Ayer tocó que no.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents