El Mecalia Guardés vuelve a casa para tratar de poner tierra de por medio con la zona baja y espantar los fantasmas de una primera vuelta para olvidar. Regresa la Liga a A Sangriña donde no se juega un partido desde hace ocho meses. En este tiempo las de Abel solo han jugado en su renovada pista los partidos correspondientes a competición europea. Hoy reciben al Elche en busca de un triunfo que permita ver el futuro con más optimismo. De hecho, en la segunda vuelta jugarán la mayoría de partidos en A Sangriña y eso es un valor doble para el conjunto miñoto.

La vuelta de la Liga a A Sangriña no solo cierra un lapso de ocho meses. También concluye otro de casi cuatro desde la última vez que el colectivo que dirige Abel González se empleó como local. Sucedió el pasado 8 de octubre, ante el Beti-Onak, en Tui (29-19). Fue el último de los tres partidos -saldados con tres victorias- que el Mecalia jugó en el recinto tudense. Desde entonces, gracias a acuerdos con Bera Bera y Zuazo para intercambiar el orden de las sedes, el Guardés no ha vuelto a ejercer como anfitrión. Por ese motivo, jugará en casa ocho de los diez partidos que restan.

El primero, el de este sábado contra el Elche, será de alta exigencia. El equipo ilicitano acumula siete victorias consecutivas. Cuatro en Liga, dos en Copa Europea y uno más para eliminar a Porriño y clasificarse para la fase final de la Copa de la Reina, en la que también estará el conjunto guardés. Se trata de un colectivo potente y bien compensado, con jugadoras de nivel en todos los puestos: Nicole Morales, Ivet Musons, Danila So Delgado, Celia Guilabert y un largo etcétera. En el partido de la primera vuelta salió victorioso ante el Guardés (24-21) en un duelo con un calor asfixiante en el Esperanza Lag de Elche. En las gallegas podrían reaparecer Nazaret Calzado y Estefanía Descalzo, las últimas incorporaciones del equipo. No estarán, en cambio, las lesionadas Júlia Nuez y Ángela Nieto.