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Gustavo Falque | Presidente del Coruxo F.C.

“Los socios están motivados, enfadados con Alvariño y vendrán a votarme”

La Fundación Coruxo Crece y la ampliación de O Vao a más de 5.000 asientos, entre sus proyectos si gana las elecciones

Gustavo Falque, en la sede del Coruxo.

Gustavo Falque, en la sede del Coruxo. / ALBA VILLAR

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Armando Álvarez

Armando Álvarez

Vigo

Gustavo Falque accedió a la presidencia del Coruxo el 22 de junio de 2001, con el primer equipo en Regional Preferente y un presupuesto de 13,5 millones de pesetas; poco más de 81.000 euros. Mañana acude a las urnas con el equipo en Segunda RFEF y un presupuesto de 1.100.000 euros. Su rival es Israel Fernández Alvariño, vicepresidente segundo en el último mandato.

–Primeras elecciones en la historia del Coruxo.

–Es una sorpresa. Esta persona (Fernández Alvariño) llegó al club hace tres años y medio de la mano de mi hermano Manolo. Debía ayudar en la captación de publicidad y empresas. Desgraciadamente no ha hecho nada. La única empresa que trajo es la familiar y la tiene sin pagar desde julio. Su colaboración fue decepcionante, pero siempre acogemos a quien quiere echar una mano.

–¿Cómo ha sido la relación entre ustedes en estos años?

–Siempre cordial. Él quería ser vicepresidente. Creía que así tendría más acceso a las empresas. Este es un club muy abierto. Recibimos hace poco tiempo un premio al mérito deportivo de la Xunta, en Santiago, y le invité a que viniese conmigo. Durante el viaje hablamos del futuro. Al poco tiempo le dije que fuese en representación del club al sorteo de Copa en Madrid. Era viernes. Al martes siguiente, en una llamada telefónica de 10 segundos, mientras estaba comiendo con mi familia, me comunicó que se presentaba a la presidencia del club. Cinco minutos después se lo comunicó a mi hermano, que es vicepresidente primero. Eso fue todo.

–¿Qué cree que se plantea Fernández Alvariño?

–Mi única explicación es que este club es una perita en dulce. Muchos han venido con la intención de adueñarse de él. Siempre hemos dicho que no. A toda la gente que ha pasado por el club desde 1930 nos ha costado mucho que esté como está. Han sido veinte presidentes y sus familias, peleando a muerte por el Coruxo. Hemos sido muy cuidadosos para evitar que cualquiera se aproveche. Conociendo su vida anterior, entendemos que su único interés es el económico.

Gustavo Falque.

Gustavo Falque. / ALBA VILLAR

–Dice que usted es dictatorial.

–Seguramente soy un dictador para todos aquellos que quieren dañar al Coruxo Fútbol Club. Para esos, soy irritable. En mi directiva hay once hombres y una mujer, que también afirma que no hay mujeres. Excepto él, que llevaba tres años y medio, los demás han estado desde que inicié este trabajo en 2001. No debo ser tan dictatorial. Es una pataleta, un capricho. Hay que tener muy pocos escrúpulos para llamar monigotes a personas que vienen todos los días a trabajar de forma desinteresada por el club. El único monigote ha sido él y nunca más tendrá oportunidades. No tiene principios ni conocimientos para ser presidente de su escalera.

–Menciona sus 22 años como presidente como un lastre.

–Me sobra energía. La experiencia, el gran ambiente y ver que el club avanza incrementan las ganas. A los directivos les suelo decir que 20 años no es nada cuando todos los días haces cosas para mejorar lo que tienes. Dos años, en cambio, pueden ser una eternidad para los que vienen y no hacen nada. A nosotros nos faltan horas para seguir trabajando.

–Su rival considera que la cantera está desatendida. Menciona carencias en Fragoselo.

–En líneas generales, la situación de la cantera es la mejor. Solo tenemos por delante a Celta y Deportivo, con los que no nos podemos comparar. Algo estaremos haciendo bien. No es logro de un día. Nadie transforma una cantera así. Hemos asentado esta situación durante años y el fruto se recoge ahora. En 2017 los incendios dejaron muy tocado Fragoselo. Lo tuvimos que arreglar como pudimos. Y hemos llegado a un convenio con el Concello, que se ha portado de cine, para cambiarnos el tapete y terminar la reforma que habíamos comenzado. Creamos un campo de hierba sintética de fútbol ocho. Así planificamos las categorías inferiores. Y subvencionamos a muchas familias de canteranos con problemas económicos.

–Alvariño aspira a ascender a Primera RFEF e incluso Segunda.

–Su visión no se corresponde con la realidad. Se dice fácilmente cuando no se tiene o no se quiere tener conocimiento. Los clubes tenemos que saber cómo movernos, paso a paso. El problema son las instalaciones deportivas. Si no posees las adecuadas a la categoría, te causará trastornos. Un club se fundamenta en cuatro partes: social, económica, deportiva e institucional. Las instalaciones van en la parte institucional. El Coruxo C.F. no puede invertir millones de euros en sus instalaciones deportivas. Nosotros nos ocupamos del mantenimiento. Lo otro corresponde a Concello, Deputación, Xunta… Hemos mejorado muchísimo. La primera transformación del club, entre 2002 y 2004, fue el cierre perimetral del campo, oficinas, vestuarios… El club empezó a crecer. Subimos y nos afincamos en Tercera. Jugamos cuatro fases de ascenso. Fue en base a ese trabajo inicial. Yo y el vicepresidente tuvimos que hipotecar nuestros bienes particulares para terminar esas reformas. En 2010 ascendimos a Segunda B. Era impensable. Nos dijeron que sería flor de un día. Han sido doce temporadas seguidas. De los 80 equipos que componían la categoría, exceptuando los filiales, solo 4 han estado tanto tiempo seguido. Hemos adecuado los presupuestos. En 2020, con el equipo en Segunda B, estalló la pandemia, que nos dejó tocados a tocados a todos. Hemos salido de la mejor forma posible, cumpliendo perfectamente los contratos con todos los empleados del club, jugadores, técnicos y trabajadores. Estamos terminando esa recuperación.

–Alvariño asegura que pedirá una auditoría si gana.

–Lo dice por su desconocimiento y por tratar de enmierdar, queriendo hacer ver algo. O porque no le interesa, ya que ha estado en reuniones sobre la economía del club. Lo que pasa es que él solo se quedaba a hablar del primer equipo y luego se marchaba. En tres años y medio no subió a ver ni un solo partido de la base. No conocía ni a los entrenadores. ¿Auditorías? Este club es un ejemplo. Desde 2017, la Federación Española exige “fair play” financiero: estado de cuentas, contribuciones a Hacienda, a la Seguridad Social… Cada tres meses debemos justificar el desarrollo del presupuesto, ingresos y gastos. Estamos constantemente auditados. Recibimos fondos públicos y las instituciones no se andan con bromas. A Xunta, Deputación y Concello hay que mandarles declaraciones. El Coruxo F.C. tiene cerrado a día de hoy el presupuesto de todos sus gastos hasta el 30 de junio de 2023. La Federación Española nos ha felicitado varias veces por nuestro control financiero. Hemos dado de alta y hecho profesionales a todos nuestros futbolistas y al cuerpo técnico, por mucho que nos costase 3.500 euros cada licencia y aunque la federación solo obligase a tener diez o doce.

–Él cree que mejorará la captación de empresas colaboradoras.

–Es malicia. Sabe de sobra que nuestro mayor ingreso procede de las empresas viguesas, más de 140, que han permanecido a nuestro lado a pesar de la crisis de 2008 y de la pandemia. Y cada año somos más. Estamos creciendo. Vigo es una ciudad solidaria.

–¿Qué programa de futuro plantea usted a los socios?

–Acabamos de terminar un convenio con el Concello sobre la mejora del césped de O Vao. Era una necesidad. Muchos equipos que nos visitan dicen que es una envida y un placer. Hace ya año y medio que iniciamos otras conversaciones con el Concello, propietario del campo que usufructuamos. Tenemos que construir gradas. Se están elaborando los proyectos. El alcalde nos ha prometido que se realizará una inversión importante en el transcurso de los próximos años para convertir O Vao en un estadio de 5.000 o 5.500 asientos. El Coruxo se lo merece y nos dará un plus. Nuestra carencia es que solo tenemos 600 butacas. Entiendo la incomodidad de los socios. Es un hándicap para seguir creciendo. En cuanto a Fragoselo, el departamento jurídico empezó a estudiar en febrero la creación la Fundación Coruxo Crece. Irá destinada exclusivamente a los niños y niñas de 7 a 13 años. Hay ya mucho avanzado. Habrá una escuela de tecnificación, con seis profesionales, abierta a los niños de otros equipos de la ciudad.

Gustavo Falque.

Gustavo Falque. / ALBA VILLAR

–¿Cómo afronta este proceso a nivel personal?

–No soy yo solo, sino una junta que mantiene la misma ilusión que cuando empezamos. Hay días de cansancio, agobio… Pero la satisfacción es ver que el club progresa constantemente. Tenemos las mejores relaciones posibles con el fútbol vigués, gallego y español. Este club tiene las puertas abiertas y cesiones de Villarreal, Real Madrid... Alvariño dice que somos desconocidos. En 2010, los representantes creían que estábamos en Euskadi. Hoy, en mayo, nos llegan correos de las mejores agencias de España ofreciendo jugadores. Tenemos prestigio. Somos de barrio. Estamos orgullosos. Pero de un barrio de la mejor ciudad del mundo, que es Vigo. Yo me iré en algún momento. No creo que sea muy tarde. Pero elegiré el momento. Me lo he ganado y los socios están conmigo. Me están llamando todos los días. Cuando me vaya, propondré a alguien que quiera al Coruxo y todos le ayudaremos.

–¿No tiene dudas sobre el resultado?

–No. Pasé un mal rato por la sorpresa con una persona que tenía en mi casa y no conocía. Tengo todas las fuerzas del mundo. Manolo y yo respaldamos económicamente al club con alegría. Solo me ha afectado el sufrimiento de nuestras familias. Pero he recibido ánimos de los socios. Los he sentido muy cerca del club. Estamos muy tranquilos. No tenemos la más mínima duda sobre las elecciones. Enfrente no hay nadie con peso en la sociedad de Coruxo. Algunos ni son ni han sido socios. Dice que al campo vienen cuatro pelagatos. No son pelagatos, sino gente muy importante para el Coruxo, que ha apoyado al club toda su vida. Los socios están motivados, enfadados con Alvariño y me vendrán a votar a mí.

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