Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Obituario

Adiós a la sonrisa del baloncesto

Pilar Valero fallece a los 52 años - Logró el oro en el Europeo de 1993 - Militó nueve temporadas en el Celta en dos etapas, ganando dos Ligas y una Copa

Diferentes estampas de Pilar Valero: en la visita a un colegio, participando en una actividad de concienciación sobre la discapacidad, con la Copa de 2001 y de corto, en su segunda etapa céltica.

Diferentes estampas de Pilar Valero: en la visita a un colegio, participando en una actividad de concienciación sobre la discapacidad, con la Copa de 2001 y de corto, en su segunda etapa céltica. / FdV

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Armando Álvarez

Armando Álvarez

Vigo

Pilar Valero ha fallecido a los 52 años tras un largo proceso de enfermedad. Ha concluido su galope vital en Zaragoza, en cuya primavera había nacido. Se apaga la luz más especial del baloncesto femenino español. Valero formó parte de la primera camada que se coronó en Europa. Se anticipó en su estilo a lo que después se ha considerado moderno. Coleccionó títulos en sus diferentes destinos. En total, siete Ligas, cinco Copas de la Reina y una Superliga. De ellas, dos Ligas y una Copa en celeste igual que celeste fue su última camiseta. Militó en el Celta en dos etapas, de 1997 a 2002 y de 2007 a 2011. Contribuyó a la grandeza y ayudó en la modestia, incluso cuando la hernia de espalda la abocó a la retirada cumplidos los 40. Nada se revela de ella en estas horas de luto que no se hubiese certificado antes. Pilar Valero contagiaba optimismo igual que aliviaba el dolor. Los que la trataron la lloran. Ya la recordarán con la sonrisa dulce que exhibía.

Aragón se viste de saco y ceniza por la “gran pionera”, según el Heraldo, y la vez “la mejor jugadora de baloncesto” de la comunidad, completa El Periódico. No se indignará Cristina Ouviña, que la reconoce como ídolo. Floreció pronto María Pilar Valero Cebrián. Debutó en máxima categoría a los 18 años y a los 20 ya había conquistado la Copa de la Reina con el Banco Zaragozano. El inicio de su prolífica cosecha. Ansiosa de experiencias igual que de retos, contagió su aura victoriosa en todos sus domicilios: tres títulos de Liga y dos de Copa con el Dorna Godella y doblete con el Pool Getafe.

Adiós a la sonrisa del baloncesto

Valero, durante su segunda etapa en el Celta. / Armando Álvarez

Además de dominar el escenario español, Valero participó en la ruptura de fronteras. Con el Dorna jugó tres finales de la Copa de Europa, ganando la de 1993. Ese mismo año se proclamaba campeona de Europa con la selección. “El despegue del baloncesto femenino español había empezado con la generación de Ángeles Liboreiro. Empezó a verse un baloncesto distinto con Canoe, Picadero, Celta…”, relata Vicente Rodríguez, Cholas. “Pero la cumbre de ese progreso la alcanzaron estas jugadoras. En el Europeo tuvieron la ventaja de que ya no estaba la Unión Soviética, sino Rusia, y que no jugaron los países de Yugoslavia. Pero aquel equipo ya era capaz de competir”.

“Pilar es una leyenda con todas las letras. Ahora habrá mucha gente que no la haya visto jugar nunca o que no se acordará de esa generación de Paloma Sánchez, Betty Cebrián, Blanca Ares…”, enumera Carlos Colinas, director deportivo del Celta. “Pilar tenía unas características muy poco españolas. Era una tiradora extraordinaria y atléticamente muy buena. La recuerdo como una de las primeras especialistas. Su perfil puede ser hoy más común, pero no en aquella época”.

Ya reina entre las reinas, Pilar Valero llegó al Celta Banco Siméon en 1997. José Manuel Gómez Carballo y Paco Araújo le habían dado la pátina céltica al Bosco. Pretendían recuperar sus glorias. Pilar Valero y Cebrián redondearon una plantilla que ya disponía de figuras como Laura Grande, Paloma Sánchez o Mar Xantal. Aquella temporada perdieron la final liguera con el Getafe. Al año siguiente, bajo la batuta de Cholas, no fallarían. O Berbés celebró el triunfo sobre el Halcón Viajes.

“Fue un año impresionante”, recuerda Cholas. “Creo que es el equipo que mejor baloncesto ha hecho en la historia del Celta. Jugaban muy bien sin balón, lo que era una novedad. Entendían muy bien el juego. Ejecutaban a la perfección cualquier sistema ofensivo. Y había jugadoras que asumían con facilidad la responsabilidad. Una de ellas era Pilar”.

Pilar pelea por un balón en la Copa de la Reina.

Pilar pelea por un balón en la Copa de la Reina. / ALBERTO ESTÉVEZ

El entrenador vigués destaca la polivalencia de la aragonesa. “Tenía unas características muy especiales. Podía cumplir cualquier misión y defender a cualquier exterior”. Fundamentos, velocidad y energía le permitían compensar sus escasos kilos. “Cuando le encargamos el marcaje de Amaya Valdemoro, contra el Halcón Viajes, lo cumplió a la perfección”, destaca. “Era muy buena persona y muy buena profesional, de esas personas que se divierten en cada entrenamiento y en cada partido. Se cuidaba muchísimo. Vivía para y por el deporte”.

Su trascendencia diaria, en las intimidades del equipo, se tasaría a partir de febrero de 2000. Anna Junyer, reemplazo de Cholas, fue destituida. Carballo y Araújo eligieron a Miguel Méndez. El hoy seleccionador y multicampeón era entonces un tierno entrenador con apenas 34 años y su experiencia en el Cíes masculino como mejor aval. Pilar fue uno de sus principales apoyos en la reacción que condujo al título de Liga de ese mismo año y a la Copa de 2001, gestas contra pronóstico.

Con el título de Liga de 2000.

Con el título de Liga de 2000. / CAMESELLE

Pilar emprendió el vuelo en 2002 hacia Burgos, Zaragoza, Canarias... Méndez –ayer transido de pena– se permitió una aventura breve, también en Burgos, sin llegar a coincidir. Volverían a reunirse en el Celta en 2007. Otro proyecto y otro rol para la maña. “Hubo una reunión con Miguel y Paco”, detalla Carlos Colinas. “Se habían ido Cristina y Noemí Jordana. Teníamos a Alba Torrens, con 18; a Laura Nicholls, con 18; a Gemita García, con 22. Se necesitaba ese soporte de alguien muy querido aquí, a quien todavía le quedaba baloncesto. Estaba algo tocada físicamente, pero aún nos dio varios años”.

Pilar aguantó lo que le consintió su maltrecha columna. En la última campaña, la 10-11, “ejerció realmente de delegada. No podía entrenar ni competir. Pero seguía siendo clave a nivel humano”. Mentora y casi madre en aquel vestuario, todas las compañeras fueron a recibirla en la meta de Baiona cuando quedó segunda de la Vig-Bay de 2008 en su categoría de edad con 1 hora y 34 minutos. “Transmitía alegría y buen ambiente, siendo a la vez muy competitiva. Alguien humanamente difícil de olvidar en todos los sitios en los que ha estado”, condensa Colinas.

Cristina Cantero, ocho años más joven, nunca compartió vestuario con Valero. La cordobesa jugó para el Celta precisamente en su ausencia, de 2002 a 2007, y después se integró en la estructura de las categorías inferiores. Sí la sufrió como rival. “Ha sido de las jugadoras más difíciles de defender. Movías el pie derecho y ya te castigaba al lado contrario. Sentía una admiración absoluta por cómo jugaba, su listeza, su calidad. Y luego encima terminaba el partido y tenía siempre una sonrisa; era capaz de hablar contigo y sacártela a ti”, describe la actual entrenador céltica.

Durante una campaña de concienciación sobre los obstáculos urbanos para los discapacitados físicos.

Durante una campaña de concienciación sobre los obstáculos urbanos para los discapacitados físicos. / JOSE LORES

Cristina conoció bien esa dimensión cálida de Pilar. “Tenía tanta capacidad de relacionarse... Jugando yo en Vilagarcía, tuvieron que operarme de la espalda. A ella ya la habían operado una vez. La llamé. Vino a verme al hospital, superservicial, a hablar conmigo y a aconsejarme. Desde entonces mi relación con ella fue más especial y mi admiración, ya total por cómo se había portado”.

Mantuvieron el contacto cuando Valero regresó a Zaragoza. Se vieron ocasionalmente hasta que la enfermedad la enclaustró. Cantero mantiene el aliento de todo lo aprendido: “A cualquiera que le preguntes te hablará bien de Pilar. Cuando la has conocido bien, en los detalles que tenía, en cómo estaba pendiente de todo el mundo, te das cuenta de lo grande que era”.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents