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Voleibol

Aquel otoño del 72

El Pilar y el Medina se convirtieron hace medio siglo en los primeros equipos gallegos en debutar en máxima categoría

El Pilar, uno de los primeros equipos gallegos en debutar en la máxima categoría. V.V.

Sucedió en 1972, medio siglo en bandolera. Un puñado de jóvenes vigueses, los de El Pilar masculino y el Medina femenino, debutaron aquel otoño en la máxima categoría del voleibol español, que ningún equipo gallego había hollado. Gesta de bocadillos de atún, viajes interminables y pensiones baratas. Tiempo de sueños que quizá no se han cumplido y de amistades que jamás han cesado. Historias de pioneros y de colosos. El Pilar persiste hoy como germen del C.V. Vigo. El Medina se diluyó igualmente en ese club antes de desaparecer, ya como sección. Aunque la ciudad haya cambiado, persisten sus pecados. “Nosotros vivíamos el deporte con precariedad. Hoy tampoco hay dinero. Ahí andan luchando. Es el problema de siempre”, resume Camilo Rodríguez, uno de aquellos precursores.

Una figura cose los dos ascensos de 1972. Floriano Fernández había organizado con compañeros de Maristas un equipo juvenil en 1969. Nacieron en aquellos patios, entre las calles Nicaragua y Venezuela. Al Hermano Miguel le plantearon competir en Segunda Nacional.

–Adelante –les contestó.

Sin el Hermano Miguel, nada hubiera sido posible”, sentencia Floriano y Camilo completa: “No sé si habría voleibol en Vigo. Al menos no sería lo mismo”. Camilo se había incorporado al Colegio El Pilar en 1968 por el Preuniversitario. En su Alba original había sido Lalo Vázquez Gil, después cronista oficial del municipio, quien había explicado a sus alumnos de gimnasia ese deporte que aún muchos llamaban balonvolea. “Empecé a jugar en un campo de conchas de berberecho trituradas”, recuerda.

A Floriano y Camilo se les unieron Fuentes, Concha, Ríos, Collazo, Hevia, Muñoz y Fernando del Río. Floriano, además, ejercía como entrenador y preparador físico. “Nos volvía locos. Nos hacía correr en Samil, con agua hasta la rodilla. Por eso estábamos como toros. A luchar no nos ganaba ningún equipo de España”. Floriano detalla: “Entrenábamos de cuatro a seis horas diarias en verano. Por la mañana, técnica; por la tarde, pista y físico. Era lo primordial para igualarnos al resto”. Al Hermano Miguel le tocaba adquirir los chalecos lastrados o las pesas mediante los ingresos de la cantina colegial. También les preparaba viandas a los chicos y abarataba los desplazamientos buscando alguna residencia marista en el destino.

Apenas había cumplido 18 años Floriano cuando comenzó a internarse con afán científico en los secretos del cuerpo humano. Acabaría convirtiéndose en ese especialista cuyos servicios reclamaría el Celta de baloncesto años después. Bajo su tutela, El Pilar acabaría conquistando el ascenso a Primera División el 11 de abril de 1972 sin una sola derrota en toda la campaña. El 19, Floriano repetía hazaña con el Medina. Baldó, el anterior entrenador, le había solicitado el relevo y la duplicidad. “Y con 19 años te apuntas a todo”, se excusa.

Nenuca amaga un remate. V.V.

El Medina era una rama deportiva y cultural de la Sección Femenina de Falange. En la agrupación viguesa se habían congregado un grupo de talentosas jugadoras; “sobre todo tres de muchísima calidad, Nenuca, Blanca Velasco y Puri”, detalla Floriano. Y de las tres, elige como referente a Encarnación Álvarez, ‘Nenuca’, “a años luz del resto”.

Nenuca se había iniciado en las Jesuitinas por fomento de otra profesora, Rosa Villamarín. “Fue la que me metió el voleibol en el cuerpo cuando tenía 12 años. No era demasiado común entonces. Me encantó”, explica. La adolescencia la alargaría hasta sus 182 interminables centímetros. Exhibió, además, un estilo pionero. “Era la jugadora clave, capitana y emblema”, conviene Floriano. “Remataba desde defensa cuando nadie lo hacía. Alineaba a tres colocadoras para que ella finalizase desde cualquier posición”.

El Medina Vigo, que había ascendido con una sola derrota, se encontraría a otros Medinas en Primera División. El Pilar, a Real Madrid, Atlético, Barcelona, Covadonga, Hispanofrancés... Si a las chicas les subvencionaba los desplazamientos la Sección Femenina, el Hermano Miguel multiplicaba sus desvelos para financiar a los chicos, añadiendo alguna aportación de la Federación Gallega, presidida por Luis Miró.

Ambos equipos afrontaron la competición sin renunciar a su esencia viguesa. Fernando del Río había llegado a Vigo desde Lugo para estudiar Mercantil. “Decíamos que era nuestro extranjero”, sonríe Floriano. Enfrente los había de pasaporte auténtico y condición profesional. Camilo describe al búlgaro del Atlético, en el debut: “Un monstruo. Se le salían los hombres del sitio. Levantaba las planchas del suelo en los remates”. También recuerda el parquet del pabellón colchonero, tan diferente a aquel del Alba, “de esos que saltas y rebotas, como si tuvieses resortes”.

El Pilar descendió para recuperar su sitio en 1974, ya recolectando a promesas de fuera de Maristas como los hermanos Fuentes, y algún foráneo como Luis Álvarez, del Real Madrid, que cumplía la mili en Vigo. El Medina se instaló entre los grandes y en 1974 conquistó la Copa del Generalísimo. “Una experiencia maravillosa, fenomenal. Disfrutábamos jugando”, relata Nenuca. Floriano atendía a ambos banquillos “comiendo mucha carretera”, a veces cruzando de noche toda la península de uno a otro partido. Llegaron patrocinadores como Cortemans y sobre todo Riego. Elías Alonso Riego, que presidió el Real Club Celta, proporcionó estabilidad. El Pilar se había transformado en el Club Voleibol Vigo. Y cuando la Sección Femenina desapareció en la transición, incorporó a las mujeres. Pero Elías agotó sus arcas y el club renunció al equipo femenino.

COPA CAMPEON DE ESPAÑA 74 MEDINA DE VIGO

Posted by Voleibol Vigo on Thursday, April 18, 2013

Ya Camilo y Nenuca, que habían sido internacionales, se habían retirado. Él, por su traslado laboral a Santiago; ella, por quedarse en Vigo pese a que la querían en el Barcelona, ofreciéndole un trabajo. Floriano se dedicó al baloncesto y Guillermo Touza se instaló como presidente eterno.

Las décadas han caído desde entonces como fichas de dominó. El Vigo, que llegó a jugar en Europa alimentado por Larsa, hoy se esfuerza en Superliga 2, sin patrocinador desde hace mucho. El Xuvenil Teis sostuvo la bandera femenina también en Superliga 2 hasta que en 2019 renunció a causa de la carestía. “Las posibilidades económicas están muy limitadas. Guillermo aguanta lo que aguanta, firmando polizas”, le elogia Floriano pese al divorcio de él y otros veteranos con el mandatario. “Tampoco se trabaja la base como nosotros”. Los héroes de 1972 seguirán esperando nuevos herederos.

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