BÁDMINTON - Europeo júnior

Un oro que no estaba en el guion

“Después de ganar la final no podíamos parar de llorar”, reconoce Lucía Rodríguez

Lucía Rodríguez y Nikol Carulla festejan un punto durante un partido del Europeo júnior.

Lucía Rodríguez y Nikol Carulla festejan un punto durante un partido del Europeo júnior. / Cedida

M. González

M. González

Lucía Rodríguez ha logrado en Belgrado un oro histórico para el bádminton gallego y español, al lograr la primera medalla para Galicia en un Campeonato de Europa tras imponerse junto a Nikol Carulla en la final de dobles del torneo continental júnior. Supone, además, el primer oro en dobles de la historia del bádminton nacional, en cualquier categoría. Rodríguez conquistó, además, un bronce por equipos en la cita.

“Estoy muy contenta y orgullosa”, reconoce la jugadora de Salvaterra. “Siempre vamos a por el oro, pero el España no es una potencia, con lo que para nosotras era algo impensable primero lograr el bronce en la competición por equipos y después ir pasando rondas y llegar a la final. No nos lo creíamos. Cuando la ganamos no podíamos parar de llorar”, dice tras su victoria en la final ante las británicas Lisa Curtin y Estelle van Leeuwen (21-19 y 21-16). “Es mi mejor resultado, de lejos”, reconoce.

Lucía Rodríguez, con las medallas logradas en Belgrado.

Lucía Rodríguez, con las medallas logradas en Belgrado. / Cedida

Lucía Rodríguez y la alicantina Nikol Carulla unieron sus talentos en Belgrado casi por casualidad. Ambas se entrenan en el Centro de Tecnificación de Pontevedra, con Rafa Vázquez, que también forma parte del equipo técnico de Carolina Marín, pero su concurso en el dobles no entraba en el plan inicial. “Formamos pareja solo para este Europeo. Yo tengo otra pareja habitual de dobles femenina, pero es un año mayor y no podía competir en este torneo. Como Nikol también se entrena en Pontevedra (desde hace un par e años), decidimos jugar juntas en Belgrado”, afirma la jugada del CB As Neves.

“El plan inicial era jugar en la competición individual y en el dobles mixto con nuestras parejas, porque competir en tres categorías, si pasas rondas, puede ser un gran desgaste físico. Pero nuestro entrenador decidió juntarnos para pasarlo bien y disputar más partidos y al final fue la categoría que nos dio el oro”, celebra.

Un oro que no estaba en el guion

Lucía Rodríguez, durante uno de sus partidos en Belgrado. / Cedida

“Fue jugar por juntar la pareja a ver qué pasaba”, indica, y la apuesta de Rafa Vázquez no pudo ser más acertada. “Es increíble entrenar con él”, dice Rodríguez sobre su entrenador.

La jugadora de Salvaterra está interna en el Centro Galego de Tecnificación desde hace 4 años. Durante los dos años anteriores acudía casi a diario a Pontevedra. Seis años trabajando por una medalla que logró el pasado fin de semana.

Lucía Rodriguez y Nikol Carulla, con la medalla lograda en Belgrado.

Lucía Rodriguez y Nikol Carulla, con la medalla lograda en Belgrado.

Ahora, tras un breve descanso de unos días ya piensa en el Mundial júnior, que se celebrará en Santander. Ahí se elevará el listón para las campeonas continentales. “Este torneo físicamente fue muy duro, así que tendremos unos días de descanso para desconectar para volver a entrenar a la vuelta”.

Esta semana saldrá la convocatoria para el Mundial, pero “nuestra idea, si todo va bien, será jugar las tres categorías otra vez: individual, doble femenino y mixto”, anuncia. El oro de Belgrado les imprime un “chute de motivación”: “Ahora mismo somos las mejores de Europa y eso no nos lo puede quitar nadie. Vamos con mucha más confianza para el Mundial”.

Rodríguez coincidió con Carolina Marín en mayo en el Mundial por equipos femeninos, en Tailandia. “Estuvimos con las mejores del mundo absolutas y es una oportunidad que te ayuda a mejorar un montón y a aprender”. Tener un referente como Marín es un lujo. “Todo lo que ella ha conseguido nos abre muchas puertas a la hora de soñar, ya no pensamos que es imposible. España ya está a otro nivel, por fin”. Su oro histórico para Galicia la llega también de orgullo: “Yo encantada”, dice tímida la jugadora, que empezó a jugar a los 7 años en el colegio. De ahí pasó al club de As Neves y poco a poco ha ido dando pasos hasta alcanzar la gloria en Belgrado.

Su sueño no conoce límites y aunque París le llega demasiado pronto, no descarta poder llegar a disputar unos Juegos Olímpicos en el futuro. “Es muy complicado pasar de júnior a la categoría absoluta en este deporte, pero voy a seguir igual de motivada que hasta ahora, incluso más, y seguir entrenando y compitiendo todo lo que pueda porque aspirar a unas Olimpiadas es el sueño”.

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