Laura Llópiz (Vigo, 1991), fue declarada mejor regatista femenina del Mundial de Vaurien hace exactamente una semana. No por casualidad o elección subjetiva, sino por reglamentación. A nivel de la clasificación femenina acumula ya cinco títulos, cuatro en fila (Liptovska Mara 2010, Dummer 2011, Douarnenez 2012 y Sanxenxo 2013, con su prima Lucía Llópiz, además de otro en Colico 2019 con la holandesa Angela Brandsma) y dos mixtos, un trofeo cada vez más importante (Travemunde 2018 y Vigo 2022, ambos con Tone). Pero quiere más.

El último reconocimiento ha llegado a la tripulante del barco que patroneaba Tone Pérez por el cuarto lugar final en la ría, la mejor posición, además, de las 67 mujeres que participaron en el Mundial más igualitario de la historia (39% de participación femenina). Así, custodiará hasta el próximo Campeonato del Mundo el Trofeo Mieke Pannevis, donado en los noventa por la regatista holandesa a la mejor patrona o tripulante del Mundial.

Tras unos días de regreso a su vida cotidiana, de digerir ese reconocimiento y el título mixto con Tone, pero también la decepción de no haber ganado, Laura hace de MacArthur: “Volveremos”. La regatista celebra que se la declare la mejor regatista femenina (Trofeo Mieke Pannevis) porque “aunque no era el objetivo te ayuda a valorar que realmente sería un buen resultado”. Pensando en descansar tras unos meses realmente exigentes en todos los sentidos y en dedicarse ahora a sus dos bebés, la viguesa admite con cierta amargura que “se nos quedó clavada la espinita de este Mundial en el que teníamos puestas tantas esperanzas”.

La siguiente cita mundial para la clase vaurien llegará en Le Havre en 2023 y Laura Llópiz reconoce que ahora se abre un nuevo horizonte tras lo sucedido en Vigo: “La intención era retirarse después de este Mundial, pero nos quedó ahí la espinita y habrá que intentar llevarse algún Mundial absoluto. Esto no se puede quedar así”. Admite sobre lo sucedido el pasado fin de semana en Vigo que “nuestro objetivo era ganar, y más en casa. Es cierto que había mucho nivel en este Mundial y llegar al último día pudiendo ganar cualquiera de los cinco barcos (Faccenda, Zampacavallo, Cabello, Jiménez y nosotros) fue espectacular para la competición. Una pena quedarnos fuera del podio en ese último momento. Nos fastidió, porque esta temporada ganamos todo [campeones nacionales meses atrás también en Vigo]. Pero la vela es así, unas veces se gana… y otras te ganan”.

Tras Coello y Foruria

Llópiz ha ganado el Mieke Pannevis en otra ocasión, en Travemunde (Alemania) con Tone, al haber acabado subcampeones del mundo. No es la primera viguesa en alcanzar tal galardón pues María Campos, hermana de Nacho, quien ha competido en este Mundial, figura en el trofeo perpetuo (año 2005).

También se localiza en el trofeo a Rosa Foruria (1999, 2000, 2001, 2002, 2003, 2004, 2006, 2007, 2009 y 2012) o a Rocío Coello (1995 a 1997), con la particularidad de que ambas fueron campeonas del mundo absolutas, aquella en tres oportunidades (1999, 2000 y 2007) y ésta en dos (1995 y 1996). Ninguna ha ganado el título femenino, pues sus conquistas llegaron en un barco mixto. El absoluto es el título que le falta a Llópiz. Y a Tone Pérez, su pareja de baile.