La Justicia rusa condenó a nueve años de cárcel a la baloncestista estadounidense Brittney Griner, casi la máxima pena por tenencia y tráfico de drogas en este país, tras encontrarla culpable de introducir cartuchos de aceite de cannabis, una sentencia “inaceptable” para el presidente de EEUU, Joe Biden, que pidió su inmediata liberación.

“Amo a mi familia”, fue lo único que acertó a decir Griner a la prensa tras escuchar el fallo y abandonar el tribunal de la ciudad de Jimki, en la región de Moscú.

La deportista, campeona mundial y olímpica y que ha jugado las últimas tres temporadas a las órdenes del vigués Miguel Méndez en el Ekaterinburg, ha sido víctima de la tensión geopolítica entre Rusia y EEUU. Llegó a Moscú el 17 de febrero, una semana antes del inicio de la “operación militar especial” rusa en Ucrania, y casi seis meses después se convierte en un daño colateral del conflicto.

La Fiscalía pedía 9,5 años de cárcel para la deportista, ya que consideró que su culpa estaba “probada totalmente”, mientras la defensa solicitó su absolución o, en su defecto, la menor pena posible.

La juez, Anna Sotnikova, tomó partido por la acusación y, aunque reconoció como “atenuantes” el ejercicio de contrición y los logros deportivos de la acusada, le endosó nueve años.

Según la sentencia, Griner es culpable de “posesión e introducción ilegal de narcóticos a través de la aduana”, según estipulan los artículos 228 y 229.1 del código penal ruso (tenencia y tráfico de drogas).

Sus abogados, que esta semana pusieron en duda como prueba las muestras de cannabis tomadas por la policía rusa tras su detención por defecto de forma, adelantaron que recurrirán el fallo.

Nada más conocerse el fallo, Biden exigió a Rusia que libere “inmediatamente” a la baloncestista y prometió que su Gobierno seguirá trabajando “sin descanso” y “buscando todas las vías posibles” para que Griner vuelva a casa lo antes posible.