Suscríbete

Faro de Vigo

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Miguel Méndez | Seleccionador nacional de baloncesto femenino

“Desde que regresé de Rusia no he vuelto a dormir bien”

El técnico vigués, concentrado con la selección española tras comprometerse con la Virtus de Bolonia, reconoce que la herida provocada por su salida del Ekaterinburg permanece abierta

Miguel Méndez, durante un entrenamiento con la selección. // FEB

Tres meses después de cerrar de forma abrupta su exitosa estancia en el Ekaterinburg el vigués Miguel Méndez ya ha encontrado destino. Dirigirá a la Virtus de Bolonia, un histórico del baloncesto italiano en categoría masculina, pero que trata de crecer con su equipo femenino. Compatibilizará este puesto con el de seleccionador nacional que le tiene ocupado estos días en Melilla donde se encuentra concentrado.

–¿Cómo se produce la llamada de la Virtus?

–En el momento en que ellos se meten en la final de la Liga italianas y tienen plaza de Euroliga asegurada es cuando se ponen en contacto conmigo. Acababan de cesar al seleccionar italiano y en ese momento se fragua todo.

–¿Le costó decidirse?

–Siempre he estado muy bien en Italia. Fueron muy buenos años los que pasé en el Familia Schio y me encanta el norte del país. He sido muy feliz allí. Es un baloncesto que conozco, un idioma que conozco y la Virtus es un equipo histórico, con una gran estructura. En el baloncesto masculino tienen una gran historia y la apuesta del propietario, de Zanetti, por el baloncesto femenino es importante y poco a poco está creciendo. Es un trabajo muy diferente al que hacía en Rusia en los últimos años. Pero me apasiona también la construcción y vamos a ver cómo completamos la plantilla y eso será lo que marque el futuro próximo.

–En marzo tuvo que dejar de forma abrupta el Ekaterinburg debido a la guerra. ¿Ha digerido ya aquello?

–Sí me costó...bueno, está siendo un proceso duro. Estoy mucho mejor pero es difícil aceptar ciertas cosas. Primero porque a cualquier persona del mundo le afecta estar viviendo una guerra tan de cerca y el horror que supone. Pero en el aspecto más personal me duele que se rompa una situación profesional tan buena. En tres años construimos un proyecto sólido, con varias de las mejores jugadoras del mundo con un ambiente y una confianza mutua muy difícil de lograr. Algo que se rompe por causas ajenas al deporte es difícil de asimilar. Y por si fuera poco hay una jugadora muy importante en lo profesional, pero sobre todo en lo personal, Brittney Griner, que todavía está allí en un centro de detención.Eso me cuesta digerirlo y olvidarla.

–¿Tiene alguna noticia de Griner?

–No tengo mucha más información que la que aparece en medios porque es todo bastante oscuro. La visitan de vez en cuando por la embajada americana. De salud está bien, tengo algún contacto con su familia cercana, pero tampoco sé mucho más.

–¿Está al tanto del equipo, de su situación?

–Siguen compitiendo con las rusas que había en el equipo y una bielorrusa. Contrató un par de jugadoras rusas que estaban compitiendo en el extranjero. Llegaron a la final de la Liga rusa contra el Kursk y la perdieron. Hace unos días llamé al director general para informarle de que había decidido entrenar a la Virtus. Es una persona que confió en mí, que me fichó y creía que era una obligación moral comunicarle personalmente que iba a unirme a un nuevo proyecto. Me contó que estaban preparando un equipo para la competición doméstica porque no podrán jugar Euroliga...fue una charla muy emotiva.

–Supongo que ocupar su mente de inmediato es una forma de pasar página después de lo vivido.

–Soy muy mayor y sé que la mejor forma de curarse es empezar a trabajar cuando antes. La familia ayuda a resteñar las heridas, pero poco después de regresar de Rusia ya llamé a Garbajosa para empezar a ocupar el tiempo. No sé estar sin trabajar. Y ahora con la Virtus otra vez el trabajo se duplica y es la mejor forma de cerrar el círculo y de curar heridas. Aunque también te digo que desde que volví de Rusia no he vuelto a dormir bien porque se ha quedado una persona importante para mí y es algo que no me lo quito de la cabeza.

–Es curiosa esa tendencia de los seleccionadores de compatibilizar el cargo con un club. Ustedes no se sacian.

–El puesto de seleccionador español es uno de los mejores del mundo. Entreno a la segunda selección del ranking mundial y estoy muy ilusionado. Con eso sería suficiente. Podría estar solo con la selección y ser muy feliz. Pero de la misma manera que antes dije que era muy mayor te digo que para ser entrenador soy muy joven y quiero aprovechar los años. Mientras podamos llevar la situación familiar...hay vuelos directos desde Galicia a Bolonia y es una forma de estar mucho más cerca de todo.

–¿Fue definitivo el hecho de que su experiencia en Italia anterior hubiese sido tan buena?

–Tuvo mucho que ver. La persona que lleva el baloncesto femenino en la Virtus, Paolo Ronci, tuvo mucho que ver con mi llegada al Familia Schio porque él fue la primera persona que le habló de mí al presidente, Marcello Cestaro, fue él. Tengo una relación muy directa de él y volver a Italia es magnífico. Me encanta el país, su baloncesto, Bolonia puede ser el mejor lugar donde vivir y es la ciudad del baloncesto que vive el deporte con una pasión exagerada.

–¿En qué fase está con la selección?

–Estamos en una parte mixta de la construcción del equipo. La última temporada se han retirado jugadoras importantes como Laia Palau, Laura Nichols, Marta Xargay, Anna Cruz...es difícil recomponer el equipo porque son gente importante que ha ganado muchos títulos y estamos en ese proceso de ir metiendo a jugadoras jóvenes en el quinteto y en las primeras rotaciones. Pero al mismo tiempo tenemos en noviembre un partido importantísimo que es clasificatorio para el Europeo de 2023. Solo clasifica uno en cada grupo y hemos ganado de cuatro puntos en Hungría. Tenemos que ganarles para ratificar esa clasificación. Y en eso estamos...Soy consciente de que al mismo tiempo de que estamos formando el equipo la exigencia es máxima. Queremos estar en el Europeo 2023 y ser competitivos una vez allí. Independientemente de que hay un premio extra que es la clasificación para el torneo olímpico, pero el objetivo es lograr lo máximo con la selección española.

–¿Cómo lleva que este verano haya Mundial y lo tengan que ver desde la distancia?

–Duele no estar, pero fue algo circunstancial. Es verdad que en el Europeo fue séptima y que fue eliminada en los Juegos, pero siendo competitiva en todos los partidos. Por simples detalles se quedó fuera del Mundial. Pero España claro que tiene que estar en las grandes citas.

–Dígame algo de la nueva generación, de lo que ve en ellas.

–Ya no vale solo con incorporarse sino que hay que hacerlo para tirar del carro. Las que venían hace poco para ser la diez, la once, la doce de la selección ahora están directamente en el quinteto o primeras rotaciones. Hay jugadoras interesantes. Es verdad que nos falta algo de físico, sobre todo en posiciones interiores. Pero son jugadoras con un gran conocimiento del juego, que vienen de competiciones de formación muy exigentes. De ahí quizá no surge físico, pero sí conocimiento del juego y competitividad. Y eso hace que te encuentres un grupo de trabajo como el que estoy teniendo yo estos días en Melilla.

–¿Y qué podemos esperar de María Araújo y Raquel Carrera?

–Las dos lo están haciendo bien. María y Raquel es verdad que vienen de lesión. María tuvo una lesión grave pero acabó muy bien con su club. Es una jugadora competitiva y ha sido importante en categorías inferiores. Son un poco pequeñas para la posición en la que juegan pero es verdad que tienen un gran conocimiento del juego. Con Raquel es verdad que queremos ir tranquilos porque su lesión es más reciente e intentamos no sobrecargar esa rodilla porque llega más justa a esta concentración.

Compartir el artículo

stats