“El dato, con agua entra” sustituye al viejo adagio de la letra y la sangre. Así lo pretende Isabel López, promotora del proyecto “Viento en popa”. Esta profesora de matemáticas quiere que sus alumnos asimilen sus enseñanzas mediante su aplicación práctica. Isa concibe la ría de Vigo como tablet, encerado, enciclopedia y laboratorio. El mar, como vientre y ecuación. Su marido, el regatista Gonzalo Araújo, la secunda en el empeño.

Isa y Gonzalo idearon su plan en 2021. Querían aprovechar que el regatista está colaborando con la escuela de vela que Sailway ha organizado. La empresa había añadido a su flotilla dos Beneteau Firt Class 7, ideales para la excursión pedagógica que imaginaban. Isa la puso en práctica el pasado curso en el IES Valadares, donde estaba destinada. Los alumnos recibieron lecciones de Matemáticas, Lengua, Biología y Plástica durante su singladura. Trasladada al IES O Castro, Isa ha repetido experiencia con sus nuevos pupilos. El viento la acompaña allí donde va.

Un grupo de alumnos, durante la travesía.

Fueron 22 alumnos de Primero de la ESO los que acudieron ayer al pantalán vigués para distribuirse en tres embarcaciones. Gonzalo Araújo capitaneaba la expedición. Se les unió el biólogo Luis Sampedro, miembro del CSIC, que incluye en su currículo expediciones a la Antártida. De su boca conocieron los secretos de la vida en la ría. Los instruyó sobre bateas, corrientes, fondos y ecosistemas.

A Isa le correspondía la materia matemática. “Los alumnos, además de adquirir nociones de navegación, han aprendido a utilizar un compás de marcaciones, a posicionarse en la ría o a calcular rumbos”, explica la maestra. Durante estos días, ya en el aula, desentrañarán sobre la carta náutica de la ría tareas de geometría como calcular áreas de un polígono de bateas, ángulos o conceptos básicos de funciones lineales. “En definitiva, la idea es utilizar la ría como recurso para el aula, disfrutar del mar, la navegación y la naturaleza”, resume Isa.

“El instituto está empezando con nuevos proyectos de innovación como este, trabajando desde la igualdad e inclusión con todo tipo de alumnado”, añade Isa. Destaca la labor de la psicopedagoga terapéutica, Emi Martínez, que ayer participó en la excursión. “Es imprescindible”, destaca.

Los barcos, a punto de partir.

A Isa y Gonzalo les gustaría que este tipo de prácticas cuajasen. “La educación tirará en el futuro por lo más práctico. El aula es importante, pero la realidad también te hace aprender”, suele sostener el regatista de origen lucense, que terquea en reconciliar a Vigo con su mar. Quizá las nuevas generaciones reestablezcan la relación que el cemento y la desidia han enfriado.

Los alumnos han acumulado conocimientos y experiencias que ya siempre les pertenecerán. La iniciativa se completa con los vestigios tangibles que acumulan. Toda la clase está elaborando una cápsula del tiempo que enterrarán en el huerto del IES O Castro y que no abrirán hasta que estén en Segunda de Bachillerato, a punto de abandonar el instituto. En ese contenedor introducirán mapas, registro de temperaturas, pasatiempos que ellos mismos han elaborado con términos náuticos... Solo un día, pero inolvidable.