Una semana después de ganarle al Morvedre en el partido aplazado de la sexta jornada, el Atlético Guardés repite en su pista ante el Sant Quirze.

El objetivo que se ha marcado el vestuario es claro: ganar todos los puntos que quedan en juego hasta el final de la primera vuelta. Pero antes de correr hay que andar. Y con el triunfo de la semana pasada ya en el bolsillo, el equipo miñoto se centra en volver a ganar en casa antes de pensar en viajar a Málaga y en el Salud Tenerife en casa. El siguiente tiene al Sant Quirze como obstáculo. El conjunto de Dolores Martín, recién ascendido, es antepenúltimo con tres puntos. Pese a la situación clasificatoria se presenta como un rival peligroso por su balonmano descarado y atrevido, acorde con el espíritu de su plantilla. Y es que todas las jugadoras de la escuadra catalana, menos dos, están por debajo de los 25 años. Tiene, por tanto, un enorme margen de mejora. Y ya se sabe que, en cualquier momento, el futuro puede pasar a ser presente.

Pero, independientemente del rival, las jugadoras del cuadro guardés están concentradas en sí mismas. Haber empezado a entrenar una semana antes que el resto es una ventaja que quieren aprovechar para coger velocidad de crucero de cara a la segunda vuelta. Para conseguirlo, tienen a su disposición a todas las jugadoras, con la duda de Lorena Pérez. La extremo salcedense sufrió un golpe en la rodilla la semana pasada que le apartó del choque ante Morvedre y que dificulta su presencia en el de Sant Quirze tras haber entrenado con limitaciones estos días. Tampoco estarán Hannah Nunes ni Tamires Anselmo, ambas con lesiones de larga duración.