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Faro de Vigo

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Nacho Moyano | Entrenador del Bm.Cangas-Frigoríficos del Morrazo

“El crecimiento del equipo es casi infinito”

“No se puede analizar este año de forma aislada, sin tener en cuenta las dos anteriores”, asegura el técnico sobre la impresionante temporada que está haciendo el equipo cangués

Nacho Moyano, en el centro, habla con sus jugadores durante un tiempo muerto esta temporada. // G.N.

La primera vuelta de la Liga Sacyr Asobal ha llegado a su fin y toca momento de hacer balance. El entrenador del Frigoríficos del Morrazo, Nacho Moyano, cumple su tercer año en el banquillo cangués, un periodo que ha sido una especie de máster acelerado. El técnico, al igual que su plantilla, disfruta de unos días de descanso antes de incorporarse a principios de enero a la concentración de la selección española junior.

–Quinto clasificado con 18 puntos, con ocho triunfos y el pase a la siguiente ronda de la Copa del Rey. ¡Cualquiera hubiese firmado con los ojos cerrados este balance antes de empezar la liga!

–A mí no gusta mucho hablar de cuántos puntos puedes conseguir o cuántos no, pero desde luego si me dicen que vamos a conseguir 18 solo en la primera vuelta lo hubiese firmado sin ningún tipo de duda.

–En otras ocasiones, eso significaría que la permanencia estaría casi hecha. Pero este año, a pesar de que ya no habrá los cuatro descensos de la temporada pasada, parece que ese objetivo va a estar más caro que nunca. Sinfín tiene 9 puntos, Ademar 10 y luego hay un grupo con 12 puntos.

–Esa es la sensación que da hasta el momento, pero tampoco creo que puedas extrapolar lo ocurrido en la primera vuelta a lo que pueda pasar en la segunda. Creo que este año hay mucha igualdad, tanto por abajo como por arriba. Con la excepción del F.C.Barcelona. En otras temporadas los equipos que iban a por Europa ya se dejaban llevar en el tramo final y creo que esta temporada eso no va a pasar. La competición está más abierta que nunca y ahora mismo puedes ver hacia arriba, pero como pierdas dos partidos ya ves hacia abajo.

–Antes del parón de selecciones del mes de noviembre decía que por usted hubiesen seguido jugando para mantener aquella inercia tan buena. De hecho, al volver el equipo cosechó su primera derrota en O Gatañal [Puente Genil]. ¿Cómo ve este parón?

–Por un lado te diría que me gustaría mantener la actual inercia positiva. Pero por otro es verdad que son parones diferentes. No es lo mismo parar dos semanas que ahora casi dos meses. Nosotros somos uno de los equipos que a lo mejor menos hemos sufrido desgaste físico porque tenemos muchas rotaciones, todos los jugadores están participando mucho y están muy metidos en la dinámica.

–De alguna manera creo que acaba de apuntar una de las claves que explican esta gran primera vuelta: el rendimiento y el trabajo como grupo.

–¡Sin duda! El año pasado a lo mejor dependíamos más de Javi Díaz tuviese un día excelso en la portería o de que David Iglesias estuviese superlativo en ataque. Ahora siempre hay otros jugadores que pueden destacar y no hay una excesiva dependencia de nadie.

–Eso se ve también en los “Siete ideales” que elabora Asobal al final de cada jornada, donde los jugadores del Cangas ya se han hecho habituales y David incluso estuvo nominado al MVP de noviembre.

–A mí no es algo que me haga especial ilusión, pero sí que destaco que en este caso eso habla del rendimiento como equipo. Hay clubes que siempre tienen a los mismos jugadores en esos “Siete ideales”, mientras que nosotros tuvimos a varios diferentes.

–Tampoco está de más recordar que el Cangas acaba de sumar un internacional más, con la llamada de Jordi Ribera a Dani Fernández. Es un premio obvio al jugador, pero también al club y a su entrenador.

–A mí lo que me gusta es el mensaje que manda el seleccionador: si trabajas bien tienes opciones de ir a la selección, da igual en el club en el que juegues. Además de eso sí que es un reconocimiento para el club. Por mi parte, yo y todos estamos orgullosos de esa convocatoria de Dani.

–Quizás nos estamos centrando mucho en esta primera vuelta, pero creo que hay que poner las luces largas. Estos resultados no son el fruto de un día, sino más bien del trabajo de los últimos tres años.

–Para crecer hay que equivocarse y hacer cosas mal ver cuál no es el camino. El primer año hubo muchas cosas que no hicimos bien y yo el primero. En estos dos años, teniendo en cuenta todo lo que ha pasado, hemos madurado todos y de manera muy acelerada. Nos hemos exigido un crecimiento muy rápido y ahora mismo estamos viendo los frutos de todo aquello que llevamos tiempo sembrando. Coincido plenamente en que analizar esta temporada de manera aislada, sin tener en cuenta las otras dos no tendría ningún sentido

–Nunca rehúye la autocrítica. ¿En qué cree que ha cambiado usted mismo en este tiempo?

–No sería capaz de decirle detalles o cosas concretas, pero sí que notas que has cambiado y madurado. Diría que en todo: en cómo trabajas, en cómo enfocas el trabajo, a qué le das más importancia, las cosas que ves que es mejor pasar... Quizás aprendes a ponderar las cosas en su justa medida.

–Esta temporada comenzaba con una incógnita que no era precisamente menor: la primera sin Dani Cerqueira. Su aportación en la pista y fuera de ella lo hacían un jugador muy especial.

–A nadie le hace ilusión quedarse sin un jugador como él, por todo lo que suponía y por su liderazgo silencioso. Creo que el equipo supo sobreponerse y crecer. Tanto Juan Quintas como Alberto Martín ya coincidieron juntos y se compenetran bien y la llegada de Carles Asensio nos ha dado mucho. Él era quizás el que tenía el listón más alto y ha cumplido con creces. Es un jugador al que de momento no le veo techo.

–¿Y al equipo le ve techo?

–Este bloque cada día va a más y tiene aún mucho techo para crecer. Hay días en los que las cosas te salen bien y otros en los que no, pero sabe sufrir. En el partido contra Logroño no estuvimos brillantes y teníamos delante a un equipo que jugó al 110% y quemó todas sus naves porque quería pasar. Precisamente son encuentros así los que te ayudan a crecer porque nos supimos agarrar al partido, sufrir y remontar cuando parecía que la balanza se inclinaba para su lado. Es la inercia positiva de la que hablaba antes y la sensación es que el crecimiento de este equipo es infinito. ¿Por qué? Porque cada uno de los jugadores tiene mucho margen de mejora a nivel individual y eso hace que a nivel de grupo el margen sea también muy grande.

–Casi todo el mundo ve al Cangas como la revelación de la liga. Sé que habitualmente recibe llamadas y ánimos de otros entrenadores. ¿Qué le transmiten los rivales?

–Hay algunos con los que tengo una relación muy cercana, como el caso de Manolo Cadenas. Me hace ilusión que compañeros de profesión sepan valorar el crecimiento y el trabajo de este equipo. Casi en su totalidad son conscientes de ello y le dan valor a ese cambio. Pero de lo que más orgulloso me siento es de que el equipo planta cara en cada partido y no se seleccionan los que hay que ganar o aquellos en los que no pasa nada. Competir te lleva a competir. No sé otras plantillas, pero esta no tiene la capacidad de enchufarse y desenchufarse. Tiene que estar enchufada siempre.

–En este balance no se puede dejar de hacer mención a la afición de O Gatañal

–El público de O Gatañal es el mejor fichaje de este equipo, su principal baluarte. El día que la gente deje de apoyar al equipo todo se irá al traste.

–¿Qué le pedimos a 2022?

–Lo primero salud, que podamos volver a nuestra vida del día a día. Y a nivel deportivo seguir explorando ese crecimiento y trabajar día a día. Como mínimo que sea tan bueno como el 2021. Y como se dice por aquí... ¡de ahí para el norte!

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