Rafa Cabrera Bello, que recientemente perdió la tarjeta PGA, sacó a relucir su mejor versión de juego en el Abierto de España disputado en el Club de Campo de Madrid y se llevó el triunfo en un torneo en el que el gran favorito, su compatriota Jon Rahm, nújmero uno del mundo, se quedó muy lejos de la victoria y se marchó “frustrado”.

Lastrado por el mal resultado de la tercera jornada, en el que se quedó a seis golpes del liderato, Jon Rahm, tuvo que apelar a una épica que no dio ni un solo atisbo de convertirse en realidad el último día y que le impidió cumplir el sueño que tenía de igualar a Severiano Ballesteros como triple ganador del campeonato.