El deporte nos deja en ocasiones imágenes y gestos que nos hacen comprender su valor social y educativo. Y el último ejemplo llegó en lo más modesto del fútbol base vigués

Ocurrió en un amistoso entre los prebenjamines de Rápido de Pereiró y Coruxo. A los 20 minutos de juego, un penalti muy dudoso provocaba las protestas y los primeros desencuentros de los jovencísimos futbolistas. En ese momento el entrenador del conjunto albiverde, Pedro Arnosi, ordenaba a sus jugadores lanzar la pena máxima fuera y atajar la injusticia de raíz.

Uno de los pequeños, que aún deben jugar con mascarilla, daba un paso al frente para realizar el bonito gesto. "¿Pero tírala fuera eh?", le recordaba su entrenador con una cariñosa caricia en la cabeza.

De esta forma, "no pasaba nada" y el público presente rompía a aplaudir. Con el empate a cero inicial todavía en el marcador, el Rápido de Pereiró se deshacía en elogios a la decisión de su entrenador rival a través de su cuenta de Twitter.

Finalmente, el encuentro finalizaría con una victoria por 1-4 para el equipo de O Vao, pero el resultado ya era lo de menos al haber ganado el deporte y la sociedad en general.