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ciclismo

Ciclistas para una Volta

Figuras del pasado y corredores actuales celebran el proyecto de Mosquera, pero anhelan más profesionales gallegos

El alcalde de Vigo, Manolo Pérez, saluda a Miguel Indurain en una edición de los años noventa de la Volta. R. Grobas

Ezequiel Mosquera, a través de su firma Emesports, está confeccionando la Volta a Galicia del siglo XXI. La ronda tradicional se clausuró en 2000. Desde 2002 solo se disputa para categorías élite y sub 23. Mosquera retoma el concepto y lo moderniza. La Volta, si todos los apoyos se sustancian, se disputará del 24 al 27 de febrero, con una etapa en cada provincia. Estará catalogada de nivel 2.1 ante la UCI. Atraerá así a las escuadras World Tour que en esa época terminan su estancia invernal en la península. Los grandes mitos gallegos y los escasos profesionales actuales agradecen el proyecto. Añaden la necesidad de más ciclistas propios que doten de sentido tanto esfuerzo.

La Volta, en su formato original, tuvo 22 ediciones entre 1933 y 2000. Se detuvo a causa de la Guerra Civil y sufrió un parón prolongado entre 1953 y 1983, además de otras ausencias. Salvador Cardona fue su primer ganador y Andrei Teteriouk, el último; en medio, nombres extraordinarios componen el palmarés: Delio y Emilio Rodríguez,Belda, Blanco Villar, Mujika, Lejarreta, Echave, Cubino, Indurain, Olano, Serrano... Otros como Chiappucci, Bugno, Bruyneel, Rincón, Jalabert, Pino o De las Cuevas también participaron.

Óscar Pereiro.

Óscar Pereiro nunca pudo competir. Pasó a profesionales en 2000 y su primer equipo, el Porta da Ravessa luso, no compitió en la última Volta. Sí contempló al pelotón pasar desde la cuneta; un adolescente asombrado, que quería imitar a aquellos ídolos. “Nunca pude disfrutar del apoyo de la afición. En 11 años como profesional solo pude competir cuatro días en Galicia”, enumera. “Me hubiera flipado correr una Volta”.

Mosquera le anunció el plan cuando coincidieron la semana pasada en los corrillos de la Vuelta. “Sé por dónde van los tiros. Ezequiel piensa en un formato diferente y sobre todo con un mensaje diferente. Sé que está muy avanzada. Hay que esperar a lo más importante de todo esto, que es firmar los apoyos necesarios. Una palabra es una palabra, pero lo que vale es una firma”, advierte.

Anhela, en todo caso, que la iniciativa cuaje: “Necesitamos promoción para recuperar el nivel de corredores que tuvimos hace años. De la cantidad sale la calidad. Esa Volta puede ser un referente para que los chavales no se desanimen y vean de cerca tanto a los profesionales como su propia opción de serlo”.

Álvaro Pino.

Sobre esta urgencia pivotan todos; como Álvaro Pino, a quien Lejarreta arrebató la Volta en 1988 pero que se consoló conquistando dos veces la montana. “Se han perdido o reducida muchas vueltas regionales”, lamenta Pino. “Murcia era de cinco días y ahora es de tres; en Asturias también eran cinco y son dos o tres. Lo de la Volta es una buena noticia”.

A Pino le agrada la respuesta de la afición a la presencia de la Vuelta a España. Pero señala, como harán otros, que el ourensano Carlos Canal era el único gallego entre los 184 corredores que tomaron la salida en Burgos. “En una Vuelta que patrocina en gran parte el erario público gallego, lo normal es que se exija o se pretenda traer a los pocos representantes que tenemos. Lo normal es que se hubiesen invitado a los equipos portugueses donde están o al Delko francés de Delio Fernández”. El ponteareano espera que en la futura Volta tal ausencia se subsane.

Marcos Serrano.

Y a esa línea se adhiere, sin conocerse mutuamente el argumentario, Marcos Serrano, que conquistó la Volta en 1999. “Una Volta profesional o la Vuelta en Galicia, si no hay deportistas gallegos en liza, pierde interés”, sostiene Serrano, director deportivo del C.C. Rías Baixas. “Estoy en la ‘Segunda B’. Paso chavales para arriba. Pero sin un germen de un equipo profesional gallego o que esté cerca lo hace todo más que difícil, imposible”, lamenta. “Ves dinero autonómico, del pueblo, patrocinando eventos de este estilo y no sale un corredor. El oasis de Canal este año hasta me ha alegrado pero son casos aislados. Tenemos un tapón importante”.

La Volta, en todo caso, le genera una feliz nostalgia (“gané la penúltima el día que nació mi hija”) y elogia a Mosquera: “Hacer carreras siempre es bueno y sobre todo si las hace uno que sabe. Es difícil tener tanta valentía. Sé lo que conlleva. Enhorabuena”.

Suso Blanco Villar.

También Suso Blanco Villar reinó en el país en 1985. “La Volta siempre fue un éxito. Tenía prestigio, gran seguimiento y daba espectáculo. Quedó ese vacío. Que se pueda recuperar es una alegría y ojalá sea con aquella repercusión”, celebra. “Galicia siempre ha sido tierra de ciclistas de renombre. Un equipo profesional daría un referente a los chicos y ayudaría a incrementar las licencias”.

Gustavo César Veloso y Álex Marque.

Alex Marque y Gustavo César Veloso, hoy juntos en el Tavira, son de esos que han cruzado la frontera sur para mantener vivo el legado de sus mayores en este tiempo cruel. El estradense Marque vivió, de niño, la victoria de Juanmi Mercado en una etapa de la Volta que concluía en el monte Seixo. “Ese día me dieron un botellín del Banesto. Que otras generaciones puedan vivir eso es muy bonito”. Califica como “admirable” la iniciativa y aguarda que se consolide en el tiempo. “La Volta siempre fue un referente y puede volver a serlo. Todos estamos a la expectativa a ver qué recorrido preparan”.

“Ya era hora. Podría ser el principio de la recuperación del ciclismo en Galicia tras años un poco bajos”, desea Veloso. “Los chavales se miran en los profesionales, en las estrellas.Yo me hice ciclista admirando a Indurain, Perico, Blanco Villar o Álvaro Pino”. La Volta “puede animar a los patrocinadores a apoyar el ciclismo. Son estímulos muy positivos”.

Pereiro se plantea un gran fondo Sanxenxo-Mos

El calendario gallego sueña con florecer. Si Mosquera está cosiendo la Volta profesional, Pereiro se ilusiona con un gran fondo que consagre y estabilice esa vigésima etapa Sanxenxo-Mos de perfil rompepiernas que él mismo diseñó para la Vuelta a España. “Necesitas que la gente conozca el producto, igual que con una marca de ropa o coches. Es lo más duro. Y el producto ya está vendido. Se vendió solo gracias a los ciclistas, que aprovecharon el terreno y han hecho que recibamos tantos halagos”, analizaba Pereiro en su hogar vigués mientras deshacía la maleta tras acompañar al circo de la Vuelta durante tres semanas. La repercusión ilusiona al mosense, tan emprendedor de empresario como de ciclista: “Día de reflexión y ya os digo una cosa, no sé quién la pagará, quien la organizará, pero el recorrido merece una ‘gran fondo’ para 2022 y que se quede en el tiempo”, escribe en Twitter. “Voy a ponerme al lío. Id guardando fecha para la emboscada”. Los cicloturistas le agradecen la iniciativa... Y piden una clásica.

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