Susana Rodríguez Gacio (Vigo, 1988) ya está en casa con su reluciente medalla de oro de triatlón ganada en los Juegos Paralímpicos de Tokio. Sueño cumplido, señaló la triatleta viguesa nada más pisar la terminal de Peinador en la tarde de ayer, después de abrazarse a sus padres y obsequiar a su madre con un regalo muy especial: el ramo que recibió en la ceremonia de entrega de medallas, ese preciado obsequio que les recuerda que todos los sacrificios han merecido la pena.

“Feliz, no hay otra palabra para resumir lo que siento al volver a casa con la medalla. Es como un sueño hecho realidad”, comenta Susana Rodríguez sin olvidarse del “duro camino” para llegar a Tokio, en el que incluso hubo que superar una pandemia, que ella ha vivido en primera línea como médico del Hospital Clínico de Santiago.

La campeona paralímpica Susana Rodríguez llega a Vigo entre flores y aplausos J. C.

Rememora la viguesa el momento de la entrega de medallas como uno de los más felices de su vida. “Cuando subí al podio comencé a darme cuenta de la que habíamos liado. Es inmenso. Muchas veces pensé que me gustaría ganar una medalla en Tokio y es a lo que iba. Pero después, la realidad supera todo eso”, señala Susana Rodríguez, quien el pasado 29 de agosto ganaba con autoridad la prueba paralímpica de triatlón con una ventaja de cuatro minutos sobre la segunda clasificada.

Tras el éxito vendría su participación en los 1.500 metros, pero apenas le quedaban fuerzas para acercarse a los mejores registros. Ponía fin a su triunfal participación en Tokio. Y después de muchas horas de viaje, el regreso a casa. “Con muchas ganas de llegar aquí y compartirlo con mi gente”, subraya.

Si en los Juegos de Río conoció la cara amarga por unos resultados que esperaba mejores, cinco años después saborea el éxito. “Son muy diferentes las sensaciones. Me quité una espina de los Juegos de Río. El plan de carrera me salió a la perfección”, admite la atleta viguesa, que no quiere desvelar sus planes más allá de las próximas pruebas del calendario de triatlón. Los Juegos de París, dentro de tres años, están muy lejos para Susana Rodríguez Gacio, a quien fuera de la terminal aeroportuaria esperaba un grupo de amigos con ramos de flores y muchas ganas de abrazar y felicitar a la campeona.