Fueron sus primeros minutos en el fútbol de clubs sin la camiseta del Barça. Lionel Messi debutó ayer por la noche con el PSG. El argentino entró en el minuto 66 en la visita de su equipo al Reims. Sin hacer un fútbol brillante, el conjunto parisino demostró la pegada de sus galácticos y se impuso 0-2 al equipo entrenado por Óscar García Junyent, que siguió el partido desde la grada al estar sancionado. Pero el resultado fue secundario en un partido marcado por los primeros minutos del excapitán azulgrana en la Ligue 1.

El estadio Auguste-Delaune se llenó con 20.500 espectadores ◘–en Francia no hay limitación en los aforos–. Había más de 150 periodistas acreditados, muchos de ellos extranjeros. La expectación fue máxima en Reims ante el debut de Messi. Esta localidad de menos de 200.000 habitantes del norte de Francia se convirtió en el epicentro del fútbol mundial. Su club es uno de los históricos del fútbol francés, que vivió su época dorada en los años 1950 y 1960 con Raymond Kopa y ahora forma parte de la clase media de la Ligue 1.

Mauricio Pochettino, entrenador del equipo parisino, cumplió con el guion previsto y dio entrada al astro argentino cuando faltaba media hora para el final del encuentro. Messi, que sustituyó a su amigo Neymar, notó su inactividad. Pero participó en sus primeras combinaciones con Mbappé, el otro gran protagonista de la noche. El delantero francés jugó como titular y marcó un doblete en el que podría ser su último partido con el PSG antes de incorporarse al Real Madrid, aunque su fichaje resulta más que incierto.

Pese a las buenas intenciones del Reims, el PSG dominó buena parte del encuentro. Mbappé abrió el marcador en el minuto 15 con un espléndido cabezazo tras recibir un buen centro de Di María. Pero el dominio del esférico de los parisinos no quedó reflejado en un fútbol brillante ni arrollador.

El equipo de Óscar no bajó los brazos y metió el miedo en el cuerpo al conjunto capitalino con un gol anulado a Munetsi en el minuto 51. Con promesas interesantes como el delantero Kebbal, el Reims fue un rival más que digno ante el PSG. Y a Pochettino aún le queda bastante trabajo si quiere convertir a sus galácticos en uno de los favoritos para lograr la Liga de Campeones esta temporada.

Mbappé volvió a ver puerta y dejó el partido casi sentenciado en el 63, poco antes de la entrada de Messi. Con sus movimientos dentro del área y su velocidad endiablada, el goleador de Bondy lideró el ataque de los parisinos durante buena parte del partido, en que Neymar no estuvo especialmente brillante. Una actuación decisiva que justificó las ansias de Florentino para vestirlo de blanco.

Mbappé compartió ataque con Neymar y Di María desde el inicio del encuentro. Su titularidad supone un jarro de agua fría para los que sueñan con su aterrizaje en el Bernabéu. Los directivos del PSG aún no han respondido a la segunda oferta del Real Madrid, de 170 millones más diez en variables. Aunque esta cantidad se acerca a lo que pagó el equipo francés hace cuatro años al Mónaco, los directivos parisinos se resisten a desprenderse de su crack.