Joan Laporta pide a los culés paciencia y optimismo. Lleva dos meses y medio al frente del Barça de nuevo, y en este tiempo trataba de hacer compatibles dos realidades: la liquidación del proyecto de Josep Maria Bartomeu y la construcción de su modelo de club. Y, además, con la limitada gestión que permite la grave deuda heredada.

Esta representación del club se resume en la figura de Koeman. Es el entrenador fichado por Bartomeu. “Tú no eres mi entrenador preferido, dame tiempo para buscar un sustituto y si no lo encuentro, seguirás”, espetó Laporta al técnico en la última reunión. Tiene un año más de contrato y debería pagarle una indemnización, que con la falta de liquidez no puede afrontar.

“En el Barça, ahora, perder tiene consecuencias”, proclamó Laporta para exponer las diferencias que le separan de Bartomeu, diferencias de la dimensión de un mundo y tan sustanciales que Messi valora continuar en el Barça cobrando mucho menos cuando hace menos de un año pedía marcharse a través de un burofax. “Le hemos hecho una oferta dentro de nuestras posibilidades. Seguro que Leo merece más y podría ganar mucho más en otro club, pero está valorando el esfuerzo que hacemos y por sus ganas de hacer grande al Barça, creo que le hace mucha ilusión continuar”, manifestó Laporta, que se confesó “moderadamente optimista” de que Messi, acepte la renovación. “Leo quiere un Barça en grande, competitivo, no el conformismo que veía”, añadió el dirigente sobre la exigencia que desea reimplantar para evitar un “desastroso final de temporada”, como el que se ha producido.

Es un motivo por el que, vino a decir el presidente, Koeman esté en la cuerda floja. De momento están en “una fase de reflexión para compartir objetivos y unificar criterios”, eufemismo por el que Laporta le busca un relevo. “Ha habido momentos que no me han gustado y momentos en los que hemos disfrutado. Esta contradicción permanente es lo que nos servirá para tomar decisiones”, afirmó Laporta, que se siente cargado de razones para despedirlo. No lo hace, sin un candidato a la sucesión y sin dinero para el finiquito. “No descartéis a Koeman”, apuntó.

El entrenador no es el único que pagará las consecuencias de los resultados. También los jugadores por “ciertas actitudes, como que no pasa nada si se pierde”, y por una cuestión económica. La masa salarial asciende al 110% de los actuales ingresos, lo que obliga a una reducción drástica. Koeman, de momento sigue, pero otros casos heredados se han liquidado.

El de Xavi Pascual, por ejemplo. Laporta no asumía la obligada renovación del contrato si el equipo de balonmano conquista la Champions. Ocupará su cargo Antonio Carlos Ortega.

Laporta le pedirá “responsabilidades” a Bartomeu si cuando termine la auditoría se encuentran acciones “sorprendentes y preocupantes”. Como que el Barça haya pagado 1,5 millones al Club Laietà por las obras del Espai Barça. El proyecto ha quedado obsoleto y se han gestionado variaciones. Sí confirmó que el equipo tendrá que jugar en Montjuic ocho meses, calculó, cuando se instale la visera encima de las gradas.

El club ha programado para el 20 de junio su asamblea, el órgano que debería aprobar la inscripción del Barça en la Superliga. No se va votar el proyecto fallido, pero al que no renuncia el Barça: “Le dije a Ceferin (el presidente de la UEFA) que no pediremos perdón por pensar ni pagaremos una sanción sin justificación”.