La lesión muscular sufrida por Jeison Murillo en el último compromiso liguero frente al Levante puede haber dado por concluida la etapa del defensa central colombiano en el Celta. El defensa central cafetero concluye su cesión a final de temporada y con cuatro semanas de recuperación por delante podría haber disputado su último partido como celeste.

La opciones de que Murillo continúe en Vigo pasan necesariamente por una prórroga de su cesión que ahora mismo no parece nada fácil, pero que el Celta no descartan. El club valora el rendimiento del colombiano, que también gusta a Eduardo Coudet, y vería con buenos ojos su continuidad el próximo curso, pero para ello tendrían que prorrogarse las ventajosas condiciones pactadas para su préstamo el pasado verano o bien alcanzar un nuevo acuerdo en similares términos.

El Celta pactó el pasado verano la cesión de Murillo en muy atractivas condiciones. El acuerdo se cerró con una opción de compra por 12 millones de euros (cifra inabordable en las actuales circunstancias de pandemia) y el Sampdoria se hacía cargo de una parte del elevado salario del jugador, que puso mucho de su parte para vestir otro año de celeste.

La contratación de Murillo fue el pasado verano casi una prioridad para el Celta por la decisiva contribución del colombiano a la agónica permanencia conseguida por el conjunto de Óscar García Junyent. Tras una larga negociación, el jugador retornó al Celta apenas unos días antes de que el campeonato alzase el telón, por lo que no pudo ser convocado para el duelo inaugural de LaLiga frente al Eibar en Ipurua.

Concluida su segunda cesión al Celta, la negociación vuelve a la casilla de salida con otra larga partida de ajedrez por delante.

Aunque su influencia en la consecución de la permanencia (que el Celta ha conseguido esta temporada de forma más holgada) ha sido inferior a la de la pasada temporada, Jeison Murillo ha sido titular indiscutible en el conjunto celeste tanto cono Óscar García como con Eduardo Coudet. El cafetero ha disputado 31 encuentros, todos de titular, y es el segundo jugador del equipo con más minutos sobre el césped tras Renato Tapia (2.700).

Pese a estas credenciales persisten los problemas que dificultan su continuidad: alto precio y elevado salario. El Celta ya ha decidido que no va a ejecutar su opción preferencial de compra y tampoco está en condiciones de pagar unilateralmente el sueldo a Murillo, con lo que cualquier acuerdo pasaría por que el Sampdoria asumiese, como hasta ahora, una importante parte de sus emolumentos.

La pelota está en el tejado del club italiano, que debe decidir el futuro de un jugador que tiene contrato en vigor hasta junio de 2023 y que al menos hasta la pasada campaña no entraba en los planes de su técnico, Claudio Ranieri. El Sampdoria tratará de colocar al jugador en el próximo mercado y las opciones del Celta van a depender de las ofertas que reciba. El alto salario de Murillo y la drástica reducción de ingresos que la pandemia ha provocado en todos los clubes europeos complican, no obstante, su planes. El club celeste se mantendrá a la expectativa, sin descuidar otras operaciones que puedan resultarle interesantes para reforzar el centro de su defensa. Si a medida que avance el verano no se concreta ninguna otra operación y Murillo se pone a tiro, se intentaría volver a abordar su contratación.