El partido de la Premier League entre el Manchester United y el Liverpool, que debía jugarse ayer, fue aplazado tras las protestas en Old Trafford y en el hotel de concentración de los ‘Diablos Rojos’ en contra de los dueños del club. Unos 200 aficionados invadieron el estadio como protesta por la gestión de los Glazer, los dueños del United, mientras que unas 700 personas acudieron al hotel de concentración de los ‘Diablos Rojos’. Este aplazamiento retrasa el título del Manchester City.